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Tres argentinos entre los casi 1.000 montañistas que buscan la cumbre del Everest

Una gran cantidad de expediciones colma los campamentos base en los "ochomiles" de los Himalayas. Todos aguardan una mejoría del tiempo para iniciar la temporada de cumbres.
Foto: alpinismonline.com
Foto: alpinismonline.com

 Mientras en Mendoza los pronósticos anuncian las primeras nevadas de la temporada invernal, del otro lado del mundo, el Everest y demás gigantes himalayos se aprestan para las primeras cumbres del año. Entre 800 y 1.000 montañistas ya han completado la aclimatación a la altura e intentarán encaramarse a la mayor roca de la Tierra en cuanto mejore el tiempo, de acuerdo a la publicación Desnivel.com.

Entre ellos hay un grupo de tres argentinos. Ricardo Birn (Córdoba), Germán Braillard Poccard (Corrientes) y Andrés Pariz (Tucumán) llevan varias semanas en la variante nepalesa del Everest y ya terminaron la etapa de acostumbramiento a la altura. Con sus 8.848 m el Everest es la mayor montaña del planeta, y pisar su punto más alto -aún con oxígeno suplementario- demanda un proceso de aclimatación y preparación de campamentos que toma semanas. En total, las expediciones suelen extenderse por dos meses.

Otro argentino que aguarda la "ventana de buen tiempo" en los Himalayas de Nepal es Mariano Galván, nacido en Esquel pero que trabaja durante nuestros veranos en el Aconcagua. Mariano es el argentino que ha subido la mayor cantidad de cumbres superiores a 8.000m -lleva siete de las 14 existentes- y en esta temporada va por el Lhotse (que ya había subido) y luego por el Nanga Parbat.

Los montañeros chilenos Sebastián Rojas y Juan Pablo Mohr, por su parte, intentarán en los próximos días alcanzar la cima del Annapurna, otro de los "ochomiles" de Nepal. También se encuentra en el Everest una expedición de los argentino-estadounidenses Guillermo y Damián Benegas, quienes guían en esta montaña desde hace años.

Como es costumbre, la temporada de ascensos viene con sus historias, récords e intentos fallidos, y también con sus tragedias. Aquí algunas de ellas:

- Un sudafricano tramposo: Ryan Sean Davy, de 43 años, intentó subir el Everest sin pagar el permiso de ascenso. El montañista logró eludir los primeros controles en el campo base, pero un oficial nepalí lo descubrió en un campamento de altura y lo increpó; Davy escapó como pudo -hay que tener ganas de eludir la ley para correr a 6.400 m- y se escondió en una cueva, pero lo encontraron y le retuvieron el pasaporte. Ahora deberá pagar 22.000 dólares (el doble de lo que cuesta el permiso de ascenso) para recuperarlo.

- Killian va por todo: El corredor de montaña catalán Killian Jornet intentará realizar un ascenso ultra rápido de la variante tibetana (norte) del Everest. Partirá desde el último sitio habitado, el monasterio de Rongbuk. Curiosamente, uno de los principales obstáculos que enfrentará será la gran cantidad de montañistas que seguramente congestionarán la ruta de escalada en los próximos días. En montañas como el Everest, en los terrenos más complicados se colocan cuerdas fijas, que cada grupo utiliza para asegurar su paso por ese tramo. Pero es un trámite lento, que provoca demoras y cuellos de botella; para un alpinista con equipo ultraliviano como seguramente usará Jornet, permanecer quieto a 8.000 metros o más puede ser peligroso -además de consumir energía muy preciada-.

- Cómo ponerse un anillo con guantes: los californianos Ashley Schmieder (32) y James Sissom (35) caminaron durante tres semanas para llegar al campamento base del Everest y celebrar su matrimonio, con vestido de novia y traje de gala (eso sí, con botas de trekking). Para documentar el evento los acompañó un fotógrafo de casamientos, también de California. Tras la ceremonia los tres regresaron en helicóptero hasta la ciudad más cercana.

- Se fue uno de los mejores: esta temporada también quedará en los libros como el año en que murió Ueli Steck, un montañista suizo considerado por sus pares como uno de los mejores alpinistas de la historia. Steck se especializaba en escaladas ultra ligeras en las paredes y montañas más complicadas del mundo. La "máquina suiza", como se lo conocía, sufrió un accidente mientras ascendía en solitario el Nuptse, una montaña cercana al Everest.

Nicolás García