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Las relaciones dentro del matrimonio

La vida es lo que hacemos de ella, pero, en un sentido más amplio es lo que tú haces con ella.
Foto: AP
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Todas tus relaciones están dentro de ti. A la postre, cada relación que tienes con otra persona refleja tu relación contigo mismo. Lo bien o mal que te relaciones contigo mismo se reflejará directamente en la manera como te relaciones con otros dentro de ti y fuera de ti.

La vida es lo que hacemos de ella, pero, en un sentido más amplio es lo que tú haces con ella. Con demasiada frecuencia el problema radica en tu opinión emocional frente a lo que está sucediendo, más a lo que en realidad sucede. La vida es una experiencia de aprendizaje, no una situación de castigo. En vez de ser limitantes y dolorosas, las relaciones pueden ser enriquecedoras y felices.

Matrimonio exitoso

La mayoría de las personas dirían que un matrimonio exitoso se basa en un amor incondicional. La verdad es, sin embargo, que la gente por lo general no se casa debido al amor incondicional; se casan por el amor condicionado. Se presentan condiciones del uno para el otro, incluyendo la de amarse mutuamente de manera incondicional basados en condiciones. Con frecuencia piden que la otra persona llene ese espacio vacío, solitario y de inseguridad que hay dentro de ellos, y la persona sencillamente no sabe cómo hacer esto. Nadie sabe cómo colmar a otra persona a pesar de lo que dicen las canciones románticas y las películas. En verdad, pocos saben cómo llenar todo esto en sí mismos.

En cambio de intentar ser incondicionalmente amoroso el cien por ciento del tiempo y exigir lo mismo a tu pareja, podrían aceptar lo que está sucediendo, sin juicios, culpas ni ultimátums.

Si hay algo del comportamiento de tu pareja que te molesta, puedes cambiar tu enfoque en vez de alterarte. Hacer esto requiere compromiso y disciplina interna. En realidad, para tener éxito en el matrimonio requiere del cien por ciento del compromiso de amar. No esperen la perfección porque puede no estar disponible. Lo que pueden esperar es la excelencia, que dará mayor sensación de plenitud.

El otro elemento necesario para una relación exitosa es la aceptación de la otra persona. Aceptar todos los atributos positivos es fácil. ¿Qué tal aceptar todas las debilidades humanas, sin juicios, resentimientos o desilusiones?

En cualquier situación el ir más allá de las palabras, hasta el corazón; porque si el corazón no es escuchado no hay palabras que puedan ayudar. Una vez dentro del corazón (el tuyo y el de tu ser amado), entonces podrán dar y recibir, elevar y ser elevado. Si no son amorosos y se quieren el uno al otro y se lo demuestran, realmente no es necesario permanecer juntos.

Estando juntos podrán pasar por muchos desacuerdos y altibajos, siempre y cuando ambos estén comprometidos a vencerlos.

Para hacer que el matrimonio funcione, primero ve dentro de ti mismo y asegura un lugar para cada uno de ustedes. Para sentir la seguridad y la protección que se anhela en el matrimonio se necesitan grandes dosis de compasión, aceptación, humor y una doble ración de amor. Casarse diariamente en una acción continua de sustento y cariño del uno para el otro.

Las relaciones se pueden comparar con una película, donde los integrantes de la misma son los autores, directores y las estrellas. ¿Se trata de una comedia, de un drama romántico, de horror, de una telenovela? Cuando adquieres el compromiso de una

relación estás comprando un boleto de entrada a la misma. Dependiendo de la actitud de los integrantes, puede ser divertida, de miedo, sin interés, fascinante, enriquecedora, inspiradora.

Es importante recordar que ellos compraron el boleto para la película de las relaciones. Sabiendo esto, se pueden comprometer en la relación que tienen con su amado, en lugar de evitarla por medio de juicios, haciendo que la otra persona sea quien esté equivocado y uno el que esté en lo cierto.

(*) Psicóloga, especialidad: infanto juvenil y familia
Obesidad
Mat. 1383