ver más

Y un día, Los Deambuladores mendocinos volvieron a casa

Luego de 418 días de recorrer muchos países y contarlo a través de Mdz, Juan Niemetz y Marian Appon regresaron, por sorpresa, a casa. Aquí, te cuentan el capítulo final, sin miedos.

Desaparecimos por varios días, es verdad, pero tenemos una buena razón (al menos para nosotros es buena), básicamente volvimos, sí, estamos de nuevo en Mendoza y volvimos de sorpresa. (Imaginen la cara de nuestros padres cuando los dos que supuestamente estábamos vendimiando en el norte de España llegamos a casa) casi matamos a alguien, pero valió la pena. Así que después de 418 días de deambular por el mundo, volvimos a casa.


Vamos a empezar por el principio, estábamos en Barcelona con amigos, de esos amigos que a pesar de que pasan y pasan los años uno los sigue reencontrando como si fue ayer. Esto nos permitió disfrutar Barcelona desde otro lado evitando (lo más posible) las conglomeraciones de turistas que en pleno verano copan la ciudad. Varios días de paseos, comidas, playa, montañas, bosques y arroyos. Ideal para terminar nuestra aventura del otro lado del charco y volver con todo a Latinoamérica.


Después de más de un día de viaje, con 12 horas tirados en el aeropuerto de Madrid, y un vuelo en los tan cómodos "asientos de clase turista", llegamos a Sao Paulo. ¿por qué a Sao Paulo? Muy fácil, era lo más barato. De ahí empezamos el largo viaje a dedo hacia el sur buscando la frontera Argentina y llegamos, vamos a confesar un poco de miedo de hacer dedo en nuestra Latinoamérica, siempre nos había pasado que los locales de los diferentes lugares donde anduvimos nos dijeron que hacer dedo en sus respectivos países era súper peligroso y en 14 meses de viaje tuvimos sólo buenas experiencias, lo mismo nos pasó a nosotros, se ve que es común que cada uno desconfíe de su propia tierra. Bueno pues, Brasil nos cerró la boca, no tuvimos ningún problema, el dedo fue genial, pudimos armar carpa sin problemas y hasta nos recibió en su casa la tía del amigo de un amigo que si por ella fuera nos podíamos a quedar a vivir ahí.


Y volvimos, sí estamos en Mendoza en medio de gritos y una vorágine de amigos y familia, organizando charlas en algunas escuelas que ya nos invitaron, exposiciones de fotos, escribiendo y pensando nuevos destinos para el año que viene. Tanto ha sido así que no nos hemos puesto a pensar una conclusión de este primer viaje. Y nos ha costado darnos cuenta de que terminó. Pero ahora, un poco más tranquilos vamos a intentar hacer una conclusión.

Lo primero que pensamos siempre es la palabra: Gracias. Y hemos llegado a la conclusión de que es la forma de cerrar esta primera etapa. Porque hemos aprendido en estos meses de viaje a estar profundamente agradecidos a todos los que nos alojaron, nos ofrecieron trabajo, nos levantaron en la ruta, nos invitaron a comer, nos dieron una mano, se acercaron a charlar, nos leyeron, nos escribieron, nos siguieron en facebook, nos mandaron libros, frases, textos, nos publicaron, nos dieron un espacio... todas, todas esas personas hicieron nuestro viaje nosotros sólo dimos un paso, pusimos el cuerpo, pero quienes lo hicieron posible fueron todas esas personas.


Hace no mucho sacamos la cuenta, si llegábamos a Israel con la plata que teníamos a hacer turismo tradicional, hubiéramos podido viajar sólo por 15 días y para hacer el viaje que hicimos tuvimos que confiar en cada persona que nos cruzamos en el camino o virtualmente, por lo tanto agradecer es nuestra forma de cerrar esta etapa. De habernos quedado con nuestros miedos y barreras nunca hubiéramos salido a ningún lado y todas las personas que nos cruzamos nos sorprendieron, nos ayudaron y nos dimos cuenta de que estamos equivocados en desconfiar, nos han machacado tanto con el miedo que ya se naturalizó, ya no lo cuestionamos, no pensamos más ¿por qué tenemos miedo? Nos han preguntado miles de veces eso: ¿y no tienen miedo? O nos dicen: qué coraje que tienen. ¿Coraje por qué? ¿O miedo a qué? Son nuestras respuestas automáticas. Y ojo, lo hemos dicho bastante, no negamos la inseguridad, no negamos que pasan cosas. Lo que no queremos que pase es que el miedo le gane a las ganas de sorpresas, de cambios. Y nos cuesta entender cuando muchas personas eligen el miedo.


Cada vez que alguien confiaba en nosotros y nos subía a su auto, nos invitaba a comer o incluso nos escribían a nuestro facebook preguntándonos o recomendándonos cosas para nosotros fue siempre una razón para seguir viajando y tratando de demostrar que el "miedo" y la "normalidad" son cosas construidas y que se eligen diariamente. Y fue gracias a ellos (ustedes) que seguimos todo este tiempo y que nuestra capacidad de sorpresa y nuestras ganas de asombro se han multiplicado exponencialmente, por esto ya estamos organizando charlas, una muestra fotográfica, nuestro próximo viaje... y por esto GRACIAS desde lo más profundo es la palabra y el sentimiento perfecto para concluir esta primera etapa de esta aventura deambuladora.

Por muchos viajes más, por no dejar de sorprendernos y por la confianza brindamos con ustedes. Agradecidos de corazón por la compañía...

Esto es simplemente un "hasta luego".

Juan y Marian, Los Deambuladores

Facebook: Los Deambuladores