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¿Qué hacer si estamos acelerados? Cinco formas de ponernos un freno

Enganchados en el trabajo, saturados del tránsito, imparables a la hora de poner la casa en orden. Una vida a alta velocidad. ¿Cómo parar la pelota y poner un cambio?

 Andar a full puede generar una imagen de persona ocupada y responsable, con la vida llena de cosas útiles para hacer. En algunos casos es así y en otros, se trata de un efecto rellena agujeros (parafraseando a Umberto Eco). 

Más allá de que cada caso es un mundo, a la hora de abordar una solución a este problema -no reconocido por todos los que lo padecen- aparecen opciones compatibles con todos los casos, como los siguientes:

1. Leer un libro largo y exigente.  Leer libros serios toma tiempo, y desarrolla virtudes sumamente necesarias, pero subvaloradas en nuestro mundo conectado. Reflexión, concentración, paciencia, y sensibilidad a la oscuridad, sutileza y complejidad.  Evite apresurarse, saltarse pasajes y leer por encima. Lea lentamente, después de vuelta a la página para releer lo que acaba de leer.

2. Parar un poco con la tentación de lo novedoso.  Antes de que trabaje más horas para ganar suficiente dinero para comprar la nueva cosa nueva, pregúntese a sí mismo, ¿esto mejorará mi vida o será solo otra cosa que me obligue a hacer lo que realmente no quiero hacer?

3. Dedicarle un tiempo a la semana para pensar y reflexionar.  Oscar Wilde en una ocasión observó, “No hacer nada es un trabajo muy difícil”, especialmente para los adictos a la velocidad. La reflexión importante debe hacerse a solas en silencio, sin las distracciones incesantes de nuestro mundo ruidoso. Pero el silencio se ha vuelto tan inusual como la oscuridad. ¿Cuándo fue la última vez que el silencio lo rodeó o se encontró en una sala completamente oscura con todos los dispositivos electrónicos desconectados y sin luces rojas, verdes, anaranjadas o azules parpadeando? Quítese los audífonos, apague su teléfono y monitores. Simplemente siéntese y piense.

4. Si tiene jardín pode su propio césped.  Rodeados de monitores y viviendo en burbujas, hemos olvidados los placeres del trabajo físico y hemos perdido el contacto con el mundo material y natural.  Abandone su mundo virtual y tómese un tiempo para regresar a la tierra. Ensúciese las manos, cargue piedras pesadas, cuide flores hermosas, descubra el placer en el trabajo físico. La tierra tiene un ritmo propio que no se puede apresurar, y cuando pierde el contacto con la tierra, pierde nuestra humanidad.

5. Imaginar su último acto.  Cuando enfrente una decisión importante, intente imaginar cómo será vista esa decisión cuando reflexione sobre la misma cerca del final de su vida. Los valores cambian con la edad. Si hace una pausa lo suficientemente larga para reflexionar, descubrirá que lo que parece importante durante la mañana y el mediodía de la vida a menudo parece ser una distracción sin sentido a medida que se acerca la noche. / Fuente: The Wall Street Journal