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Cómo Argentina se convirtió en Narcolandia

Virginia Messi y Juan Manuel Bordón son los autores de un libro en el que desentrañan cómo nuestro país pasó a ser un lugar tranquilo para los narcos colombianos.

Narcolandia, Por qué Argentina se convirtió en el paraíso de los traficantes colombianos. Con semejante título, el libro que Virginia Messi y Juan Manuel Bordón acaban de lanzar (Sudamericana) llama la atención.

En el libro, Messi y Bordón presentan una extensa investigación que busca develar los motivos por los que el país se convirtió en un lugar seguro para los narcotraficantes colombianos, a través de la documentación de los carteles, la forma en la que llegaron al país y cómo exportaron, junto con ellos, sus estilos de venganzas y demás formas de operar.

En diálogo con MDZ Online, Messi profundizó en algunos de los temas que desarrollan en Narcolandia y sobre la impunidad con la que algunos narcos se mueven en el país, para lo cual, entre otras cosas, existe una aceitado mecanismo de defensa legal que incluye a abogados de Argentina, Colombia y Estados Unidos.

“Los tipos tienen mucha plata, entonces tienen sus abogados y contadores colombianos, sus asesores argentinos, aunque dicen varias fuentes que se están trayendo sus asesores de allá porque los argentinos, como buenos vivos los están cagando. Entonces, caen presos y tienen sus abogados acá, y a su vez, si hay un pedido de extradición, tienen sus abogados en Estados Unidos, que generalmente son ex fiscales que ahora son abogados de narcos, y eso es muy común en Estados Unidos, no está mal visto, es un proceso que viven como lógico, por eso, cuando caen, tienen sus abogados que tienen sus contactos en la Justicia y que conocen muy bien el sistema judicial estadounidense, entonces los asesoran. Incluso viajan acá y demás”, explicó Messi sobre el sistema de protección judicial de los narcos, y agregó: “Y así pueden lograr con el Gobierno estadounidense muchas cosas, como rebajar la pena, y si cooperas de determinada manera te dan la posibilidad de que tu familia pueda ir a Estados Unidos porque corre riesgo mientras vos estés preso. Es un toma y daca que queda por escrito. Incluso se puede arreglar que entregués dinero como un resarcimiento, de hecho, hay un caso que contamos en el libro en el que el dinero se dejó abandonado en un auto, y todo eso queda escrito. Por eso los abogados son un engranaje muy importante. El estadounidense para que te maneje algún tipo de trato, el argentino para que te maneje la excarcelación y te dé una buena estancia en la cárcel, que tengás un buen pabellón, que te puedas comer un asadito, y los abogados colombianos, que son los que tienen la información dura acerca de lo que te pueden acusar o de quién te delató. Eso funciona como una maquinaria bastante aceitada”.

Virginia Messi.

- En el libro plantean la tesis de que Argentina se ha convertido en nido de narcotraficantes colombianos. ¿A partir de qué elementos aseguran esto?

- Para empezar, por las detenciones que hubo. Vos tenés a Agustín Caicedo Velandia, detenido en el 2010 en el Alto Palermo y que resultó ser un gran capo que actuó siempre bajo las sombras. Él, cuando es extraditado a Estados Unidos, hace un trato con las autoridades y entrega a varios de sus lugartenientes, entre ellos a los hermanos Meyendoff [Juan Fernando e Ignacio Álvarez], que también estaban en la Argentina, Ignacio había fundado varias empresas y su hermano había vivido acá e incluso había sido detenido con Caicedo Velandia, pero como tenía identidad falsa se lo dejó ir. Después tenés a Mi Sangre, que es un narco pero sobre todo es un paramilitar importante en Colombia. También tenés a los muertos, los crímenes del Unicenter, que eran paramilitares, a Mojarro Saldarriaga Perdomo, que lo matan en pleno Barrio Norte y que era el jefe sicario de El Loco Barrera, y tenés el último procedimiento, que algunos llaman Fondo Blanco y otros Luis XVI, en Nordelta, donde se vio cómo lavaban dinero en la construcción sobre todo, y a su vez en los grandes cargamentos tenés en los estratos más bajos colombianos, y hay hipótesis de que el dueño de la droga que iba a ser importada a Europa fundamentalmente es colombiano.

- ¿También hacen referencia a gente de otras nacionalidades?

- Hacemos referencia a mexicanos, que entraron sobre todo por la frontera norte. Por los pasos La Quiaca-Villazón, Salvador Mazza-Yacuiba, Aguas Blancas-Bermejo y Orán-Puerto Chalanas, durante el año 2012 entraron 3.561 colombianos, pero sólo volvieron a salir 1.296. Entre enero y octubre del 2013 entraron 2.745 y salieron 1.428, es decir, el resto quedó acá. Pero también en 2012 ingresaron por La Quiaca-Villazón y Salvador Mazza-Yacuiba, 489 mexicanos, lo curioso de esto es que también salieron por ese paso 512. Este tránsito de personas en las fronteras puede significar tanto mano de obra para el narcotráfico como también redes de trata que traen colombianos aquí a trabajar, principalmente en mueblerías. Y se está investigando también si estas mueblerías son algún tipo de mascarada del tráfico de muebles, como pasó en el [operativo] Luis XV, o si también son una manera de lavar dinero del narcotráfico. También se hace referencia a los mexicanos en el sentido de la ruta que en un momento se encontró acá de efedrina hacia México. Y en el caso de los peruanos, más bien es como que tienen el mercado local de capital federal, es más tráfico para el consumo interno.

