Casi 400 ciclistas mendocinos viajan al Trasmontaña
Casi 400 mendocinos empacarán sus bicicletas y partirán la semana próxima hacia Tucumán, para participar en el Trasmontaña, la principal carrera de mountain bike en parejas del país.
De acuerdo a las cifras de la organización, hasta ayer había 372 bikers de Mendoza inscriptos, un número que supera a Buenos Aires (303 corredores), y que nos deja segundos en cantidad de participantes. La mayor cantidad de inscriptos, por lejos, corresponde a los anfitriones tucumanos: 826 ciclistas, una cifra que revela la popularidad que tiene esta carrera en su propia tierra.
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Aunque se trata de un evento competitivo, este exigente recorrido entre senderos del monte ha adquirido con los años una dimensión social que lo transforma en un verdadero "encuentro del mountain bike", como lo define Sebastián Gómez, un corredor local que estará entre los más de 2.600 bikers que inicien la prueba.
Desde el punto de vista no competitivo, hay toda una mística en el Trasmontaña, es un desafío épico para los expertos y para los principiantes; toda la preparación, el paisaje, el circuito que es muy completo y técnico, la gente..."
"Personalmente, voy a Tucumán a hacer lo que me gusta, dejar todo para lograr el mejor tiempo posible junto a mi compañero, Alejandro Estévez. Desde el punto de vista no competitivo, hay toda una mística en el Trasmontaña, es un desafío épico para los expertos y para los principiantes; toda la preparación, el paisaje, el circuito que es muy completo y técnico, la gente...", completa.
Gómez y Estévez son deportistas de alto rendimiento. Pero el Trasmontaña también atrae a parejas de padres e hijos, entrenadores con sus grupos, novatos que buscan probar sus límites o dúos de viejos ciclistas que ya lo tienen como tradición. Todos ellos se alinearán el domingo 14 en la línea de largada, en el Cerro San Javier, para pedalear menos de tres horas (los primeros) y hasta ocho e incluso diez horas (los honrosos rezagados que, aunque el cuerpo o la bici digan que no, porfían hasta llegar).
"Hay una situación que sucede con estas competencias así de grandes (al Río Pinto le pasa igual) -explica Adolfo Carrizo, uno de los organizadores y responsable de la difusión del evento-. Hay mucha gente que quiere conocer la prueba y luego se hacen participantes habituales. Pero no son corredores ni gente que practique el deporte en un nivel de media o alta competencia. Como decimos acá, vienen a ‘dar la vuelta'. Por eso en la Clasificación vemos que los ganadores la hicieron en cerca de dos horas y media y tenés gente que termina el recorrido en 10 horas".
"Dar la vuelta", como le dice Carrizo, implica completar los 43 kilómetros del circuito, en el selvático entorno de San Javier. La modalidad dentro del mountain bike es de cross country (XC). A grandes rasgos, esto significa que predominan los senderos, con trepadas significativas (para esta edición se agregó una subida que aparentemente es muy larga y durísima), pero el trazado no incluye descensos técnicos u obstáculos como saltos o ‘jardines de piedras'.
Lo que sí exige el Trasmontaña es despliegue físico -el circuito sube y baja entre los 872 metros del punto más bajo y los 1.465 metros del más alto-, con raíces y terreno suelto. A esto hay que agregarle la presión de muchos corredores disputando el angosto sendero, algunos de ellos con el cuchillo entre los dientes.
Más allá del circuito, la característica que hace especial a esta prueba es que se compite en parejas. Los corredores experimentados coinciden en que esta condición es la principal diversión del Trasmontaña y a la vez una de las mayores dificultades.
"Es (una carrera) tan agotadora que el compañerismo es muy importante", dice Sebastián Gómez. "El que ha tenido una buena experiencia en el Trasmontaña y vuelve feliz, seguro que ha tenido un buen compañero. Y al revés, los que encuentran todo mal y la han sufrido, es probable que no hayan logrado hacer un buen equipo".
Federico Santoni tiene la doble óptica del deportista y del entrenador profesional, y lo explica desde una perspectiva técnica: "Correr en pareja crea un ‘tercer ritmo'. El ritmo de un corredor es una cosa, y el de su compañero es otra; pero los dos combinados dan como resultado una cosa diferente, que es este tercer ritmo."
Santoni obtuvo el segundo puesto en la categoría Elite del Trasmontaña de 2014, pero este año su principal foco serán los 30 mendocinos que lleva a correr a Tucumán, integrantes del grupo de entrenamiento que dirige durante todo el año. Ellos contarán con algunas ventajas no menores: logística simplificada (la prueba parte de un sitio y termina en uno distinto, ambos puntos suelen estar abarrotados de autos, miles de personas, corredores nerviosos y sus bicicletas); una estrategia ya pensada para ellos, y consejos prácticos acerca de qué comer durante la carrera, mecánica ligera, etc. Y, por supuesto, un plan de rendimiento que ha optimizado su preparación durante los meses previos.
Viajar en grupo también tiene una ventaja competitiva en uno de los aspectos más populares de la experiencia Trasmontaña: los largos asados post-carrera, que suelen brindar tantas anécdotas como la prueba propiamente dicha.

