La píldora para prevenir el contagio de SIDA
Más de diez años después de ser aceptado como tratamiento para el VIH y pasados ya 30 meses desde que consiguió ser oficialmente considerado como una profilaxis para este mismo virus (PrEP), el fármaco Truvada va ganando popularidad y cobertura así como incidiendo en la vida sexual de Estados Unidos.
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Según el laboratorio Gilead ha pasado por varios estados: tratamiento regular para infectados, píldora "del día antes" o del "día después" de tener relaciones de riesgo y, desde hace ya dos años y medio, tratamiento regular diario para pacientes en riesgo.
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"Yo he elegido no usar condones. Llevo tomando PrEP desde el 19 julio de 2011. El primer año lo combinaba con condones, porque aún era muy nuevo. Mi cabeza no podía sentirse segura sin condón. Pero una vez que mi experiencia ha demostrado que realmente funciona y que la tomo todos los días ya no uso preservativo", dice a la agencia Efe Damon Jacobs, terapeuta sobre transmisión del VIH y medicado con Truvada.
Truvada, una combinación de los antirretrovirales tenofovir y emtricitabine, es ya un tratamiento aceptado en modo copago por la gran mayoría de seguros médicos privados, en el Obamacare y para el que la propia farmacéutica ofrece un plan de financiación. Nueva York y Washington son los estados que han liderado este impulso.
Jacobs asegura:
Los únicos efectos secundarios que he tenido son paz mental y un sexo increíble, porque sexo sin miedo es algo extraordinario y no he sabido lo que era hasta hace poco.
Pero puede afectar al riñón y dar dolores de cabeza y náuseas durante los primeros meses.


