Menores y Facebook: cómo controlar el peligro latente de abuso y secuestro
El caso de la pequeña Magaly, la chica de 12 años que estuvo desaparecida durante 17 horas junto a un desconocido que le dobla la edad, quien abusó sexualmente de ella y que mantuvo en vilo a la prensa y la opinión pública porteña en el día de ayer, abrió un nuevo debate cuando se dio a conocer una de las teorías o especulaciones que se barajaban con respecto al hombre con quien había estado: que lo había conocido a través de la red social Facebook.
Luego en declaraciones a los medios Ignacio Hermida, el padre de la joven, aseguró que su hija no conocía al hombre detenido ni mantenía comunicación con él. “No tenía contacto por Facebook y lo sé porque se lo controlábamos nosotros”, explicó.
Así desmintió las versiones que vinculaban a la menor con el sospechoso, David Benitez, y que aseguraban que la chica lo conocía “desde antes”. “No es así. No sé de dónde salió eso”, aseguró.
No obstante esto, el caso volvió a suscitar un debate que desde hace tiempo va y viene en la agenda de los mendocinos y argentinos: la fuerza en que las redes sociales irrumpieron en la vida cotidiana de todos, y particularmente la influencia y el protagonismo que tienen en la vida de los niños y adolescentes, con el peligro que esto implica. ¿Cómo debe actuar un padre para controlar el uso de esta “vida virtual” por la cual muchas veces los teens ni siquiera saben con quién se comunican? ¿Deben prohibirse?
MDZ acudió a dos estudiosos en el tema de educación y psicología de niños y adolescentes para echar algo de luz sobre estos cuestionamientos.
Alejandro Castro Santander se prestó amablemente a la entrevista.
Los consultados
Nancy Caballero es capacitadora en Kairos Consultoría, Profesora titular en Universidad Católica Argentina, Psicopedagoga, Profesora de Orientación Vocacional y Familiar y Mediadora.
Alejandro Castro Santander es un reconocido psicólogo, especialista e investigador en Educación, Director General del Observatorio de la Convivencia Escolar Argentina en la Universidad Católica Argentina y miembro del Consejo de Directores en el Observatorio Internacional de Violencia Escolar; entre otros cargos que incluyen cátedras en la UNESCO, y en universidades de Argentina y Brasil. A la luz de uno de sus libros, “Conflictos en la escuela de la era digital. Tecnología y violencia –editado en 2012-, el especialista habló con MDZ sobre este preocupante tema, y aceptó responder, junto a Caballero, un conciso cuestionario para echar luz y quizás ubicar de alguna forma a padres desorientados.
- La primera pregunta es tajante: ¿Se debe prohibir el uso de las redes sociales a menores de edad?
- Alejandro Castro Santander: No se debería prohibir su uso si antes se ha educado para un uso “responsable” de la red social. Lamentablemente las cifras de estudios realizados en Argentina donde se consultaron a adolescentes acerca de su relación con las redes sociales, mostró que en su mayoría “consideraban que no había peligro”, “que si tenían un problema sabrían cómo solucionarlo”, “que lo que se encuentra en la Red está bien” y “que nadie los controla”. Es más, te cuento algo que se ha descubierto hace poco: hay chicos que tienen un Facebook para darle a los padres y que lo miren tranquilos, y otro, el verdadero, que es el que usan con sus amigos.
- Nancy Caballero: La prohibición en general no es buena, pero en el caso de Facebook LEGALMENTE está prohibido per se a menores de 13 años: esto implica que para abrirlo el adolescente debió mentir (con autorización o no de sus padres); y por lo tanto no es necesario prohibirlo, ESTA prohibido. Los menores de esa edad no deberían tener Facebook propio, sí pueden tener uno con sus padres, por ejemplo.
Nancy Caballero, entrevistada por MDZ.
- ¿Hay una edad para iniciarse en las redes sociales?
