Alta Performance y Calidad de Vida: Rutinas placenteras
Un ejemplo de rutina impuesta es la asistencia al colegio, que en cierto modo es “lo que hay que hacer” cuando somos niños y adolescentes. Otras pueden comenzar como obligatorias -por ejemplo, practicar un deporte desde pequeños- y transformarse más tarde en una costumbre elegida.
-
Te puede interesar
Se suspenden las clases en todo Mendoza en el turno tarde y nocturno
Hoy tengo otra visión, ya que la perspectiva al observar lo que se repite como un hábito me muestra lo constructivo de reiterar ciertas acciones, y el aprendizaje que incorporamos de esa forma. No obstante, me pregunto cuántas veces elegimos una rutina de manera inconsciente, solo porque no vislumbramos otra opción. Y cuántas veces nos quejamos de nuestra rutina por la incapacidad de aplicar una actitud y óptica diferentes.
Ante la primera pregunta, concluyo que es bastante común dejarse llevar por las costumbres conocidas o que nos resultan familiares. Es imprescindible cada cierto período detenernos a observar nuestros hábitos con sentido crítico y, si detectamos que no nos dan felicidad, hacer un cambio al respecto.
-
Te puede interesar
Cuenta DNI sube reintegros en julio: qué descuentos siguen vigentes
Ante la segunda pregunta, creo que es importante encarar con actitud alegre y optimista a las rutinas que tenemos y pensar que siempre hay novedad en aquello que parece totalmente conocido. En definitiva, ningún día es igual a otro: solo debemos desarrollar una mirada más minuciosa para descubrir esos matices. Una dosis de creatividad hará posible, además, renovar lo cotidiano y transformar así nuestras rutinas en algo placentero.
Por Natalia Aramburú , directora de la sede Mendoza del Método DeRose