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La basura habla de Mendoza

Miles de residuos sólidos urbanos terminan flotando en los embalses, lagos, ríos y canales de la provincia. Millones de pesos se destinan a sus limpiezas. ¿Cómo podemos ayudar?
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Si hay algo de que nos podemos sentir orgullosos los mendocinos es sin duda el agua. Desde los tiempos precolombinos, nuestro recurso hídrico ha sido muy utilizado y aprovechado para extender el otrora incipiente verde para combatir la aridez característica de nuestros suelos.

Sin embargo, en las últimas décadas, la presión demográfica y el crecimiento de las actividades turísticas e industriales han provocado que los cauces hídricos naturales y artificiales padezcan un severo problema de contaminación, principalmente originado por los residuos sólidos urbanos, que termina afectando a la agricultura e incluso la generación de agua potable.


Basta con recorrer los principales ríos, arroyos, canales y reservorios de agua (lagos o embalses) para observar como suele pasar la basura arriba o abajo de las corrientes hídricas, o acumularse en sitios donde el agua no se desplaza. Realmente es penoso pensar que somos los propios mendocinos quienes descuidamos este recurso tan vital para nuestra provincia.

El ingeniero Roque Casas es el jefe de Departamento de Conservación del Río Mendoza, dependiente del Departamento General de Irrigación (DGI), el cual está a cargo de las tareas de limpieza en cauces y embalses que están en jurisdicción de Irrigación. En diálogo con MDZ Online, explicó cuáles son los problemas y mecanismos que se aplican para tener nuestros cursos de agua en condiciones higiénicas aceptables.

"Es una tarea imponente la que llevamos adelante, porque la problemática que atacamos es combatir el vuelco de residuos sólidos urbanos, que es un problema serio e importante", indicó.

Por ello, Casas explicó que se han llevado adelante dos ejes fundamentales para combatir esta problemática: "Se instrumentan programas de concientización y educación; y controles periódicos, porque se detectó que empresas encargadas de retirar residuos de la vía pública y de todo tipo de desechos llevaban y volcaban los residuos en lugares próximos a los cauces".

"Más allá que mantenemos la red de riego en condiciones óptimas, estas tareas resultaron alentadoras: hemos notado una leve disminución del vuelco de residuos sólidos", aseguró con optimismo. De todos modos, resaltó la importancia de trabajar mancomunadamente con los inspectores de cauces, los municipios y las direcciones de Hidráulica y Vialidad Provincial: "Si no nos comprometemos, no vamos a poder solucionar este problema".

Inversiones millonarias en limpieza

Sacar las grandes cantidades de residuos en los cauces mendocinos no es sólo una tarea ardua, sino que insume un importante capital monetario. "Es muy onerosa la inversión únicamente en el cuidado de la limpieza de los cauces", reveló Casas, dando cifras aproximadas pero concretas.


"La limpieza de residuos sólidos urbanos en toda la provincia cuesta alrededor de 3.200.000 pesos anuales, un porcentaje importante en las tareas totales de Irrigación. Mientras que sólo la cuenca del río Mendoza insume 1.200.000 pesos anuales", aseveró.

Para darnos una idea de la cantidad de basura que se extrae de los cauces provinciales en un año, Casas lo comparó con "una apertura de cauce en una longitud de 85 kilómetros y con una sección de 1,3 metros cuadrados, que es el tamaño de una hijuela de riego". Otra comparación: "Equivale a 14 mil viajes de camión de basura municipal que tiene unos ocho metros de capacidad". Son cifras muy alarmantes y varias veces los operarios están sobrepasados de trabajo.

La mugre urbana del Cacique Guaymallén

Entre las cuencas de la provincia, desde Irrigación se señala a la del río Mendoza como la más problemática en la cuestión de contaminación "porque es la más grande y atraviesa zonas muy urbanas, donde nos encontramos con un mayor aporte de residuos", indicó Casas. Esto termina afectando sobre todo a "los regantes de las partes más bajas y confines más alejados de la cuenca, ya que a esos lugares llegan las últimas escorrentías y se depositan todos los restos sólidos".


A su vez, el jefe de Conservación del Río Mendoza señaló al canal Cacique Guaymallén como "uno de los que más colecta residuos sólidos urbanos" y enumeró dos motivos: "Por época de riego y cuando hay tormentas importantes, todo el arrastre de la cuenca que está al oeste (zanjones aluvionales) tiene su punto final en este cauce. Lo que no arrojó la gente directamente al canal lo arrastra la corriente en épocas estivales".

Es común ver grandes máquinas en la intersección del Cacique Guaymallén y el desagüe Moyano, en la zona del Aeropuerto Internacional, justamente donde se ensancha la Ruta Nacional 40. "Allí es impresionante la cantidad de basura que tenemos que sacar, lo cual lleva muchas horas de operación para retirarlos definitivamente", agregó Casas.

Pero las zonas turísticas del río Mendoza tampoco están exentas de recibir residuos. Casas explicó que en estos sitios "la cantidad de basura varía de acuerdo a la época. Se incrementa en la época de primavera - verano y en invierno disminuye un poco".

Vistalba y Cacheuta son los dos principales ejemplos: "Hay gente que acampa en la costa del río, sobre todo en primavera y verano. Todos los desperdicios que se generan y nadie los retira y los deposita en lugares apropiados, quedan a la orilla".

"Si no procedemos de manera ágil a las pocas horas, y hay una tormenta, viento o crecida, la basura se mueve al curso del agua terminando en los puntos más bajos, como en el dique Cipolletti, el Cacique Guaymallén o incluso en las plantas potabilizadoras", reveló el ingeniero.


Claves

Más allá de los controles y los operativos de limpieza, que parecen a veces no ser suficiente debido a la gran cantidad de basura que se vuelcan en los cauces, es muy importante que todas las generaciones, sobre todo las nuevas, tomen conciencia sobre la necesidad de no contaminar los embalses, ríos y cauces artificiales.

"Hay que seguir poniendo el acento en la educación, pero no en la proclama sino en la acción, para que de a poco las generaciones más jóvenes vayan tomando conciencia que el vasito plástico que arrojamos a un canal trae a futuro un problema importante en la red de riego, una contaminación creciente y el deterioro en la conducción de riego", concluyó Casas.