Los desafíos del turismo en Mendoza
La industria del turismo es, sin duda, una de las fuentes económicas más importantes de Mendoza, que se desarrolló exponencialmente en los últimos años y que intenta aprovechar al máximo los recursos naturales, culturales y económicos que posee la provincia. Como sucede con cualquier actividad económica, el turismo vive momentos de transición e incertidumbre en los cuales se intenta enderezar el rumbo y confrontar las dificultades, con mayor o menor éxito que se develará en el corto y mediano plazo.
Con vaivenes, la llegada de turistas a nuestras tierras fue creciendo desde 2004, apoyada sustancialmente en la recepción de visitantes argentinos y chilenos producto de una combinación de factores como la salida de la convertibilidad, mayor promoción turística e inversiones, entre otros. A pesar de estos números, desde el año pasado el sector padece una retracción generalizada producto del menor arribo de turistas a causa de la crisis económica nacional, la suba de precios y las dificultades con el dólar, que desalientan a los viajeros extranjeros.
Por ello, tanto las autoridades como los distintos actores privados de la actividad turística respiran aliviados con los resultados provisorios de este fin de semana "extralargo", en el cual se registra una ocupación hotelera promedio del 70%, con picos de 80% en la Alta Montaña y el Valle de Uco, mientras que los más bajos, del 60% se registran en el Sur. Si bien este periodo no es tomado como un termómetro para las vacaciones de invierno, sirve para sostener la esperanza de unas vacaciones de invierno más productivas de las esperadas.
Mendoza cuenta con un poderoso desarrollo turístico en áreas clave, que nos ayudan a posicionarnos como polo del turismo argentino: los centros de esquí, la vitivinicultura, turismo de congresos y de aventura. También cuenta con cierto grado de oferta turística rural, cultural y gastronómico. En el Ente Autárquico de Turismo, una novedosa herramienta gubernamental encabezada por Gabriela Testa, son conscientes de este potencial y, con los recursos disponibles (que no son muchos) se encaró una intensa campaña publicitaria para todo el año en las principales ciudades del país, Brasil y Chile para mostrar las bondades de la provincia y atraer más visitantes. Además se realizan intercambios con otros países europeos y asiáticos (como China) y se retomó el vínculo perdido con Estados Unidos.
De todas formas, el origen del turismo receptivo de Mendoza sigue estando muy concentrado: el 70% de los visitantes vienen de la Argentina (Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe, principalmente, junto con provincias limítrofes), el 15% proviene de Chile, un 7% llega desde Brasil y solo un 6% desde el resto del mundo. Si bien recibir muchos turistas argentinos y chilenos es altamente favorable, depender casi exclusivamente de este tipo de visitantes hace vulnerable al sector turístico local frente a contingencias como crisis económicas del país y el corte fortuito de comunicación con el vecino país y la variabilidad del tipo de cambio con nuestros vecinos trasandinos, que no solo vienen a pasear sino también a comprar otros bienes.
Alentar la llegada de más turistas extranjeros no chilenos y sostener la demanda de los nacionales y trasandinos es una pata fundamental para vitalizar a la industria del turismo de la provincia y posicionar a Mendoza como polo de oferta turística a nivel internacional. Para ello, y en coincidencia con una demanda histórica del sector, se deberá mejorar sustancialmente la conectividad aérea de El Plumerillo, cuya modernización está por entrar en marcha, y para lo cual ya se está trabajando: un nuevo vuelo desde Lima en febrero del 2017 y el aumento de la oferta a Santiago de Chile con la aerolínea low-cost trasandina Sky, sumado a los intereses de Avianca y Copa Airlines de conectar Mendoza con Bogotá y Panamá, respectivamente. Sin embargo, todavía se está lejos de la operatividad de las aeroestaciones de Córdoba (que sumará Paraguay y España a fines de este año y con perspectivas de vuelos con Colombia y recuperar el de Estados Unidos), Rosario e incluso Salta, ni hablar de Buenos Aires.
Por otra parte, la inversión constante es fundamental. Los alojamientos como hoteles, hostels y apart-hotel, las agencias de turismo y el sector gastronómico necesitan reinvertir sus utilidades para sostenerse en el mercado, que se dinamiza permanentemente, ya que ellos suman a la competitividad de la provincia como plaza turística. No solo la inversión debe ser privada: es imperioso que el Gobierno nacional y provincial destine recursos a la red de rutas, y no solo para el turismo, para modernizar los ejes viales troncales y mejorar los caminos secundarios. Si ello viene acompañado de una reactivación ferroviaria, mucho mejor.
Por último, y no menos importante, aunque se vea que Mendoza tiene un amplio y potente "portfolio" de ofertas turísticas, como dijo la titular del EATM Gabriela Testa, reforzar las actividades más destacadas y apuntalar aquellas menos desarrolladas también es un buen camino a seguir.