- Alejandro Castro Santander: Si analizamos los términos de uso de las redes sociales virtuales, como hablábamos recién, debido a que la mayoría de ellas han sido creadas en EEUU, la edad mínima para crear un perfil es de 13 años. Algunos países tienen otro tipo de normativas o límites de edad para acceder, por lo que es posible que existan reglas especiales para ellos.
Más allá de lo reglamentario, si la pregunta es si “psicológicamente existe una edad recomendable para iniciarse en su uso”, creo que esto tiene que ver con toda una historia de educación familiar, de cercanía de los padres como orientadores, consejeros. Una familia en la que se privilegia el diálogo, permitirá que los hijos ante cualquier duda o riesgo, acudan a sus padres sabiendo que hallarán una respuesta.
Si no confiamos en ellos, ellos no nos confiarán sus cosas e intentarán burlar los controles. Otra cosa es que ellos perciban que “desconfiamos” del ciberespacio, ya que los peligros muchas veces no se presentan de forma evidente y existen muchos depredadores virtuales al acecho.
- Nancy Caballero: El inicio en las redes sociales puede darse cuando se es niño sólo bajo ciertas condiciones: comunicarse con sus amigos reales solamente, eso desde ya. Deben permitirse nuevos amigos solamente bajo supervisión de sus padres. Esto no es quitarle libertad, sino una obligación, como lo es para los padres saber con quiénes juegan sus hijos. No es desconfianza a los hijos, es desconfianza a lo que ocurre, y cuidado del niño.
- ¿Debemos obligar a nuestros hijos a que nos den sus claves y contraseñas?
- Alejandro Castro Santander: Aquí nos planteamos nuevamente el tema de la confianza en nuestros hijos.
Sabemos lo complejo que es controlarlos. Si ellos lo desean, saben cómo burlar esos controles (cambio de identidad, más de un perfil en la red social, etc.) Es mucho mejor, hablar abiertamente de los peligros a los que se pueden ver sometidos y mostrarles confianza en el uso responsable que le darán.
- Nancy Caballero: No se puede "obligar" a dar la clave, sino que, repito, dependerá de la edad del chico. Puede ser un pedido (si es adolescente mayor) o una condición sine qua non si quiere tener una cuenta propia a los trece años.
- ¿Los chicos deben tener horarios de uso de internet establecidos de antemano?
- Alejandro Castro Santander: Como todo lo que tiene que ver con el uso de Internet en general y las redes sociales en particular, es importante regular el tiempo de conexión. Es muy fácil pasar del uso al abuso, ya que según la neurociencia, hasta los 30 años aproximadamente no se desarrollan las áreas relacionadas con el control de impulsos. La adicción a las nuevas tecnologías, forma parte hoy de la investigación de lo que llamamos adicciones “sin sustancia”.
- Nancy Caballero: La posibilidad del horario dependerá del aparato: si hay una computadora en la casa, y ésta se encuentra en el living, quizás si se pueda regular de esta forma. Sin embargo hoy casi todas las computadoras son notebooks o netbooks, hay celulares de última generación en cuyos paquetes se incorpora la posibilidad del uso ilimitado de internet, hay utensilios –como las tablets- con los que podés conectarte en los cientos de espacios con wi-fi libre, ya prácticamente en casi todos los lugares… pensar que se puede imponer un control de horarios es casi una ilusión.
Si se pueden colocar consignas como "no se conectan mientras comemos”, o “en casa no se usa internet después de tal hora”, etc. También es cierto que lo más fácil sería cortar la conexión a cierta hora, pero ¿lo aceptarían los padres? Hay muchos adultos que se desesperan si no están conectados.
- ¿Cuándo aparecen estos casos en los que se sospecha que un/a menor fue abusado/a por alguien a quien conoció en las redes sociales, se habla del peligro de “chatear con extraños”? ¿Se dialoga, en el seno familiar? ¿Cómo se encara el tema?
