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Verdadero capital humano: "El tiempo"

Hay que definir qué hacemos con los segundos, los minutos y las horas de cada día. Tomar verdadera perspectiva de lo que realmente importa.
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Por: Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Mucho se dice sobre lo que verdaderamente es importante en la vida. Algunos piensan que son los amigos. Claramente están quienes consideran que nada suplanta a la familia. Y por supuesto, los que mantienen la fe en alguna religión, como lo que da la verdadera existencia al ser.Sin embargo, aunque parezca poco real, la mayoría cree que es el dinero.

¿Existe acaso, quien posea el certero saber sobre qué es lo que deberíamos valorar más en esta vida?

La interpretación de la vida es tan subjetiva, única e intransferible, que malharíamos en decir, si uno u otro valor, es aquelque ostenta en el podio, como el número uno.

Más bien nos inclinamos a pensar, que no existe ese valor que se posicione en lo más alto, y desde ahí se quede estático,comomarcando un rumbo fijo en nuestra mundana existencia. Pues justamente,lo que hace a nuestra permanencia en la tierra, es un constante movimiento de todo. La vida está signada por crisis, cambios, vaivenes, nada se mantiene estático, en su lugar. Ese es el eje de nuestra evolución como personas, e incluso como humanidad. Tendemos a vivir más o menos largos periodos de estabilidad, seguido por otros de inestabilidad, que son los momentos "bisagra", en que se vuelve a definir lo que funciona de lo que no, donde revisamos las reglas con las que venimos, y evaluamos cómo y hacia dóndese sigue en el camino, con la construcción de nuevos objetivos.

Si lo vemos de este modo, existe un eje que atraviesa todos y cada uno de los diferentes aspectos mencionados: EL TIEMPO. Desde el momento cero de la existencia misma de un individuo, desde su gestación, y definición como ser vivo, algo viene incluido en ese complejo de células, que determina su paso por este mundo. Venimos a la vida con un reloj en cuenta regresiva; ycomo arena en las manos, se nos escapa incesantemente, impotentes ante la imposibilidad de ponerle una pausa, un freno o una disminución, en ese ritmo frenético y constante. Borges decía, que "La Vida, es una muerte que viene. La Muerte, una vida vivida".

Tendemos a pensar que problemas verdaderos, son aquellos que tienen un tamaño gigante y principalmente los irremediables. Una enfermedad, una tragedia, secuelas limitantes, perdidas atroces. Pero lo cierto es que a cada uno le aprieta el zapato por donde le aprieta. Es decir, para cada uno, sus problemas son el cien por ciento de su realidad. Cada uno debe aprender a asumir y abordar su propia realidad. El tiempo no nos hace olvidar los problemas, pero si madurar para poder comprenderlos y si es posible resolverlos, aprendiendo a ponderar lo accesorio de lo vital.

El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo.El valor del tiempo humano, difiere con cada persona, y en una misma persona con cada etapa de su desarrollo.

Esto es lo que hará que los valores sobre su importancia, vayan mutando. El tiempo es lento para el que espera, perdurable para el que sufre, escaso para el que disfruta.Para un niño el "tiempo de ser grande" no llega jamás. Para un adolescente, el tiempo es inmediato, simultaneo, ocupado en muchas cosas a la vez, el riesgo y el cuidado son cosas que poco importan, pues "nada le pasará"(le dicta su cerebro en crecimiento y no tan maduro para evaluar riesgos y sopesar beneficios). Para un profesional recién recibido, los desafíos son sus fantásticas montañas a escalar, con mucho tiempo aun por recorrer, que le otorgará la experiencia tan preciada. Para quienes están al borde de la jubilación, la salud cobra un eje trascendente, sienten que no pueden perder tiempo, porque perciben que poco es el que les queda, y a la vez añoran "todo tiempo pasado".

Por eso, es tan importante definir qué hacemos con los segundos, los minutos y las horas de cada día. Tomar verdadera perspectiva de lo que realmente importa, para saber dónde estamos parados en "nuestra propia línea del tiempo". Qué bueno sería poder tener la sabiduría para elegir personas y actividades, que nos hagan "perder la noción del tiempo", y nosólo "perder el tiempo", dejándolo correr, sin penas ni glorias. Porque el tiempo no regresa, el tiempo no se acopia, el tiempo no se pausa, el tiempo no se detiene, por eso es "el gran capital humano"; pero es importante entenderlo como "acontecer histórico", porque si no,solo nos traerá las preguntas ¿Para qué? ¿Haciadónde? Y después qué?

Mirar hacia adelante suele ser un gran motivo para crecer y definir nuestro norte, minuto a minuto. Sin embargo, mirar para atrás es necesario para saber quiénes somos, desde dónde partimos, lo que hemos alcanzado, apreciar el camino recorrido, valorar esfuerzos y festejar logros. Y desde la vereda opuesta, debemos valorar el tiempo que los demás nos brindan, pues nos están dando algo que jamás recuperarán. Nos están dando parte de su existencia, en un café, un llamado o un encuentro postergado. Una parte de su historia, compartida con nosotros, que bien podrían estar invirtiendo en otras causas. El Tiempo, que no espera, es un Capital que no valoramos lo suficiente. Pensamos como inmortales, actuamos como insensibles y luego lloramos como niños. Pero ya es tarde....No hay más tiempo.