Una moda por la que renace un oficio olvidado en Mendoza
Si bien usar barba siempre fue una decisión muy personal, la forma de cuidarla fue cambiando a través del tiempo. "En los ´70 usar barba era una tendencia más bien hippie", dijo uno de las barberos más populares de la provincia, Marcos Torres. "Pero hoy las barbas son sinónimo de estilo y sofisticación", agregó.
Según contó Marcos, quien lidera una barbería de la calle Arístides Villanueva, la moda se expande y hoy la mayoría adhiere.
Seis de cada diez hombres mendocinos usan barba.
"Vienen aproximadamente siete hombres por día y dedican tiempo y dinero en cuidarla", añadió el barbero.
Es que a lo largo de la historia a los hombres con vello facial se les atribuía la sabiduría, la potencia sexual o un estatus social alto, mientras que en otras épocas también la falta de higiene o refinamiento y una disposición excéntrica.
Sin ir más lejos, hace unos años, los hipster retomaron esa moda y le pusieron un significado. La barba era una característica de este nuevo milenio "alternativo" o "antimoda", una subcultura o moda urbana enraizada en las clases medias o clases altas, compuesta por gente joven con gusto por la música alternativa, el skateboarding u otros deportes urbanos, con un sentido irónico de la moda o una u otra manera de estilo "bohemio".
Pero su utilidad, actualmente, nada tiene que ver con la cultura. Vemos cada vez más jóvenes occidentales que la usan: chefs, diseñadores, arquitectos, fotógrafos, deportistas, artistas... "Me gusta como me queda. Me veo más grande", contó un chico de 23 años. Y sumó: "Creo que tiene estilo".
Pagar por un ritual
Hoy, en Mendoza, muchas peluquerías se convirtieron también en barberías. "La barba tupida requiere otro tipo de cuidado", aclaró Marcos Torres. "Y no sólo los ‘hipsters' usan barba. Me parece que es una cuestión de moda", dijo Marcos mientras atendía en su barbería de estilo vintage, porque la técnica es la misma que se utilizaba en las viejas épocas: sillas de barbero, espuma, toalla caliente, navaja libre y un ritual meramente masculino.
Los mendocinos gastan alrededor de $150 para emprolijar sus barbas, otros le agregan corte de pelo y gastan aproximadamente $250. El afeitado ronda entre los $200 y $300.
"Vengo porque acá encuentro un espacio que habíamos perdido los hombres, donde nos cortamos el pelo, nos afeitamos y donde nos relajamos. Ya no se trata de un hábito", dijo Alfredo de 53 años.
Los hombres quieren un toque diferente. Son coquetos y también empiezan a comprar productos para el pelo y la barba.
¿Y vos, ya pasaste por la barbería?