ver más

Importante hallazgo de alumnos en la zona de Pincheira

En lo que se pensaba que era un simple orificio, jóvenes de la Escuela de Espeleología descubrieron una cueva cuya extensión aún no ha sido determinada.

Alumnos de la Escuela Argentina de Espeleología (EAE) realizaron un hallazgo que puede significar la creación de una nueva área natural protegida privada en la zona de Pincheira.

Como parte del inicio de actividades de este año de la Escuela Argentina de Espeleología (EAE), ubicada en la ciudad de Malargüe, se dio comienzo al dictado del curso anual Nivel II de Formación Básica en Espeleología, en la que participaron los alumnos de la Escuela 4-018 de Malargüe Pedro Rosales y Matías Ramírez, el espeleólogo malargüino Fernando Castro y dos nuevos espeleólogos de la provincia de San Luis, Renzo Portioli padre e hijo.


El grupo visitó en principio la cueva Pincheira 1, relevada topográficamente en 1996 por el Instituto Argentino de Investigaciones Espeleológicas (INAE), para realizar de levantamiento de datos espeleométricos y de georreferenciación que corrigen la información obtenida hace casi 20 años y que obligarán a un replanteo general de los datos de esa yesera.

Luego se dirigieron a la caverna Pincheira 2, donde se hizo un relevamiento fotográfico, en tanto se trata de una caverna colapsada que da idea del espesor de los yesos en la naciente de la yesera. Los dos estudiantes de la Escuela 4-081 fueron los únicos en descender la sima colapsada y penetraron la breve cavidad horizontal en la base de la misma.


Las exploraciones continuaron hacia el flanco oeste de la yesera, nunca antes explorados, y allí encontraron con paisajes que los espeleólogos y los estudiantes calificaron como “lunares” y multitud de pequeños orificios en el yeso, a los que en principio no se les asignó importancia, pero cuando por fin entraron en uno de ellos, comprobaron que se trata de una sima, o sea, una caverna de desarrollo predominante vertical.

La exploración que realizó este grupo fue parcial, ya que para un relevamiento completo se requieren equipos de andinismo con los que no se contaba en ese momento, por lo que tomaron fotografías y le asignaron a la caverna el nombre de Los Morros 1 y el número de catastro M-86, además de ser georreferenciada.


La exploración de superficie reveló que el sitio es de mayores dimensiones que las previstas originalmente y que serían cientos las cavernas de dimensiones importantes, en las cuales hay además restos orgánicos que alimentan la esperanza de encontrar en ellas fauna endémica.

De ser así, esta formación kárstica en yeso estaría en condiciones de considerarse de similar importancia a los karsts de Poti Malal y Las Leñas, por lo que los investigadores ya piensan en llevar a cabo exploraciones más sistemáticas y en debatir la posibilidad de proponer, a los dueños del campo, la creación de un parque espeleológico en la modalidad de área natural protegida privada, tema que será debatido en los próximos meses.

Este descubrimiento demuestra el potencial investigativo que tiene aún nuestro suelo, especialmente en lo que a formaciones naturales, como estas cuevas, se refiere.