A un año de su partida, textos inéditos de Teny Alós
Hace un año, el 27 de julio del 2013, fallecía Teny Alós, uno de los poetas más importantes de nuestra provincia en las últimas décadas. Seis meses le dieron de vida cuando le diagnosticaron la enfermedad que al final se lo llevó. Pero, terco, insistidor, rebelde, él vivió más del doble de lo que le auguraron.
La noche antes de su muerte, Alós le dio los últimos retoques a lo que sería su libro póstumo, Yu-ye yu-ye jop, pero también dejó un mina inagotable de textos inéditos, algunos de los cuales publicamos hoy gracias a la gentileza de Claudia Yarza.
Un homenaje a Teny Alós, ese tipo que nunca se calló la boca y que hizo hablar a tantos.
Hecho está
Tuve que decirte
que me había
redescubierto
en la materia
que despierta.
En el puño
Que posee,
vírgenes e intactos,
los besos
que yacen
dormidos
en los labios.
Tuve que contarte
de las formas
en que te había soñado.
Del fetiche insomne.
Susurrarte del papel
casi traslúcido
en el que busqué
el cielo
con los dedos.
Tuve que confesar
que, por vos,
estaba saltando
solo
en la cama elástica
de la época,
con todo el deseo
tronando
en las venas.
Tuve que hablarte
de amor
mientras tu risa
encantaba
esos días
y caía
del otro lado
del dibujo
sin atender a nada.
Tuve que releer
todas nuestras horas
hermosas,
insustanciales,
para saber
que habías dicho no
desde el principio.
Extrañar a esa mujer...
extrañar a esa mujer
es no poder sobreponerse al eco
de su figura desnuda
hay mil cosas para contar sobre lo que viví con ella
bastaría una vaga trama
pasar revista
a mis tesoros escondidos
a los días más verdaderos de mi vida
rasguñados con palabras
como vértigo, miel, violetas, pájaros sueltos
extrañar a esa mujer
es detallar la aventura de la pasión
llevando adelante
escenas de sexo
vibrantes
dulces
infantiles
extrañar a esa mujer
es romper la máscara
perder la memoria del instante
desprender la anécdota de la costra
pertenecer para siempre
a un tiempo que se fue
extrañarla
es poner vida en el límite
es sentirse amenazado por la memoria
por las facciones insensatas
que dibuja el tiempo
sobre mis páginas en blanco
extrañar a esa mujer
es convertirme en cámara digital
en ojo detrás de la lente
en dedo que captura
una imagen
que se me escurre
como un llama roja
en la más oscura de las noches



