“Lo esencial es invisible a los ojos”
En la actualidad, la sociedad se rige más que nada por lo que se ve a primera vista en la moda y estética, tanto para hombres como para mujeres.
Pero ¿qué decir cuando aun recurriendo a medios convencionales, no se consigue el bienestar ni un paradigma que ayude a mantener una vida sana y plena?
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En busca de la perfección muchas veces se tiende a imitar las posturas, rostros y excentricidades de otros, dejando de lado la autoestima y la valoración propia.
Por su parte, la profesora Elena Gismero, titular de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, afirmó: “La obsesión por la estética es una de las lacras de nuestro contexto occidental. El atractivo físico ha llegado a ser una característica extremadamente importante, y probablemente uno de los principales criterios por los que las personas evalúan a los demás y a sí mismas. Aunque la mayoría de las personas no encajan en esos estándares de apariencia, según la psicóloga, el problema surge cuando en lugar de cuestionar los problemas estéticos, bastantes personas evalúan negativamente sus características físicas y, como resultado, acaban sintiendo que sus cuerpos son inadecuados”.

Por eso creo que se podría comparar la sociedad con un jardín: las flores, si las observamos detenidamente, son diferentes unas de las otras, pero cada una refleja belleza y matices de colores diferentes. Lo mismo pasa con cada persona.
Cada uno puede reflejar una belleza que no es igual a la del otro, a través de cualidades que se expresan, tales como la alegría, espontaneidad y gracia. Todo ello representa el sello de una belleza única e irrepetible.
Mary Baker Eddy, al comprender que el ser del hombre en esencia, es espiritual y perfecto, expresa en su libro Ciencia y Salud:
La belleza es una cosa de la vida, que mora para siempre en la mente eterna y refleja los encantos de su bondad en expresión, forma, contorno y color.
Bajo ese concepto, los años pueden pasar pero la belleza genuina no se altera en lo más mínimo, porque depende de los atributos de la identidad espiritual, auténtica, independiente de lo corporal.
Quizás sea ese un nuevo camino hacia la salud, el desarrollo mental y espiritual. En él seguramente se incluye la belleza que se traduce en plenitud y vida sana a cualquier edad y circunstancia.
Elizabeth escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual, y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana, en Argentina.
Coaching en área salud y espiritualidad. [email protected]

