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Cuando los escritores callan

A muchos escritores- periodistas-funcionarios no les parece noticia lo sucedido, entonces no dedican ni una nota, ni un centímetro, ni un segundo al tema.
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 No me sorprende lo que ha sucedido con el jurado de la categoría Cuento del Gran Premio Literario Vendimia, que organiza todos los años el área de Cultura del Gobierno de la Provincia de Mendoza, desde hace mucho. Para comenzar, digamos primero que sí, ha sucedido lo que ha sucedido, palabras más, palabras menos que las que ha tenido que utilizar Alejandro Frias preguntando donde hay que preguntar (dicen que eso sería hacer periodismo). El silencio de otros escritores y periodistas al respecto es la confirmación de que es verdad que apretaron al jurado, que lo extorsionaron falazmente diciendo que los demás jurados no habían cobrado, etc., etc.

Lo que sí me sorprende, un poco, nada más que un poco, insisto, es el silencio del resto de los escritores, algunos de los cuales trabajan para el gobierno o para diarios, revisas, radios, canales de tv, etc. 

Este bochorno vuelve a poner en dudas al cada vez más flojo premio Vendimia todo, en todas sus categorías. A esos escritores- periodistas-funcionarios no les parece noticia, entonces no dedican ni una nota, ni un centímetro, ni un segundo al tema. Porque no pueden, pero sobre todo porque no quieren.

Hace unos años fui jurado en la categoría Poesía, y declaramos desierto el primer premio. Hubo enojo pero nadie nos vino a presionar para que cambiáramos nada. Porque para eso es un jurado, para que asuma una responsabilidad y se lo respete. 

Me pregunto de qué sirve ser escritor si cuando se tiene que hablar se calla. Es una pena, otra más de la complicidad, el silencio, la anuencia y obsecuencia, en síntesis, el miedo, de escribas que están prendidos, unos más, otros menos, con los tristes y oscuros poderes de esta mediocre y hermosa comarca.

Juan López