El día en que Cordera se olvidó de los derechos
Es importante
vender cara la derrota
que me vio cara de idiota,
yo también quiero ganar...
(Bersuit Vergarabat)
El sábado a la noche, después de salir del diario, llegué a mi casa, donde estaban viendo el concierto de Joan Baez en Buenos Aires, en donde por momentos compartió escenario con León Gieco (muy buena la entrevista que este le hizo y que se transmitía entre canción y canción) y con Piero.
Comentábamos con mi esposa los niveles de caradurez de algunos personajes, como Piero en este caso, que luego de haber robado (pónganle el nombre que quieran, pero es un robo) dinero destinado a niños, tenía todavía cara para presentarse junto a un ícono como Joan Baez y cantar consignas sobre la libertad y la igualdad.
Y la sensación que me produjo ver a Piero el sábado a la noche es similar a la que me produjo la noticia de que Gustavo Cordera, el pelado ex líder de la Bersuit Vergarabat, suspendía su concierto en Mendoza el 24 de marzo porque la Justicia había ordenado embargar su caché para hacer efectivo parte del pago de las costas de un juicio en el que el cantante se vio involucrado.
El juicio
Como ya se contó en MDZ Online, el 12 de abril del 2003, en una avalancha a la salida de un concierto de la Bersuit en Pacífico, Pablo Cordero cayó y fue pisado por la masa humana, sufriendo politraumatismos y paro respiratorio. Desde ese día, el joven permanece en coma.
La familia realizó las demandas correspondientes, y la consecuencia fue un fallo por el cual debía pagarse un resarcimiento millonario que fue asumido por la Municipalidad de Capital, razón por la cual esa comuna decidió no realizar la Fiesta de la Vendimia de este año.
La demanda realizada por la familia era contra el Club Social y Deportivo General San Martín (donde funciona el estadio Pacífico), la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza y a Gustavo Cordera, Oscar Humberto Righi, Juan José Subirá, Carlos Martín e Isel René Céspedes.
¿Qué es lo que entonces no se pagó? Las costas de los abogados litigantes. Esto, que fue revelado por funcionarios de la Municipalidad de Godoy Cruz a MDZ Online, es lo que se le reclama a Cordera y a los demás integrantes de aquella formación de la Bersuit Vergarabat. Y por el embargo que sobre el caché de Cordera emitieron por esta deuda es que el cantante decidió no presentarse en Mendoza.
Los abogados de Cordera explicaron que uno de los motivos más importantes para que el ex líder de la Bersuit no viniese a cantar a Godoy Cruz estaba el hecho de que si se realizaba el recital y el caché era embargado, esto podría implicar la idea de “voluntad de pago”, por lo que los acreedores podrían, invocando esta situación, iniciar una persecución (vía reclamo ante Sadaic) para embargar los pagos de Cordera por sus presentaciones a lo largo de todo el país.
En definitiva, lo que se colige de toda esta situación es que Gustavo Cordera, definitivamente, no quiere pagar, no quiere hacerse cargo de lo que la Justicia le impuso como condena por las consecuencias que sufrió un joven que asistió a uno de sus recitales, y que con él pena el resto de su familia.
Derechos y Justicia
La decisión de Gustavo Cordera de no presentarse en Godoy Cruz el lunes es errónea desde todo punto de vista, salvo, claro, desde el del mismo cantante y el de sus abogados, quienes han evaluado que es correcto no permitir que les sea embargado el caché para pagar las costas de un juicio que perdieron, de una deuda que cualquier ciudadano no podría evadir pero que ellos, con sólo no pisar Mendoza, lo hacen.
Pero, como si ya de por sí esto no fuese en extremo cuestionable, Cordera toma la pésima decisión de no asistir a un concierto por el Día de la Memoria, el 24 de marzo, esa fecha tan pesada y significativa para nuestra historia, la del día en que comenzó la peor dictadura que hubo en América Latina y que, entre otras cosas, se llevó la vida de 30.000 personas.
Cordera se echó el faltazo justo cuando se lo necesitaba. La Municipalidad de Godoy Cruz solucionó la situación como pudo y el concierto se hizo, pero sin la presencia de ese tipo que desde las tribunas nacionales cantó tantas veces contra los dictadores y las injusticias.
Es una injusticia que Gustavo Cordera decida no pagar esta deuda, porque en el medio están, por sobre todas las cosas, los derechos de Pablo Cordero y su familia.
Paradójicamente, ese hombre que desde los escenarios habla de derechos humanos habría demostrado que en la vida personal es un egoísta más. Salvo que tome la decisión de pagar lo que debe por el juicio que perdió en Mendoza, Cordera sólo dejará en claro que no es más que uno de esos tantos que se llenan la boca con los derechos humanos pero que a la hora de reivindicaciones les gusta cuidar su ranchito. Uno de esos tantos que están más preocupados por el espacio chiquito que ocupan en el mundo que por la igualdad. Un argumento más para los fachos que todavía dan vueltas por ahí. Uno más ante el cual, como nada podremos hacer, putearemos, como ante aquellos que se robaron plata para los niños y hoy siguen cantando de igualdad en el mundo.
Alejandro Frias