Un asteroide se destroza entre Marte y Júpiter
El asteroide o cometa P/2013 R3 se ha partido en al menos 10 bloques según se ha comprobado ahora. Si bien se sabe de casos de núcleos frágiles de cometas deshaciéndose a medida que se acercaban al Sol, nada semejante a la fragmentación de P/2013 R3 había sido observado antes en el cinturón de asteroides.
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Serie captada por el Telescopio Espacial Hubble de la fragmentación del asteroide. (Fotos: NASA/ESA/STSCc).
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El descubrimiento continuado de más fragmentos hace improbable que el asteroide se esté desintegrando debido a una colisión con otro asteroide, la cual sería instantánea y violenta en comparación a lo que se ha estado observando. Parte de los escombros de tal choque a alta velocidad tendrían que viajar mucho más deprisa que lo detectado.
También es improbable que el asteroide se esté desmembrando debido a la presión de hielos interiores calentándose y vaporizándose. El objeto es demasiado frío para que los hielos se sublimen de forma significativa, y se supone que ha mantenido su distancia al Sol de casi 480 millones de kilómetros durante la mayor parte de la historia del Sistema Solar.
El equipo de Jessica Agarwal, del Instituto Max Planck para la investigación del Sistema Solar en Alemania, y David Jewitt, de la Universidad de California en la ciudad estadounidense de Los Ángeles (UCLA), cree que la única explicación plausible para el enigmático despedazamiento del astro es que se está fragmentando debido a un efecto sutil de la luz solar que hace que la velocidad de rotación aumente poco a poco con el paso del tiempo. Con este fenómeno, llega un momento en que la velocidad de rotación es tan elevada que comienzan a desgajarse bloques del asteroide debido a la fuerza centrífuga. La posibilidad de que un cuerpo celeste pequeño, como un asteroide o un cometa, se fragmente por este fenómeno, conocido como el efecto YORP, ha sido muy debatida por los científicos desde hace varios años, pero, hasta ahora, nunca se había observado de manera lo bastante fiable.
Para que ello ocurra, P/2013 R3 ha de tener un interior endeble y fracturado, probablemente como resultado de numerosas colisiones antiguas con otros asteroides. De hecho, se cree que la mayor parte de los asteroides pequeños han sido duramente dañados de esta forma, con el resultado de que su interior se convierte en un montón de rocas sueltas apiladas. El propio P/2013 R3 es probablemente el producto de colisiones que hicieron añicos a un cuerpo más grande en algún momento de los últimos 1.000 millones de años.
El efecto YORP se llama así por las iniciales de los apellidos de sus cuatro descubridores (Yarkovsky, O'Keefe, Radzievskii y Paddack). Este efecto ocurre cuando la luz del Sol es absorbida por un cuerpo y después reemitida como calor. Cuando la forma del cuerpo emisor no es perfectamente regular, se emite más calor de unas regiones que de otras. Esto crea un pequeño desequilibrio que conduce a una alteración creciente en la velocidad de rotación.
Los escombros del asteroide, con un peso total de 200.000 toneladas, serán en el futuro una prolífica fuente de meteoroides. Muchos acabarán cayendo al Sol, pero algunos de los pedazos puede que alcancen la Tierra, en cuya atmósfera se incinerarán apareciendo como meteoros en el cielo.