Cuentos de verano: Roque Grillo
En la playa, bajo la sombra de un árbol, al amparo de un aire acondicionado... Nunca viene mal un buen cuento...
Final del libro
Una lágrima escapó de la órbita vacía. Cerró el libro. Al fin descansaría… El ataúd dejó de moverse.
La mano del muerto
El disparo los ensordeció. Wild Bill cayó sin soltar sus cartas: pares de ases y ochos. Cuando lograron sacarlas de sus engarfiados dedos, el del medio se enderezó súbitamente. Es que el reloj que apostara no funcionaba…
Sed
El agua se había terminado tres días antes. La piscina estaba seca. No había nubes y un viento caliente soplaba con insistencia. Con sus últimas fuerzas llamó al servicio de habitación. Nadie atendió.
Por Roque Grillo