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La Semana Santa y la incoherencia humana

¿Se trata para los cristianos de una sucesión de jornadas muy especiales que invitan a la reflexión? ¿O no son más que unos días para vacacionar o descansar del trabajo?

La Semana Santa, fecha en la que se recuerda la muerte y resurrección de Jesús, es para los cristianos una sucesión de jornadas muy especiales que invitan a la reflexión.

O mejor: ¿La Semana Santa, fecha en la que se recuerda la muerte y resurrección de Jesús, es para los cristianos una sucesión de jornadas muy especiales que invitan a la reflexión?

Desde hace décadas, el sentido de la Semana Santa se ha ido perdiendo entre los cristianos, la mayoría de los cuales, antes que cumplir con la liturgia que la fecha recomienda, aprovecha para vacacionar o, si esto no es económicamente posible, tomarse unos días libres en la vorágine de los primeros meses del año.

Quienes ya cuentan con más de tres décadas de vida, seguramente recordarán aquellas Semanas Santas de su infancia, en las que las radios y la televisión tenían programaciones especiales, con música sacra o programas al tono durante todo el día.

Seguramente muy pocas personas quisieran que las cosas volvieran a ser así, especialmente por respeto a quienes no profesan el cristianismo, y es que no es allí donde está el problema. En definitiva, un cristiano debería cumplir con los preceptos que la Iglesia le indica, más allá de lo que los medios de comunicación difundan.

En definitiva, lo que se vive de un tiempo a esta parte es la banalización de la Semana Santa, la que se ve más como una ocasión para tomarse unos días libres que para aproximarse a Jesús y su mensaje.

Un problema histórico de los católicos en Argentina

muchos pueden ser los motivos que podríamos enumerara para explicar por qué esto es así en la actualidad. Pero MDZ Online prefirió contar con una voz autorizada para explicar este fenómeno, como lo es la de Sergio Buenanueva, ex obispo auxiliar de Mendoza y ahora obispo en Córdoba, quien también fue autocrítico respecto de la institución a la que representa.

“Me parece que es la expresión de los procesos de secularización que vive nuestra sociedad. Si bien sigue siendo mayoritario el número de personas que se dice católica, no se sienten convocadas a estas celebraciones, lo cual es un problema histórico de los católicos en Argentina”, comenzó explicando Buenanueva, para señalar luego que el porcentaje de católicos que los fines de semana asiste a misa es sólo de cinco por ciento, número mucho menor al de países como España e Italia, ejemplificó.

Ante esta situación, Buenanueva aseguró que, “de todos modos, hoy la iglesia y especialmente desde las recomendaciones del papa Francisco, tiene una actitud pastoral de no enfrentar esto con el palo en la mano”, sino que la actitud de los curas, de las comunidades cristianas, de las juventudes, es preparar lo mejor posible las celebraciones y sumarles mucha creatividad para salir al paso de las personas. En este sentido, Buenanueva ejemplificó con lo que sucedió esta semana en San Francisco, en donde los jóvenes repartían en las esquinas a los automovilistas volantes con los horarios de las misas durante el fin de semana.

Otra estrategia que citó el obispo es la de que en algunas iglesias se da misa en otros idiomas, convocando de esta manera a extranjeros que sientan la necesidad de asistir.

Falta de maduración de la fe

Quienes hayan asistido al Calvario durante Semana Santa han notado que se transforma en una mezcla de religiosidad y mercado. A esto también se refirió Sergio Buenanueva, explicando que, “en realidad, la mayoría de las personas va con un espíritu religioso muy grande, incluso personas que no participan en las celebraciones litúrgicas, obviamente están estas otras expresiones que se dan también en El Challao, en cualquier lugar popular se da esta mezcla de intereses, pero eso es propio de la religiosidad popular, una predicación del evangelio que ha calado muy profundo en las personas y que se traduce en estos gestos, a veces heredados de generación en generación, y a veces no acompañados de una maduración en la fe que los lleve a participar en los actos oficiales de la Iglesia”.

Pero Buenanueva también reconoce que en esto hay mucho de actitud cristiana que se valora desdela Iglesia, especialmente a partir del paradigma que está instalando el papa Francisco, que es acompañar a la gente desde donde está. “Eso, por ejemplo, fue uno de los ejes pastorales muy fuertes de Bergoglio en Buenos Aires y que ahora está potenciando muy fuerte en su rol como papa”, señala el obispo.

La incoherencia humana

Sergio Buenanueva también se refirió a las situaciones de violencia que se viven cotidianamente, en gran medida de parte de gente que durante las fechas de significación católica tienen una actitud que cambian apenas la celebración ha concluido.

El obispo denominó a esto como para de la incoherencia humana, y recordó que en el Evangelio Jesús fustigó esta hipocresía, “que por una parte se declaman unos valores e incluso se participa en actos litúrgicos pero en la vida real van por otro lado”.

“Los profetas del Antiguo Testamento decían 'ustedes alaban a Dios con los labios pero tienen el corazón en otro lugar'. Bueno, esa es una de las incoherencias permanentes del corazón humano y que en la predicación del Evangelio hay que insistir una y otra vez”, señaló Buenanueva, quien también se refirió a hechos de extrema violencia.

“Los linchamientos u otros fenómenos son cosas que nos han sorprendido por su profunda violencia. En la sociedad hay valores cristianos, pero hay muchos de ellos que no terminan de encarnarse realmente. Este es un gran cuestionamiento a las personas, a la Iglesia y a los que somos los líderes de la Iglesia”, concluyó Buenanueva, en una actitud crítica respecto del papel de la institución en la sociedad.