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El sistema de salud de 2040 comienza a construirse hoy

Mientras el debate sanitario suele concentrarse en hospitales, presupuestos o tecnología, el mayor desafío para las próximas décadas es mucho menos visible. Escribe el Dr. Oscar Sagás.

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Mientras el debate sanitario suele concentrarse en hospitales, presupuestos o tecnología, el mayor desafío para las próximas décadas es mucho menos visible. Formar, distribuir y retener los equipos de salud necesarios requiere mucho más tiempo que construir un edificio o incorporar equipamiento de última generación. La Argentina y Mendoza ya comenzaron a dar algunos pasos, pero la verdadera pregunta es si estamos planificando hoy el sistema sanitario que necesitaremos dentro de quince o veinte años.

Cuando el sistema decide construir un hospital por ejemplo, el camino suele ser claro, conseguir financiamiento, elaborar el proyecto, licitar la obra y comenzar la construcción. Existe, sin embargo, otra infraestructura mucho más compleja y menos visible. No se levanta con hormigón ni con acero. Se construye con tiempo.

Un resonador de última generación puede comprarse, instalarse y comenzar a funcionar en relativamente poco tiempo. Formar al especialista que interpretará sus estudios, al técnico que lo operará, al físico médico que garantizará su calidad y al equipo que integrará esa información al proceso asistencial puede demandar más de diez años. Esa diferencia de tiempos explica por qué la planificación del talento humano constituye hoy una de las decisiones más estratégicas de cualquier sistema de salud.

Durante décadas medimos el desarrollo sanitario por la cantidad de hospitales, camas, quirófanos o equipos incorporados. Todo ello sigue siendo indispensable. Pero el verdadero desafío del siglo XXI ya no consiste solamente en ampliar la infraestructura física, sino en asegurar que existan las personas capaces de sostenerla.

No es casual que los principales organismos internacionales hayan dejado de hablar de “recursos humanos” para adoptar un concepto mucho más amplio, Talento Humano en Salud. El cambio no es semántico. Expresa una nueva forma de entender que el conocimiento, la experiencia, las competencias y la capacidad de trabajar en equipos interdisciplinarios constituyen el principal capital de un sistema sanitario.

En ese contexto aparece una paradoja que merece ser discutida. Argentina no se encuentra entre los países con menor disponibilidad de médicos. Sin embargo, esa información, por sí sola, dice muy poco sobre la capacidad real del sistema.

La pregunta ya no debería ser cuántos profesionales existen, sino cuántos ejercen efectivamente, dónde trabajan, qué especialidades desarrollan, cuántas horas dedican a la asistencia, cuántos están próximos al retiro y, sobre todo, qué perfiles necesitaremos dentro de quince años.

Una matrícula profesional no equivale necesariamente a capacidad asistencial. Del mismo modo, un hospital no se vuelve más complejo por incorporar un nuevo equipo. Quienes han tenido la responsabilidad de organizar hospitales saben que un servicio no comienza a funcionar cuando llega un resonador. Comienza cuando existe un equipo capaz de sostenerlo todos los días, formar nuevos profesionales, reemplazar ausencias y garantizar calidad asistencial. La verdadera complejidad de un hospital no está dada únicamente por su tecnología, sino por la capacidad de articular conocimientos muy diversos alrededor de cada paciente.

La experiencia internacional muestra que los sistemas de salud más desarrollados ya no planifican solamente la incorporación de médicos. Planifican la formación de equipos. Fortalecen la enfermería, redefinen competencias profesionales, incorporan herramientas digitales y proyectan cómo cambiarán las necesidades de la población durante las próximas décadas. Ese futuro ya empezó.

Las proyecciones demográficas indican que Argentina y Mendoza tendrán una población progresivamente más envejecida. Habrá proporcionalmente menos niños y más adultos mayores, con un incremento de enfermedades crónicas, dependencia, deterioro cognitivo, necesidades de rehabilitación, cuidados paliativos y la atención domiciliaria irán cada vez en aumento.

Pero existe otro fenómeno igual de importante y mucho menos mencionado, también envejece la propia fuerza laboral sanitaria. Muchos de los especialistas que hoy sostienen servicios críticos se jubilarán en los próximos años. Reemplazar esa experiencia no es un trámite administrativo. Requiere años de formación, entrenamiento y transferencia de conocimientos.

Por eso, la planificación del talento humano exige una visión estratégica. No alcanza con cubrir vacantes cuando aparecen. Es necesario anticiparlas.

En este contexto, Mendoza viene dando señales. La ampliación de residencias, la priorización de especialidades estratégicas y el fortalecimiento del área de Talento Humano muestran una decisión de orientar la formación hacia las necesidades futuras del sistema.

Sin embargo, el verdadero éxito de estas políticas no debería medirse únicamente por la cantidad de cargos ofrecidos. La pregunta relevante es otra, ¿cuántos profesionales completan su formación, permanecen en la provincia y logran cubrir las necesidades reales de hospitales y centros de salud?

Responder esa pregunta exige sistemas de información modernos que integren matrícula profesional, especialidades, distribución territorial, evolución de las residencias y proyecciones demográficas. Solo así será posible anticipar los problemas antes de que se conviertan en crisis.

Gobernar un sistema sanitario no consiste solamente en administrar el presente. Consiste, sobre todo, en preparar el futuro antes de que las urgencias lo impongan.

La planificación del talento humano exige una virtud poco frecuente en la gestión pública, tomar decisiones cuyos resultados probablemente beneficiarán a quienes ocupen esos cargos dentro de diez o quince años. Pocas inversiones producen un impacto tan duradero. Formar un especialista, consolidar un equipo interdisciplinario o fortalecer una residencia no genera resultados inmediatos. Genera algo mucho más importante, la posibilidad que, cuando un ciudadano necesite atención dentro de dos décadas por ejemplo, encuentre un sistema preparado para responder.

Durante años pensamos que la infraestructura sanitaria se medía por la cantidad de hospitales construidos o por la tecnología incorporada. Hoy sabemos que la infraestructura más valiosa es otra, la capacidad de formar, integrar, distribuir y retener equipos preparados para responder a una población cada vez más envejecida y con necesidades más complejas.

El sistema de salud de 2040 no comenzará a construirse cuando llegue el año 2040. Está empezando hoy, con cada residencia fortalecida, con cada especialidad estratégica que se impulsa y con cada decisión que comprende que el recurso más valioso de un hospital no está en sus paredes, sino en las personas y equipos que le darán vida.

Los edificios pueden inaugurarse en pocos años. El talento humano requiere décadas de formación, experiencia y compromiso. Por eso, la decisión más importante para el sistema de salud de 2040 no será la que tomemos dentro de quince años. Será la que seamos capaces de tomar hoy.

Fuentes consultadas

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Global Strategy on Human Resources for Health: Workforce 2030 y documentos sobre planificación de la fuerza laboral sanitaria.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). Publicaciones sobre Talento Humano en Salud y cooperación técnica en Argentina.
  • Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Health Workforce y Health at a Glance.
  • Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud (OMS Europa). Publicaciones sobre planificación prospectiva del talento humano.
  • Ministerio de Salud de la Nación. Observatorio Federal de Talento Humano en Salud (OFETHUS) y plataforma M.A.P.A.
  • Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Proyecciones de población 2022–2040.
  • Ministerio de Salud y Deportes de la Provincia de Mendoza. Convocatorias y resoluciones del Sistema Provincial de Residencias.
  • Publicaciones especializadas sobre planificación del talento humano y residencias médicas, entre ellas los trabajos del Dr. Marcelo García Diéguez.