Humanizar el parto: consejos y experiencias
“El parto domiciliario necesita un cambio de paradigma, de salud pública, del sistema económico, un cambio enorme”, explica la partera Raquel Schallman al ser consultada por la tendencia al parto humanizado.
“Esta práctica es la ancestral de los seres humanos y ha sido así hasta hace a penas 60 años. Lo notable es cómo han conseguido que el parto, que es un hecho privado, genital, sexual, íntimo, placentero, pasara al hospital y a hacer público un hecho privadísimo”, comenta la especialista entrevistada por el programa Cambio de Aire, de MDZ Radio.
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Los riesgos
“Yo he asistido durante 30 años partos en casa, mi experiencia es que los riesgos están sobre todo en partos institucionales, no en los de casa”, asegura Schallman, y agregaa que “en 30 años nunca hubo una mamá dañada o muerta ni un bebé dañado o muerto”.
“Esto no quiere decir que no hayan existido patologías; en esos casos un profesional entrenado se va al sanatorio para sanar la situación”, acota.
La profesional destaca además el espíritu que imprime a la madre el parto natural y sin técnicas ni situaciones artificiales. “He tenido mamás que acaban de parir y nos miran con los ojos abiertos y dicen: 'Si puedo con esto, puedo con cualquier cosa', o 'ahora lo puedo todo'".
El dilema de la cesárea
Schallman considera que “una mirada entrenada para saber si todo está bien, es fundamental”.
“En el país, el índice de cesárea para quienes tienen un parto planificado en casa es del 10%, aproximadamente. Mientras que el índice de cesáreas en las instituciones en el país, ronda el 80%. Yo creo que la cesárea es una intervención sanadora, cuando está bien indicada. Y cuando está bien indicada jamás se programa.”, señala.
“El parto ha pasado de que la protagonista sea la mujer, y la partera a que los médicos sean quienes deciden; en la formación médica no se les enseña a los estudiantes que lo primero es el amor, respeto y cuidado”, destaca.
La partera hace foco además en el “negocio” del parto, y de las peligrosas relaciones entre el dinero y la salud.
“Primero, hay una carencia de registro del protagonista de la situación, además, el sistema médico que está en manos de pre pagas u obras sociales, tiene un sistema económico terrible, porque no les pagan maravillosamente a los profesionales, con lo cual los médicos necesitan asistir muchos partos en el mes (20 o 30), mientras que las parteras no atendemos más de 3 o 5 por mes”, dice.
Detalles del parto en casa
“La mujer puede parir en la parte de casa donde se le de la gana y en la posición que quiera”, considera Schallman, quien resalta: “En general, la menos frecuente y la más desaconsejada es la posición acostada. Las mujeres suelen elegir todas posiciones verticales: Paradas, arrodilladas, acuclilladas, ahora circula un banquito de partos, que es una especie de inodoro sin fondo y la parte de adelante está abierta, entonces es como estar acuclillada, pero sentada sobre los isquiones, lo cual permite todo el movimiento y que el bebé descienda de modo vertical. Además, la mamá puede cambiar de movimiento cada vez q lo necesite, puede pujar, pararse, caminar, cambiar la posición y seguir pujando”.
“Todos los cursos que enseñan lo que hay que hacer, perjudican el parto, porque la frase: "tenes que...", es nefasta. En un parto hay que acompañar las vueltas, el proceso y las expresiones de la mujer que va a parir”, comenta la partera.
En cuanto a las anestesias, desaconseja la peridural ya que “no es un procedimiento inocuo o sin riesgos”. “Meten una aguja de 12 cm de largo en el espacio entre dos vértebras, se mete hasta atravesar la membrana peridural, donde se inyecto un anestésico. Es cruento”, explica.
“Una vez que se inyecta la anestesia, anula el proceso natural de una mujer, que venía con contracciones producidas por la hipófisis,inmediatamente deja de funcionar. Con lo cual hay que ponerle un goteo y desde ese momento, manejan las contracciones. Esa anestesia es una de las causantes de la cesárea, porque al bebé nadie le pone anestesia, y se le empieza a producir una carencia de oxígeno, con contracciones que el no puede tolerar y en un ratito todo el mundo corre a una cesárea”, dice la especialista.
“Un parto respetado y seguro puede empezar y terminar en 5 horas, o puede parar dos horas y retomar luego, o venir lento durante uno o dos o tres días. Cada mujer tiene su manera. No hay tiempos, el límite es que la mamá y el bebé lo pueda tolerar. Una partera entrenada tiene que tener entrega total, de todas las horas que hagan falta, prescinde de toda su vida privada”, cierra.