Denuncian a empresario de Mendoza por muerte de un peón rural
Edgardo Ferreyra trabajaba cultivando arándanos en la firma Blueberries en Entre Ríos. Falleció de un cáncer fulminante a los 47 años pero antes de morir en el hospital Masvernat de Concordia, denunció a la citada empresa ya que, según sus dichos, la enfermedad comenzó en él luego de haber estado en contacto con los agroquímicos que se utilizan para cultivar los arándanos que Blueberries cosecha y exporta en su totalidad a Estados Unidos.
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Blueberries tiene su sede central en Concordia, Entre Ríos aunque está domiciliada en Puerto Madero. Pertenece a Ulises Sábato, un empresario líder en exportación de arándanos ya que su empresa es la mayor exportadora de arándanos en argentina. Sábato declaraba una facturación de 8 millones de dólares por año y además de ser el señor de los arándanos, expandió sus inversiones en bodegas y viñedos en Mendoza.
Sábato no tiene negocios solamente en la Mesopotamia argentina. En Mendoza es el titular de la bodega Sabaquin S.A. cuya sede administrativa está en Capital y que se ubica en Los Arboles, Tunuyán, sobre la ruta 89. Con esa firma, el empresario se hizo miembro de Bodegas de Argentina y en ocasiones concurrió a las reuniones de la asamblea anual de esa entidad.
Con Sabaquin, al igual que otras bodegas, participó del Programa Producción Más Limpia, casi un contrasentido si se contrasta este compromiso con lo ocurrido en Entre Ríos.
Sabaquin S.A. se inscribió en el registro del boletín oficial mendocino en el 2006 y su presidente, claro está, es el mismo Sábato; casado, nacido en 1956, médico de profesión y con domicilio en Nueva Jersey, EEUU.
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La primera firma de Sábato fue “Arándanos de la Patagonia” en 2005. Sabaquin, en Mendoza vino un año después. “Soluciones orgánicas” significo el desembarco en el campo de las denominadas soluciones agrícolas en tanto que en 2011 oficializó “Arándanos de la Mesopotamia”. Su última registración empresarial es “Fiduciaria el campo SA” hace menos de dos meses.
En Entre Ríos, con el firme apoyo del actual gobernador y también precandidato a presidente por el kirchnerismo, Sergio Uribarri quien incluso lo acompañó en algunas misiones comerciales en el extranjero, Sábato se hizo fuerte. Según información difundida por el propio empresario, el ex presidente George W. Bush desayunaba con los arándanos que produce Blueberries.
La historia de la muerte
Muy lejos de EEUU queda la historia de Ferreyra, un trabajador golondrina del arándano que pasó sus últimos días en su casa en Federación, Entre Ríos con respirador y sesiones periódicas de quimioterapia. A fines del año pasado, en momentos en que trabajaba en la empresa Blueberries SA, Ferreyra y otros compañeros acompañaron el almuerzo con el arándano que empacaban. El cáncer fulminante empezó apenas unas semanas después, según el mismo damnificado llegó a contar en la prensa local. La fruta había sido pulverizada con agroquímicos. La compañía, jamás alertó de esto a sus empleados.
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“Sindicato y ART se ocuparon de darle la espalda a Ferreyra, que hace muy pocas semanas me explicó como pudo su situación. Hablé con su abogado. Faltaban pericias, informes, notificar a la empresa, contactar a compañeros del trabajador golondrina que, al parecer, sufren una situación similar. Dicen que algunos viven en la localidad de San José de Feliciano”, relata a MDZ el periodista especializado en agroquímicos Patricio Elisegui. “Hace unas semanas alcanzó a contarme que ya no sabía cómo hacer para pagar su quimioterapia. Murió por comer arándanos contaminados con agroquímicos por la empresa para la que trabajó hasta el verano pasado. Fue empleado de Blueberries SA. El cáncer se lo devoró en seis meses. No tenía idea respecto de qué le habían echado a la fruta, que según Ferreyra la misma empresa ofrecía a sus operarios como postre. Hay más afectados”, dice contundente el también autor del libro Envenenados.
Las denuncias contra Sábato no son nuevas, en 2006 se realizó la primera: “Somos un grupo de cosechadores de arándanos que nos vimos afectados por el inescrupuloso manejo de una empresa que no tuvo el menor reparo en códigos ni en métodos de higiene y seguridad en la cosecha”, aseguraba en ese entonces Guillermo Vecchio, uno de los trabajadores afectados.
Desde febrero de 2008 hasta mayo de 2009, en la Dirección Provincial de Trabajo de Entre Ríos se recibieron 592 reclamos, la mayoría individuales aunque también colectivos, de trabajadores del arándano. La empresa que reúne mayor cantidad de denuncias es Blueberries, una de las más grandes, aunque en general todas, incluyendo contratistas, figuran en los registros.
Ferreira había acudido a Omega Fm, una radio local para pedir colaboraciones económicas que le permitiesen seguir con sus tratamientos contra el cáncer que finalmente le torció el brazo. En esa radio, llegó a relatar: “Yo estoy desde el 2009 en esa empresa Blueberries. Lo que a mí me afectó fue en el 2013, comenzamos el 6 de octubre el trabajo y terminamos el 2 de diciembre. Como había caído una pedrada en esa zona de Concordia, echaron un químico muy fuerte en la fruta para salvarla, ahí fue donde nosotros comimos la fruta y nos contaminó la sangre. Es un cáncer directamente en la sangre, tengo más de 2,5 millones de glóbulos blancos y eso me va consumiendo” expresaba en la emisora de Federación.
“Tengo todo el cuerpo cubierto con tumores malignos, el cuerpo completo, de los pies a la cabeza. Somos 10 personas con estos síntomas. A mí me descubrieron la enfermedad con la doctora Mónica Murta en Concordia, es especialista en sangre, en cáncer, ella detectó que fue un químico que me afecto la sangre a mí”, explicaba desesperado ante ese micrófono. Dos semanas más tarde, la enfermedad le ganó la pulseada. Consciente del final más o menos cercano, aceptó sacarse fotos, para dejar un testimonio del calvario que atravesó en esta vida.
Clarisa Ercolano



