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911: Otra vez no respondieron y hubo un accidente gravísimo

Increíblemente, diez días después de la tragedia de la ruta 7, hubo llamados al 911 alertando de una mancha de gasoil en el asfalto de la Costanera. Nunca hubo respuesta al pedido de un ciudadano, y la consecuencia fue un vuelco en el que una mujer sufrió hundimiento de cráneo.
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“Les dije: hay un mancha de gasoil, manden a los bomberos, hagan algo, porque se va a hacer cagar alguien… Dicho y hecho, ¡hijos de puta!”

La frase anterior pertenece a un desesperado ciudadano durante la segunda comunicación que tuvo el 16 de febrero con el 911. En la primera, había avisado de una mancha de gasoil en el asfalto, y como si esto fuera poco, alertó de la posibilidad de que alguien tuviera un accidente debido a esto, ya que su hija y su yerno ya habían tenido un incidente a causa de esa mancha.

Pasaron unos 45 minutos entre el primer llamado y el segundo al 911 que hiciera este hombre. En ese lapso, no se le dio respuesta a la denuncia que había hecho, entonces sucedió lo que, con una poco de celeridad y reacción adecuada, hubiera podido evitarse: un auto al mando de una mujer piso la mancha de gasoil, por lo que la conductora perdió el control del vehículo y terminó volcando.

Como consecuencia, Susana Martínez, de 66 años, quien conducía un Fox de regreso de vacaciones, sufrió un accidente aproximadamente a las 14.30 del domingo 16 de febrero, y por eso tuvo hundimiento craneal. Luego de las correspondientes intervenciones en el Hospital Central, hoy Martínez se recupera allí mismo, en una sala común, esperando el traslado a una clínica y a punto de comenzar su rehabilitación, pues tiene dificultades para mover las extremidades.

A sólo diez días de la tragedia de la ruta 7

El 7 de febrero, un camión que transportaba ajo anduvo varios kilómetros en contramano hasta chocar de frente con un colectivo de larga distancia. El resultado: 17 muertos.

En esa oportunidad, casi tres horas antes del accidente ya la gente alertaba al 911 sobre el conductor de un camión que hacía peligrosas maniobras. Sin embargo, desde ninguno de los organismos oficiales responsables de lo vial y de lo que sucede en las calles y rutas se hizo cargo del hecho.

Fallaron los sistemas de comunicación y prevención, de eso no hay dudas. Pero de lo que sí hay muchísimas dudas es acerca de cómo reaccionaron el Ejecutivo, los otros dos poderes del Estado, la Policía y el servicio de emergencias 911.

Es de suponer que si sucede algo como lo del 7 de febrero, al menos, mientras marchan las investigaciones, se tomen medidas para que no vuelva a suceder otro accidente en el que haya responsabilidades del Estado por su inacción.

Pero no fue así en el caso del 911. Susana Martínez permanece hospitalizada debido a un accidente que sufrió apenas diez días de la tragedia de la ruta 7 y en el que seguramente tuvo alguna responsabilidad en cuanto a la velocidad a la que conducía, pero que podría haberse evitado si al menos una dotación de bomberos o de otro ente de seguridad de la provincia hubiera reaccionado a tiempo al llamado de un ciudadano que, como un oráculo, anticipó lo que sucedería.

“Les avisamos hace 45 minutos”

“Les dije: hay un mancha de gasoil, manden a los bomberos, hagan algo, porque se va a hacer cagar alguien… Dicho y hecho, ¡hijos de puta!”, les dice un hombre a las personas que están con él mientras espera que lo atiendan en el 911 la segunda vez que llama.

No sabemos de quién se trata, pero podemos imaginar su desesperación ante la escena que presencia, porque él lo pudo anticipar, pudo prever que alguien podía salir lesionado a causa de una mancha de gasoil en el asfalto de la Costanera, en la mano que va hacia el norte, donde su hija y su yerno habían vivido hacía casi una hora un incidente sin consecuencias graves.

En su crónica del 17 de febrero para el diario Uno, Rosana Villegas adelanta que hubo al menos un llamado de alerta al 911 antes del accidente. Justamente, había sido realizado por este hombre, quien, como supuso que esa mancha de gasoil podía generar un accidente, hizo el siguiente llamado al 911, en el que se puede escuchar, antes de que lo atiendan, que le pregunta, a su hija o a su yerno, si venían muy rápido cuando tuvieron el inconveniente.

 

Otra vez. Nuevamente, apenas 10 días después de la tragedia de la ruta 7, la gente avisó con tiempo al 911 para que los organismos responsables tomaran cartas en el asunto, pero nada se hizo, y lo que no era muy difícil adivinar que sucedería al final sucedió.

Por último, el segundo llamado realizado por la persona que avisó de la mancha de gasoil. La consternación y la impotencia se unen en la voz de este hombre, que avisó casi 45 minutos antes que algo así podía suceder.

La población está atenta. El 911 duerme.