Dislexia: características y consejos para padres
Según el Dr. Claudio G. Waisburg- Neuropediatra -Director Médico Instituto SOMA, la dislexia es un trastorno de la adquisición y consolidación de la lectura y escritura, de base genética hereditaria y neurobiológica, que influye en rendimiento escolar y como consecuencia de ello en el desarrollo emocional y social del niño.
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Se encuentra dentro de un Trastorno Especifico del Aprendizaje, el más frecuente por cierto.
Uno de cada diez alumnos sufre dislexia. Habrá al menos un alumno con Dislexia por grado y avanza una ley para tratarlos dentro del Plan Médico Obligatorio.
Por su parte, el proyecto de ley, prevé que estos alumnos reciban un abordaje integral e interdisciplinario, exige una detección temprana de las necesidades educativas de los chicos y establece un sistema de capacitación para que los docentes sepan cómo adaptar la currícula para ellos, para garantizar que se hagan las adaptaciones necesarias. Siendo un gran avance para la inclusión de chicos que día a día realizan un esfuerzo enorme y son tratados como vagos o poco inteligentes y subestimados, cuando en realidad son brillantes o 'promedio' en otras áreas no valoradas al evaluar los procesos de aprendizaje, como la oralidad, la creatividad y la expresión artística. Es fundamental ajustar los métodos de evaluación.
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Los síntomas más comunes son omisiones, inversiones, sustituciones o adiciones de letras en la lectura o escritura; también faltas de ortografía en palabras frecuentes
Otras características de la dislexia en niños:
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Presentan un rendimiento desigual en las tareas (tienen momentos y días buenos y otros no tanto).
No presentan siempre los mismos errores.
Tienen dificultad en aprender series, secuencias y tablas como la de multiplicar.
Es común que eviten leer o realizar otras tareas en las que fallan, ya que esto les produce ansiedad.
No son hábiles a la hora de interpretar los comportamientos de los demás.
A menudo son impulsivos y con baja tolerancia a la frustración.
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¿En qué se traduce todo esto?
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Cuando los padres y profesores desconocen que el niño presenta una dislexia es habitual que se le catalogue de vago. El niño presenta un rendimiento desigual, errores diferentes cada vez, evita leer al toda costa y es común que los adultos interpreten que no se esfuerza lo suficiente y que cuando quiere, lo hace bien. La realidad suele ser bien distinta ya que el niño a pesar de sus esfuerzos fracasa en sus tareas.
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Todo esto repercute en su autoestima y en su autoconcepto, sumándose a todo esto sus dificultades de interpretar algunas "señales" sociales.
También son comunes la impulsividad y la baja tolerancia a la frustración de estos niños que en ocasiones conllevan problemas de comportamiento.
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Proporcionar apoyo emocional
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Es bueno hablar con el niño de su dificultad, explicándole sus dudas y escuchando su opinión y cómo ve él el problema.
Es importante escuchar al niño en todo lo que nos tenga que contar, haciéndole preguntas, pidiéndole aclaraciones, en resumen, interesarnos por lo que les pasa.
Hay que dejarle claro al niño que se le entiende, que se está ahí para echarle una mano y que le se le quiere independientemente de sus resultados académicos. Y demostrar que se confía en él y que, aunque le requiera más esfuerzo, puede superar sus dificultades.
Hay que hacerle saber que se le quiere a pesar de que se le corrija cuando su comportamiento es inadecuado.
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Ayudarle a mejorar su autoestima
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Es importante ayudar al niño a descubrir en que actividades destaca, cuáles son sus puntos fuertes.
Mandarle tareas que sabemos que puede acabar con éxito y felicitarle cuando lo haga bien.
Siempre partir de lo que el niño sabe hacer y si es posible intentar que se apoye en sus puntos fuertes a la hora de realizar tareas que le cuestan.
Intentar no presionarle ni hacerle comentarios negativos.
Cambiar el vocabulario a la hora de hablar con el niño "un problema" sería "un reto" y un "deberías" sería "la próxima vez".
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Intentar fomentar un hábito lector
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Para fomentar un hábito lector se pueden realizar distintas cosas de forma indirecta pero nunca obligar al niño a leer.
Es fundamental ser modelos de lo que queremos que haga, que el niño nos vea leer libros, revistas... disfrutando.
Sería bueno leerle los adultos en voz alta a diario libros, historias que le interesen y le gusten explicándole el significado de las palabras nuevas y facilitando la comprensión de las partes en las que muestra dificultades.
Se le puede proponer, no obligar, leer ciertas partes del texto y respetar su decisión de hacerlo o no, sin más comentarios. Si se anima a hacerlo sería bueno reforzar sus esfuerzos y ser paciente con su ritmo lector, es mejor que lea detenidamente las palabras a que las adivine.
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Desarrollar la conciencia fonológica (es decir, la capacidad de reconocer y asociar fonemas -sonidos- y grafemas-letras)
Puede ser de ayuda practicar algunos juegos que ayudan a desarrollar la conciencia fonológica como el veo-veo, el dominó de letras, crucigramas, palabras encadenadas...
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Ayudar al niño a organizar sus actividades y tarea
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Se le pueden enseñar al niño estrategias que le ayuden a estructurar su ambiente ( ordenar su cuarto, etc. ) utilizando listas, agendas, fotos y apoyos visuales.
Nos puede ayudar a mejorar su rendimiento eliminar todas las distracciones en su sitio de estudio.
Otra cosa fundamental es establecer rutinas y utilizar apoyos que ayuden a organizar y manejar el tiempo: calendarios, agendas, listados de tareas por hacer, etc. En estos instrumentos se anotarán los exámenes, los trabajos que hay que entregar.
Dejar que el niño use, si le sirve de ayuda, todos los medios técnicos que necesite como el ordenador, una grabadora o una calculadora
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6. Mantener relación con el colegio
Además es importante que estar en constante contacto con el colegio y trabajar estrechamente con los profesionales.