- Alejandro Castro Santander: Los estudios indican que se habla poco y nada en casa sobre estos temas. Los chicos dicen que se conversa sobre y se limita más la televisión que Internet.
- Nancy Caballero: Se habla en familia, pero a veces los adultos nos asustamos mucho y los adolescentes sienten que exageramos. Básicamente los chicos sienten que "a ellos no les va a pasar, que a ellos no los van a engañar". Esto es propio de la etapa evolutiva, yo experimento todo porque sé como controlarlo.
Hay que tener cuidado, porque acá más no siempre es mejor: corremos el riesgo de que si hablamos demasiado de esto, y somos reiterativos, los chicos sientan que "ya saben lo que les vamos a decir". No se debe hablar mucho, sino hablar bien y sobre todo no creer que porque lo dije, el chico lo aceptó. Escucharlos es la clave, pueden decirnos que sí a todo, pero ¿Qué dicen de situaciones de sus compañeros, de los amigos? ¿Equiparan sus amigos virtuales a los reales? ¿Creen que TODO hay que publicarlo? Escucharlos es la clave. Y hasta pedir ser su amigo con otra identidad (como algunos padres hacen, para no “avergonzarlos” ante sus pares dejando ver que tienen a papi o mami como amigos en la red) puede servir como ejemplo, pero no usarlo como presión.
- ¿Qué hacemos si nos enteramos que nuestro/a hijo/a de 9, 10 años tiene Facebook? ¿Se le pide que lo cierre con firmeza? ¿Se lo controla de cerca?
- Alejandro Castro Santander: Cada familia es un mundo, con dinámicas propias, por lo que debemos analizarnuestra forma de ejercer la autoridad como padres, cantidad y calidad de tiempo en casa para “estar” y el conocimiento claro de los puntos débiles y fuertes de nuestro hijo, como para saber si podemos confiarle la responsabilidad de estar algunas horas diarias navegando y ciber-comunicándose con “otros” que no siempre pueden ser “amigos”.
Algunos consideramos que hoy Internet representa para algunos niños, “caminar solo en una calle oscura de una gran ciudad a altas horas de la noche”.
- Nancy Caballero: Ya lo respondí: no es legal que la tengan. De todas formas, acoto que es de una gran ingenuidad la respuesta que dan muchos padres: “uno sabe qué hijos tiene, por eso lo autorizo”. Eso es un error. No debe tener Facebook un menor de 13 años no porque piense que puede hacer algo malo, sino porque puede ser víctima de alguien, y esto no es sólo para las redes sociales: no puedo dejarlo en un lugar a los 10 años y esperar que vuelva solo, o decirle que llame si me necesita, sino que me involucro como padre llevándolo, hablando con el padre que lo traerá, llamo, verifico, etc. A nadie se le ocurriría pensar que es porque desconfío de él.
El ser padres no se nos enseña, la forma en que nos criaron a nosotros no siempre funcionaría hoy. Los límites y los cuidados NO son un derecho de los padres, sino de los hijos. Son personas en formación que deben ir aprendiendo poco a poco como interactuar en ese justo término medio entre desconfiar de todos (que lo aislan socialmente) y confiar ciegamente (lo que los pone en un peligro permanente). Afrontar dificultades y lograr interactuar con los demás les asegurará una vinculación sana y funcional, pudiendo rearmarse frente a las dificultades.
Los adelantos tecnológicos son herramientas y como tal no son ni buenas ni malas, sino que se usan bien o mal. Enojarnos con la computadora o internet no soluciona nada, añorar tiempos mejores tampoco. Un hijo puede aprender a utilizar esas herramientas positivamente, pero al mismo tiempo, distinguiendo lo virtual de lo real. Si así no fuera terminaríamos creyendo, como don Quijote, que la fantasía es la realidad.
Internet es una herramienta: puede ser la biblioteca de Alejandría pero yo puedo elegir poner en el buscador a Lady Gaga. De mí depende sacar provecho de la inmediatez de la conexión o ser víctima de ello.





