Puja de cargos en la nueva conducción de la UNCuyo
A tres semanas de la asunción de Daniel Pizzi como primer rector salido de las urnas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), las listas que se “filtraron” con los nombres de las personas designadas para integrar el gabinete generaron algunas controversias, tal como MDZ Online lo adelantara el 20 de junio: “Pizzi ya lo dijo y lo repitió demasiadas veces como para no leer algo más ahí: la etapa que viene es ‘muy complicada’ (sic), pero no refiriéndose al post 16 de agosto, sino al pre. Porque la conformación de su gobierno, la distribución de las secretarías, concretamente, puede deparar sorpresas y dejar con la boca abierta a más de uno” (en Elecciones UNCuyo: Lo que el peronismo no pudo, del 20 de junio del 2014).
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El 16 de agosto, día de la UNCuyo, Pizzi asumirá como rector, acompañado por Jorge Barón como vicerrector y Adriana García en la Secretaría Académica; Alejandro Gallego en la Secretaría Administrativa, Económica, Financiera y de Servicios; Gustavo Castiñeira de Dios en la Secretaría Legal; Graciela Cousinet en la Secretaría de Bienestar Estudiantil; Gustavo Silnik en la Secretaría de Relaciones Institucionales y Territorialización; Alejandro Gennari en la Secretaría de Relaciones Internacionales; Héctor Smud en la Secretaría de Desarrollo Institucional; Benito Parés en la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado, y Julio Daher en la Secretaría de Extensión.
Entre estos nombres hay seis que emergen directamente del riñón del radicalismo, en especial del cobismo. Gallego es hasta ahora secretario general de la intendencia en Capital, pero anteriormente fue ministro de Hacienda con Cobos; gobierno en el cual Castiñeira de Dios fue subsecretario de Justicia; Gennari fue subsecretario de Agricultura en el gobierno de Roberto Iglesias; Smud estuvo al frente de ProMendoza también durante el gobierno del ex vicepresidente, mientras que Daher fue en ese tiempo director de Promoción Turística. Por último, Parés es el hermano de Néstor, presidente del bloque en la Cámara de Diputados.
Está claro que, al ser el radicalismo la mayor fuerza integrante del Interclaustro, la agrupación que llevó a Pizzi al Rectorado, la distribución de secretarías se inclinaría para el lado de la UCR, por lo que en estas seis designaciones pueden llegar a cruzarse algunos intereses, pero, en general, los consultados están de acuerdo con que sean ellos los elegidos para esas secretarías.
Por su parte, Cousinet y Silnik, provenientes de Libres del Sur, llegan a estas designaciones como parte de los acuerdos constitutivos del Interclaustro. Y aquí es donde comienzan los cuestionamientos. Y es que la Franja Morada fue determinante en el claustro de alumnos y tuvo un peso nada despreciable (pero no tan contundente) en el de docentes, y por esto reclamó su participación en el nuevo Rectorado, yendo, particularmente, por la Secretaría de Bienestar Estudiantil.
Hay un par de cosas que saber para entender por qué la Franja quería esta secretaría: primero, es la que está en lo inmediato ante las necesidades del estudiantado, es decir, se puede, desde esta oficina, entablar una relación directa con el alumno a través de los representantes en cada unidad académica, lo que, a la larga, a la hora de las elecciones de centro de estudiantes, puede redundar en votos en todas y cada una de las facultades; y segundo, la caja que maneja esta secretaría es importante, porque es la que está a cargo de las políticas sociales relacionadas con el alumnado, como el otorgamiento de becas y la responsabilidad ante el comedor universitario.
Dependiendo de a quién se consulte, los integrantes de Franja Morada tendrán distintas versiones. Unos dicen que Cousinet estaba en la lista de posibles candidatos que le pasaron a Pizzi (entre los que había estudiantes, que fueron descartado de plano por el próximo rector), mientras que otros aseguran que Cousinet nunca fue mencionada por ella y que Pizzi los traicionó, dándole a la decana de Ciencias Políticas el cargo que le prometió como integrante del Interclaustro.
De todas maneras, hay algo que Franja tratará de asegurarse esta semana, cuando se terminen de definir los cargos: quedarse con el Cicunc, lo que también implica quedarse con la administración de los medios de comunicación de la universidad.
Este sería el gran trofeo para la juventud radical, mientras que no cesa en ir tras trofeos secundarios pero no de menor valía, ya que la intención es ocupar puestos en cada una de las secretarías.
En definitiva, Cousinet es un problema para algunos mientras que para otros es sólo la consecuencia de los acuerdos previos y, por lo tanto, algo que tenía que suceder. Pero en donde más resistencia tiene el próximo rector es en la designación de la próxima secretaria Académica.
Los miembros de Franja Morada no dejan de tildar de conservadora y de representante de la derecha peronista a Adriana García, ex candidata a vicedecana junto con Jorge Coco López, y esto es lo que ha generado más ruido al interior del Interclaustro. Y es que Pizzi está devolviendo con esto el favor político que la fórmula López-García le hizo en la segunda vuelta de las elecciones en la universidad. De hecho, no habían pasado ni tres días de la primera vuelta que ya se hablaba de una oferta de cargos para los integrantes de esta agrupación, y esas versiones, que no muchos se encargaron de negar, son las que, en definitiva, se confirman ahora.
Pero más allá de que al final Pizzi pudo imponer a García como secretaria Académica, este no es un caso similar al de Cousinet, ya que desde el interior de la Franja están haciendo lo imposible para que García no pueda ejercer la secretaría sin marca personal, y por eso presionan para que Pizzi designe a Mariana Castiglia, persona que tiene la confianza de la juventud, junto a García.
El 16 de agosto comienza una nueva etapa en la Universidad Nacional de Cuyo, y al frente de ella estará Daniel Pizzi, quien llega al Rectorado con el apoyo de varios decanos, lo que le puede garantizar la gobernabilidad, pero la presión extrema puede venir desde adentro, por eso esta semana será clave para el futuro gobierno universitario, porque, dependiendo de cómo el próximo rector calme las aguas que han comenzado a agitarse, puede iniciar una gestión tranquila o encallar con la primera piedra.

