Benedit tenía una "cueva" financiera que vaciaron tras su muerte
La muerte de Mariano Benedit, a pesar de las pruebas ya encontradas que orientarían el caso a un suicidio, sigue generando incógnitas y descubrimientos que lo complican todo.
A las deudas que ya se comprobaron que tenía el asesor se sumó que la División Homicidios de la Federal allanó su oficina y se encontró con que había sido vaciada. En el lugar solo quedaron algunos teclados de computadora tirados, pero los CPU se los habían llevado. Indagaron en el lugar y los vecinos del edificio les contaron a los investigadores que en el lugar funcionaba una “cueva” donde cambiaban dinero y cheques, aunque tenía la fachada de una agencia de turismo, según publicó el diario porteño Clarín.
El resultado del operativo sumó aún más dudas a un caso que ya tiene demasiadas. Si bien se supo que en la mano derecha del asesro había rastros de pólvora, como si se hubiera disparado, las dudas siguen instaladas. “No sabemos si se mató, si lo indujeron a hacerlo o si lo asesinaron”, declararon a Clarín los investigadores.
Los peritos de la Policía Federal habían asegurado el miércoles que el disparo había entrado por su sien izquierda, mientras que tenía su arma en la mano derecha, lo que apuntaba a un homicidio. Pero luego los forenses aclararon que en realidad el tiro ingresó por la sien derecha. Esto sumó aún más confusión a la fiscal del caso, que decidió que la prueba para buscar pólvora en sus manos la hiciera la Policía Bonaerense.
Los investigadores se dedicaron ayer a rastrear las actividades económicas de Benedit y a una de las primeras personas que trataron de ubicar fue a su socio, pero no pudieron hacerlo. “No se presentó a declarar todavía y hoy (por ayer) a la mañana nos hizo llegar por un cadete las llaves de la oficina que tenía con la víctima”, contó indignado un investigador.
La Policía allanó la oficina que compartían, ubicada en el piso 12 de Esmeralda al 1000, en el centro porteño, donde funcionaba una “cueva” financiera, donde no encontraron ni siquiera libros contables.
Luego fueron a la casa de la víctima, en Recoleta, y secuestraron una computadora. “Al analizarla descubrimos que muchos archivos habían sido borrados recientemente. Pero los documentos pueden ser recuperados por los expertos en informática”, indicó una fuente.
También se dedicaron a reconstruir sus últimos pasos. Una versión indica que el financista salió de su casa el martes a la mañana –y no a las 12.30, como se denunció– y que a las 10.30 retiró 50.000 dólares de una oficina de la Bolsa de Valores porteña. Otra indica que a las 12.30 debía encontrarse con su concuñado en la puerta del Banco Galicia de Alvear al 1300, adonde nunca llegó. También se dice que a las 13 iba a ver a una hermana. Y hay testigos que aseguran que al mediodía estuvo en una sucursal del Banco Santander Río, en Recoleta, de donde habría retirado una suma menor.
El mismo martes a las 18, la esposa de Mariano, Ángeles Fornieles –con la que había tenido una beba 15 días atrás–, y su hermana, Dolores, hicieron la denuncia policial de su desaparición. Dijeron que la víctima se había ido de su casa a las 12.30 y que no sabían donde había ido.
Pero anteayer Dolores Benedit resaltó ante la prensa que el día de la desaparición Mariano había estado al mediodía en las oficinas de Avenida de Mayo al 575, pertenecientes a la sociedad de Bolsa de la familia. “Tenía que llevarle 500 pesos a mi hija, Loli, que trabaja ahí. Tomó tres mates y se fue”, señaló. Lo extraño fue que el miércoles otro hermano, Miguel, había negado que el asesor hubiera estado allí.
Tras pasar casi 27 horas desaparecido, el cuerpo de Mariano fue encontrado el miércoles por un colectivero de la línea 4 en un descampado ubicado a unos 80 metros de avenida España al 3000, en la Costanera Sur, frente a la entrada del astillero Tandanor.
En el lugar apareció la mochila de la víctima, donde tenía su celular y su iPad. En uno de sus bolsillos estaba su billetera con toda su documentación y 2.700 pesos. Tenía un tiro en la cabeza y, en su mano derecha, una pistola calibre 9 milímetros registrada a su nombre.
“Para llegar hasta la avenida España, Mariano pudo haber pasado por el Casino Flotante de Puerto Madero y hasta pudo haber entrado. Una de las hipótesis es que el joven financista perdió una importante suma de dinero en el juego, caminó hasta el descampado donde fue hallado y allí se suicidó”, resaltaron las fuentes consultadas. Sin embargo, su moto no estaba en el estacionamiento del casino.
De todas formas, los investigadores decidieron analizar las filmaciones de las cámaras de seguridad del casino para saber si Mariano pudo haber pasado por allí entre las 12.30 del martes y el anochecer de ese día, cuando habría muerto. También investigan las imágenes de las cámaras callejeras de toda la zona de Puerto Madero para tratar de reconstruir si llegó solo o acompañando hasta la Costanera. Hasta allí llegó ayer el secretario de Seguridad, Sergio Berni, para supervisar la búsqueda de la vaina de la bala que mató a Benedit. Hasta anoche no había éxito.
La moto, otra clave
En su edición de hoy, el diario La Nación retoma la incógnita respecto de la moto de Benedit, que aún no aparece.
La Honda Tornado 250 blanca en la que se movilizaba el asesor financiero, según testigos, habría estado en el mismo lugar en el que fue hallado el cuerpo de la víctima, pero poco después desapareció.
Desde entonces, los investigadores están detrás del vehículo. Incluso, intentaron localizarlo en el estacionamiento del Casino de Puerto Madero, al que Benedit habría concurrido según le dijo otro testigo a la policía, pero no tuvieron éxito, informa el diario porteño.
Ahora, esperan que el análisis de las imágenes de 30 cámaras de seguridad de la Costanera Sur, ordenado por la fiscal a cargo del caso, Graciela Alicia Bugeiro, les permita conocer los últimos movimientos de la moto Honda Tornado que estaba a nombre de la víctima y aún no fue hallada.
Por otro lado, tampoco fue encontrado el casco que utilizaba Mariano Benedit.

