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Justicia para Ayelén, el pedido de una comunidad herida

Ugarteche salió a las calles para reclamar no sólo por la joven madre asesinada ayer, sino también para que sus voces puedan ser finalmente escuchadas.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El crimen de la joven Ayelén Arroyo (19) en manos de su padre causó un profundo dolor y una explosión de bronca e indignación contenida en los vecinos de Ugarteche, donde la violencia y la inseguridad son problemáticas cada vez más inquietantes.

La secuela que vivió la joven de 19 años, madre de una beba, durante los días previos a su muerte derivó no sólo en un estremecedor asesinato causado por su progenitor, sino que destapó una caldera de sentimientos que guardaban los vecinos de esa pequeña localidad agrícola de Luján de Cuyo, ya que los propios habitantes se sienten "desamparados" y "olvidados" por las autoridades.

Uno de los principales reclamos de la comunidad de Ugarteche es una mayor presencia judicial, ya que le recriminan al fiscal de la Unidad Departamental Maipú-Luján de Cuyo, Fabricio Sidoti, no haber actuado en favor de Ayelén, cuando la joven presentó la denuncia contra su padre, Roque Arroyo, por abuso sexual.

La consigna Ni Una Menos estuvo muy presente en la convocatoria, como así también las frases alusivas a la protección de los derechos de las mujeres y contra la violencia machista, lo que demuestra que los habitantes de zonas rurales y urbano-marginales están tomando cada vez más conciencia de la gravedad que reviste la violencia de género y la necesidad de combatirla.

Esta mayor toma de conciencia derivó en una mayor exigencia a las autoridades que, al menos en boca de los vecinos, no están presentes como se debiera. 

¿Qué pasó con Ayelén?

La historia de Ayelén está marcada por el abandono, la vulnerabilidad social y la desesperanza, aunque la joven madre nunca bajó los brazos para cuidar a los suyos y lograr una mejora en su calidad de vida. Abandonada por su madre desde hace un año debido, presuntamente, a los abusos de su pareja, Ayelén tuvo que hacer frente a una situación subyugada por la pobreza, a lo que se sumó tanto la desidia como los ataques de su padre, que fueron empeorando con el correr de los meses.

En ese marco, Ayelén tuvo que sostener económicamente a su beba de diez meses, ya que mantenía una relación conflictiva con el padre de la niña, según vecinos y familiares de la víctima. Además se encargaba del cuidado de su hermano de 10 años. Respecto a sus otros hermanos mayores, aparentemente se opusieron a que la joven denunciara al padre y, por ende, le habrían exigido que levantara la denuncia.

Sobre los motivos del asesinato, las versiones varían. Algunos vecinos y amigos de Ayelén dicen que Roque Arroyo irrumpió en la casa de su hija con el claro objetivo de agredirla en venganza por la denuncia. Sin embargo, en el (escaso) entorno familiar de Ayelén sostienen que el hombre intentó abusar sexualmente de la beba, y por ende la joven madre intentó impedirlo y recibió el ataque.

Ante la indignación y la sensación de injusticia, toda la comunidad de Ugarteche se levantó contra el "asesino", y no faltó quienes no dudaron en hacer "justicia por mano propia" si Roque Arroyo no era detenido, cuestión que finalmente no ocurrió. Roque Arroyo también es acusado de cometer actos sexuales contra sus otras hijas, e incluso habría dejado embarazada a una de ellas.

Otra preocupación latente es la situación de la hija y el hermano de Ayelén, que están al cuidado de la OAL hasta que se defina su destino. Sin embargo, Mayra Pavia, prima de la víctima, manifestó su rechazo a que sean entregados a la madre biológica de Ayelén, que hoy vive en Buenos Aires: "Espero que no se los den a la madre de Ayelén, porque los abandonó cuando mi prima tenía 9 años y cuando el hijo más chico tenía tres meses. Ayelén se hizo cargo de todo y andaba dando pena para que alguien le diera la teta".

Mayra Pavía, la prima de Ayelén que organizó la marcha en Ugarteche.

Lo cierto es que sucedió otro femicidio que enluta a la Provincia y, junto con los crímenes de Janet Zapata y Julieta González, sacó a los mendocinos de esa especie de "anestesia" que padecían respecto a los asesinatos de mujeres, que hasta hace unos días eran vistos como algo lejano que pasaba solo en otras partes del país. A partir de ahora, Ugarteche promete no descansar hasta que se haga justicia por Ayelén, y finalmente sus pedidos de auxilio sean escuchados por todos.