Presenta:

Los policías cobran cada vez más por prestar servicio a privados

A pesar de los cuestionamientos al sistema de servicios extraordinarios, el valor de estas prestaciones creció 50 por ciento en sólo seis meses. Proponen que su eliminación se debata en el marco de la emergencia en seguridad.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Los servicios extraordinarios absorben tiempo de descanso de la Policía y son eje de polémica desde hace muchos años. Sin embargo, están lejos de desaparecer: se calcula que al menos la mitad de los efectivos se ponen el uniforme en sus días de franco, ya que cada vez les pagan mejor por ello.

La ecuación económica parece imbatible. En diciembre, un policía cobraba 170 pesos por cuatro horas de vigilancia en una empresa privada o un banco, o por su participación en el operativo de seguridad de un show artístico. A partir del mes que viene, por ese mismo tiempo de servicio, recibirán 260 pesos. Es decir que, en seis meses, el incremento del servicio extraordinario –cuyo valor se eleva con cada aumento salarial- superó el 50 por ciento.

El debate por estos servicios fue fuerte en otros tiempos, pero hoy prácticamente no aparece en la discusión de la emergencia en seguridad.

Se debe tener en cuenta que los 9.000 policías mendocinos cumplen un régimen de 24 horas de trabajo por 48 de franco, pero muchos no se van a casa tras un día entero de trabajo. Por el contrario, en ese periodo, toman servicios extraordinarios para mejorar sus ingresos, con lo cual vuelven a la función con menos descanso del necesario y es probable que eso afecte su rendimiento.

Ninguno de los proyectos de emergencia habla de modificar ese régimen, aunque el diputado Daniel Cassia, del Frente Renovador, dice que va a meterse con este tema.

Cassia dijo que “hay que transferir los fondos de los servicios extraordinarios al salario, algo que se puede hacer en el marco de una emergencia” y agregó que esta propuesta abriría otro debate: “Se debe hacer un replanteo y una reingeniería del horario policial, porque los policías no pueden seguir trabajando 24 por 48”.

Por su lado, el titular de la mutual policial Ammupol, Omar Alcalde, opinó parecido que el legislador en el punto de que no se pueden eliminar los servicios y dejar un hueco en los salarios policiales.

Menos crítico, Alcalde asimiló estas prestaciones a las que cualquier trabajador realiza fuera de su jornada de trabajo y aclaró que no se le podrá quitar esta labor a la Policía mientras siga habiendo efectivos de las fuerzas federales (Policía Federal y Gendarmería) cumpliendo tareas similares.

Dijo además Alcalde que no es la mitad, sino el 75 por ciento de la Policía de Mendoza, la que invierte horas de descanso para ganar más dinero con los servicios extraordinarios.

Control

Desde el Ministerio de Seguridad no se aportaron datos sobre los servicios extraordinarios para esta nota, aunque es un hecho que las autoridades no combaten estas prestaciones.

Para el Gobierno es un modo de mejorar las condiciones económicas de la tropa, sin gastar más dinero del Estado: los aportes son netamente privados, situación que se generalizó en diciembre, cuando el gobernador Francisco Pérez ordenó por decreto que todos los organizadores de eventos masivos públicos y privados paguen por la presencia policial.

El sistema, aportan algunos funcionarios, es transparente. Los comisarios no toman contacto con el dinero, que se deposita antes de la prestación en las cajas de ahorro de los propios policías. Existe además una oficina en la Dirección de Administración del Ministerio de Seguridad que se encarga de administrar los servicios extraordinarios y se cree que allí se manejan cupos para evitar, entre otras cosas, que los policías trabajen de más.

El problema para el ministro Leonardo Comperatore no eran los servicios extraordinarios, sino los denominados “cupos de recargo”, que eran las horas extras que los policías deben hacer para cumplir órdenes de sus superiores. Precisamente esta semana, Seguridad anunció la eliminación de esos cupos, que daban lugar, se cree, a manejos arbitrarios por parte de algunos comisarios.

Lo que se hizo fue incorporar al salario de todos los policías el equivalente a 25 cupos y establecer que cada efectivo no podrá realizar más de 15 horas extras por semana.

Las autoridades de Seguridad creen que de esta manera los policías van a descansar más, aunque por otro lado es indudable que se abre la posibilidad de que tengan más tiempo para trabajar al servicio de las empresas privadas.

Es indudable en este sentido que ese “segundo trabajo” es más conveniente para el Policía que recargar el primero: el cupo de horas extras les permitía embolsar sólo 110 pesos por cuatro horas de trabajo, menos de la mitad de lo que paga el servicio extraordinario.

El plus

La eliminación de cupos fue una de las novedades de una semana que trajo buenas noticias salariales para la Policía. Pérez autorizó una suba del 30,5 por ciento para la fuerza, medida que permitió elevar el sueldo mínimo de los efectivos (que ya habían recibido “plata a cuenta” en diciembre) de 8.500 a 9.700 pesos.

La suba a policías y agentes penitenciarios se aplicó a través de un incremento en la asignación de clase del Jefe de Policía de 5.290,78 pesos a 6903,78, aunque con los adicionales, los comisarios mendocinos llegarán a los 20 mil pesos de sueldo y los comisarios generales a 25 mil.

Pero hubo más: a través del decreto 782, el gobernador Pérez concedió una “compensación económica” a los comisarios y a todas las categorías del servicio penitenciario. El “plus” beneficiará a comisarios, comisarios inspectores y comisarios generales con sumas que van de los 5.600 pesos para los de menor rango a los 8.000 pesos para los de cargo más alto.

Este sorpresivo plus no había sido informado y llegará los bolsillos de más de un centenar de comisarios. Hay quienes creen que el Gobierno pagó por esta vía el respaldo que brindaron los oficiales superiores en diciembre para evitar que Mendoza se sumara a la lista de provincias donde los uniformados protagonizaron huelgas y acuartelamientos.

Juan Carlos Albornoz