- ¿Hay alguna discriminación respecto de dónde trabajan dentro del país, en qué zonas están más presentes? ¿O lo hacen a lo largo de toda la argentina?

- En cuanto a los cargamentos, salen especialmente en containers desde el puerto de Santa Fe, el puerto de Buenos Aires, Mar del Plata, y sigue más o menos la ruta de lo que es el tráfico en general, ahora, en cuanto a inversiones, están en todo el país. Campos en Santiago del Estero, en Santa Fe, en el norte. Por ejemplo, Mojarro Saldarriaga se había afincado en Concepción del Uruguay.

- Has hecho casi todo el tiempo referencia a los envíos al exterior de droga, pero para el consumo interno me imagino que también se deriva una gran parte.

- Lo que históricamente se dijo es que las organizaciones internacionales contratan logística local. Esto se refiere al tipo que hace la sociedad anónima que es exportadora, el que te contrata el galpón y demás, y siempre se dijo también que ese trabajo se paga con drogas, que después terminan en el consumo interno. Se supone, porque las cifras no son muy claras, que el consumo interno crece, que Argentina se está convirtiendo en un país atractivo a nivel consumidores, pero esto no está muy claro en cifras, porque la Sedronar hizo estudios sobre determinada edad, en adolescentes, no sobre la población en general.

Virginia Messi y Juan Manuel Bordón, autores de "Narcolandia". (Fotos gentileza editorial Sudamericana)

- A propósito de que nombrás a la Sedronar, pasemos a la acción oficial. ¿Cuál es la acción oficial ante todo esto?

- Por un lado, tenés el tema migratorio, que al ser ciudadanos de países asociados el Mercosur, si no tienen algún antecedente penal activo o pedido de captura, no se les puede negar el tránsito o la radicación, entonces habría que ver cómo se mejora eso, pero sobre todo con cooperación internacional, en cuanto a que Colombia clarifique un poco sus propios antecedentes o Estados Unidos blanquee a qué personas sigue sin hacerles todavía acusaciones formales. Después habría que centralizar la inteligencia criminal, para que las policías que están en Mendoza, en Córdoba, en Salta, compartan información, porque todo queda muy fragmentado, y las investigaciones tienen que ser más globales, si no, parece que todo pasa en Buenos Aires. Después está el lavado de dinero, que no funciona la investigación sobre esto. Algunos acusan a la unidad financiera, otros a la Justicia porque no activa la investigación de causas de lavado. Esos son como algunos ejes que se podrían mejorar.

- Algunos periodistas han opinado y hasta han trazado algunos puentes entre el Gobierno y el narcotráfico, y de hecho han visto o al menos entrevisto una posición al respecto en el libro. ¿Es tan así esto?

- El tema narco, y sobre todo a un año de las elecciones, se está tomando como una problemática K o anti K. Pienso que si esto explotó en los últimos años, algún tipo de responsabilidad tiene el Gobierno, pero la lógica del narcotráfico excede a los gobiernos de turno. Si nosotros estamos en una ruta privilegiada por varios aspectos hacia Europa, tiene que ver y no tanto con quien esté en el gobierno. Sí, se pueden adoptar medidas, pero el fracaso de la guerra contra el narcotráfico y qué hacer con los narcotraficantes creo que es un problema global y regional. Puede ser que haya complicidad, puede que haya una desinteligencia, paradójicamente, en inteligencia criminal, pero aunque todo esté perfecto, el tema narcotráfico es lo suficientemente complejo como para exceder todo eso. El narcotráfico tienen un gran poder corruptor, porque es mucho, mucho, mucho dinero, y algunos pueden corromperse por mucho menos dinero del que ofrece el narcotráfico. Ahora, esto no es un problema de Argentina, es un problema global, lo que pasa es que todo se lee en una lógica K o anti K, lo que me parece que es un error. El libro no tiene una temática anti K, no se puede leer todo así. Cuando escribimos este libro con Juan pensamos en para quién lo escribíamos. ¿Para los especialistas que ya lo saben todo o para que la gente entienda de qué va la cosa? Porque cuando ven a un tipo muerto por un sicario, un cargamento, se dicen montones de cosas, entonces lo hicimos para que la gente entienda un montón de cosas, porque para resolver o solucionar un tema tan importante como este, en cualquier recorte que le hagas, lo importante es saber a qué se deben las cosas.

- Por último. Marcan como un punto de partida de este fortalecimiento del narcotráfico en Argentina la llegada de la viuda de Pablo Escobar.

- Es como el antecedente. ¿Cuándo fue la primera vez que nos encontramos con una historia semejante? Fue en el 95, con la llegada de Pablo Escobar. Hay un estudio en el libro que dice que los narcos comenzaron a penetrar por la frontera norte a partir de la crisis del 2001, aprovechándose del desbarranque financiero. Pero también tiene que ver con procesos en Colombia, con guerras internas, con que los carteles se desintegraron como tales y hubo bandas criminales más pequeñas, que empezaron a matarse entre ellos, además de por cuestiones políticas, que por cómo habían trabajado con el Gobierno colombiano no convenía que estuvieran ahí. Entonces, también llegan en esa época porque se tienen que ir de Colombia, es decir que vinieron acá porque no podían estar allá, y también se fueron a Brasil y Venezuela. Todos los fenómenos son complejos, generalmente dependen de varios factores, y eso es lo que tratamos de contar en el libro sin que sea un plomo, mechando historias concretas para que la gente lo entienda bien.

Alejandro Frias