Presenta:

El dramático momento de una mujer de Puente de Hierro

Huyó de una situación violenta y ahora vive con sus cuatro hijos en un cuarto, que tiene un solo baño y deben compartirlo con otras tres familias, por el que paga más de la mitad de su salario.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Lorena Tiritera dejó a su marido hace poco más de 3 años y medio, y aunque asegura que él nunca la golpeó, ya no aguantaba más los insultos y no quería que sus cuatro hijos vivieran en el ambiente de violencia al que los sometía.

Hoy los cinco viven en un cuartito de 3x4 mtrs. en donde han logrado acomodar dos camas pequeñas, una mesa y algunos muebles para guardar la ropa y colocar el televisor. En la misma habitación hay un anafe y una bacha para lavar los platos, además de una heladera que debió desconectar por órdenes de la dueña de la propiedad.

Lorena trabaja de lunes a sábados cuidando a una persona mayor, por ello cobra $50 por hora (trabaja cuatro horas al día) y con ese dinero debe afrontar el costo de la habitación en la que vive con sus hijos: $1.500 mensuales. 

"En donde voy a encontrar un lugar en el que me cobren eso y no me pidan garantías o bono de sueldo, yo no tengo nada de eso", explicó la mujer.

Sin embargo, la habitación que le alquila le está saliendo mucho más cara de lo que pactó al inicio. "Pagaba $500 de luz y este mes la dueña nos dijo que tenemos que pagar 1.000, y no tenemos más que una luz y el televisor, la dueña nos hizo desenchufar la heladera porque dijo que hacía corto, y ahora no tenemos ni eso", explicó Lorena.

Este jueves la familia vivió una crisis: en el cuarto hay una ventana de aproximadamente 40x50 cm, que la mujer prefiere dejar cerrada para evitar que entre "el olor a chiquero" que hay en el patio, y ese día, debido a las bajas temperaturas decidió calefaccionarlo con carbón. Las condiciones hicieron que el oxígeno comenzara a faltar y uno de los hijos de la mujer, un niño de 12 años, cayera desmayado.

"El nene mío se desmayó y se descompuso, lo llevé a la sala y me encargaron análisis y un electrocardiograma", explicó la mujer.

"Ahora puse una estufita eléctrica, no me importa si tengo que pagar $1.000 de luz, mis hijos están primero, y después me sale más caro el médico", señaló.

La relación de Lorena con el padre de sus hijos no es nada buena, el hombre tiene prohibido acercársele, ya que ella solicitó una orden de restricción: "nunca me ha levantado la mano eso sí, pero me insultaba mucho y me trataba muy mal cada vez que venía. No quería que los chicos vieran eso", explicó.

Sin embargo, las condiciones en las que vive la obligan a seguir viéndolo. "Viene todos los sábados, los chicos se bañan en su casa y después me los devuelve. No pueden bañarse acá", agrega y lamenta no tener más parientes a los que pedirles ayuda, su madre murió y a su papá "es como si no lo tuviera...".

El baño se comparte con los habitantes de las otras tres habitaciones de la pensión.

Es que además de ser un baño compartido con el resto de los habitantes de las habitaciones, el mismo está en muy malas condiciones. Se ubica en el patio, separado del resto de la pensión y a modo de puerta han colocado una chapa; es una habitación muy fría y para la ducha se utiliza un pequeño calefón eléctrico del que a penas sale agua.

Lorena no recibe ayuda del Estado por sus hijos de 16, 13, 12 y 10 años y espera complementar sus ingresos por el cuidado de ancianos con la venta de ropa por catálogo. 

Las explicaciones de la dueña de la pensión

Una mujer de apellido Salcedo se acercó a explicar la situación a MDZ: ella alquila las cuatro habitaciones y asegura que debió aumentar lo que les cobra a sus inquilinos por el uso de energía eléctrica porque el último mes recibió una boleta de $8.000.

Lejos de desmentir la versión de Lorena, explicó que ella llevó a un electricista a revisar las conexiones de la habitación en la que vive la mujer con sus cuatro hijos y el profesional llegó a la conclusión de que la heladera estaba en corto. "No tenía nada adentro y no funcionaba bien, así que le pedimos que la desconectara", explicó Salcedo.

Por su parte, Lorena espera conseguir un alquiler que no se salga de sus posibilidades pero con un poco más de espacio o, al menos un baño propio.

Este viernes, miembros de la Asociación Rural Puente de Hierro  (ARUPH) se acercaron a asistir a Lorena y a sus hijos con alimentos y a ponerse en contacto con ellos. Gladys Fredes, titular de la ONG se comprometió a brindarles toda la ayuda que les sea posible y a servir como nexo entre ella y quienes deseen ayudarle.

El trabajo de ARUPH en la zona.

ARUPH trabaja en tres asentamientos de la zona y asiste a 19 familias en el barrio Santa Elena, a otras 100 en el barrio San Agustín y a 58 en el Santa Rita Cuatro.

*Para acercar donaciones, o comunicarse con la familia, hacerlo a través de Gladys Fredes al 152 447 194 (Whatsapp).