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Chicas "selfie": papis, cuiden a la nena

El fenómeno de las “chicas selfies” desnuda un mundo que va más allá de la mera costumbre de sacarse fotos y subirlas a las redes sociales. Excesos, drogas y alcohol son parte de ese mundo que los padres parecen desconocer en profundidad. Lo que hay que saber y a lo que hay que atenerse. Encuestas, estudios y mucho más.
Foto: The Huffington Post
Foto: The Huffington Post

Paola tiene un futuro promisorio. Con apenas 16 años, es una alumna ejemplar en uno de los colegios privados más importantes de Mendoza. Se trata de un establecimiento educativo exigente, con valores muy marcados y hasta anacrónicos.

Los padres de Paole están conformes por demás, ya que sus notas son sobresalientes y los comentarios de los directivos de la escuela a la que asiste son siembre elogiosos para con ella.

Por ello, han decidido permitirle hacer un viaje a Chile con sus amigas. ¿Qué podría ser diferente allí? ¿Por qué no se comportaría de la misma manera que lo hace a diario?

Paola parte rauda hacia Reñaca junto a sus más allegadas íntimas, algunas de ellas destacadas alumnas al igual que ella. Nada para sorprenderse.

Sin embargo, al tercer día de haber arribado al vecino país, ocurre algo inesperado: Paola empieza a mostrar una conducta diferente a la esperada por su familia.

Fotos en poses exóticas y sugerentes, portando en sus manos enormes vasos de cerveza y otras bebidas alcohólicas.

El álbum de fotos no es secreto, puede verse en su perfil de Facebook. Tampoco se trata de imágenes tomadas por asalto, sino por ella misma a través de su celular. Es la postal del descontrol; también del desconcierto. ¿Qué pasó con la adolescente? ¿Por qué cambió de repente, o es que nunca lo hizo y siempre fue como la muestran las crueles imágenes de Facebook?

Los padres de Paola no entienden nada. “¿Qué hicimos mal?”, se preguntan una y otra vez. La desazón es el adjetivo que mejor describe su estado de ánimo. Hace apenas unos días, habían apostado —de manera simbólica— que su hija no iba a cometer ningún exceso. Lo hicieron en una distendida charla con una pareja amiga que se mostraba desconfiada respecto del viaje a Chile de la adolescente.

Aunque ficticia, la historia de Paola es calcada de la de muchas otras jóvenes, muchas de ellas mendocinas. Son tramas que denotan mucho más de lo que puede percibirse a primera vista. Se trata de un fenómeno conocido como las “chicas selfie”, que arranca con la pulsión de publicar en redes sociales, de manera permanente, fotos sacadas por una misma persona, en este caso adolescentes que se encuentran en una franja de entre los 13 y los 17 años.

Ello es el punto de partida de otras conductas accesorias que orillan excesos peligrosos como las drogas, el alcohol y el sexo.


Definiendo el “selfie”

¿Cómo definir el acto de tomarse autorretratos de manera casi patológica? Para algunos se trata de un acto de mera vanidad, representado en el hecho de estar posando todo el tiempo y observándose a uno mismo minuto a minuto.

Para otros, es apenas una forma de exhibir la rutina diaria y compartir con los demás cada momento de sus vidas en una suerte de estado natural y espontáneo.

El psiquiatra argentino Daniel Navarro lo explica de la siguiente manera: "La necesidad de mostrarse, puede ser considerada una forma de existir socialmente, la gente muestra lo que quiere mostrar, en general adquisiciones, viajes, situaciones felices. Es una moda social que tiene que ver con la idea de lo que está en los medios es lo que existe, como una forma de auto-afirmar la existencia".

Según el mismo especialista, “uno muestra lo que quiere de sus vidas y la imagen que deseamos que los demás retengan de nosotros mismos....una forma de levantar la autoestima y afirmar nuestra existencia social".

Pero hay más: un estudio realizado por las universidades de Birmingham, Edimburgo y Heriot-Watt, en el Reino Unido, con apoyo de 500 usuarios de Facebook, reveló que quienes publican “selfies” de forma exagerada suelen tener relaciones más superficiales y peor sentido de la intimidad. Según el mismo documento, es esta última característica la que aleja a las personas acostumbradas al trato “cara a cara” para quienes la exposición pública debilita el vínculo afectivo que existe en la vida real.

Sin embargo, hay expertos que aclaran que en los últimos años, especialmente para los “nativos digitales”, el concepto de amistad e intimidad ya no implica necesariamente presencia física. Por ello, son las personas jóvenes quienes con mayor frecuencia buscan la aceptación de la gente mediante redes sociales, de modo que publicar selfies puede ser contraproducente si no reciben la retroalimentación esperada, dañando así su autoestima.


Más allá del “selfie”

Si se observa el fenómeno del autorretrato solo como tal, se estará haciendo un análisis incompleto. Como se dijo, hay toda una situación allende el mero acto de sacarse fotos.

El periodista Federico Croce lo explica con meridiana precisión: “Es una suerte de reality show personal, que se ha vuelto como enfermizo en algunas chicas”. Para ejemplificarlo, el colega de MDZ relata lo vivido por él mismo en Chile en un viaje que realizó en los últimos días:

“Los chilenos estaban un poco horrorizados por la actitud de las adolescentes selfies. Las tildaban de engreídas, infumables. Una exacerbación de la imagen. Gritando, hablando fuerte. Hasta se sacaban fotos en ropa interior”.

Silvia Imperiale, psicopedagoga y licenciada en psicología, lo explicó así a MDZ: “Es una exposición, pero es hacer de mi vida un espectáculo. Necesito que el otro me confirme que soy espectacular. Las niñas buscan la forma de ser deseadas y que el otro la desee; eso las hace sentir con más autoconfianza”.

La especialista agregó que las adolescentes que hacen “selfies”, buscan “ser espectaculares y protagonistas de historias especiales”, no obstante lo cual “no tienen idea del alcance que pueda tener lo que suben. No tienen conciencia dónde puede llegar lo que hacen”.

Para Imperiale, el adolescente no tiene límites entre lo que es público y privado.


Medición MDZ

El fin de semana pasado, este diario hizo una batería de encuestas que buscó entender cómo son y qué les pasa a las chicas “selfie” desde la visión de los mayores. La medición se hizo sin pretensiones científicas ni ánimo de alcanzar conclusiones definitivas.

Sin embargo, la respuesta de los lectores de MDZ fue elocuente y significativa. A saber:

En primer lugar, se preguntó: “¿estás conforme sobre cómo son las teens?”. El 78% votó por la negativa y solo el 22% dijo aprobar la idiosincrasia de las adolescentes vernáculas.

Preguntados los padres si creen que están educando bien a sus hijas, el 53% aseguró que no. A su vez, el 67% de los que votaron dijeron que las chicas de hoy son más inmaduras que las de hace treinta años.

A la hora de conocer cuál es el mayor riesgo al que están expuestas las jóvenes, el resultado no parece alentador: si bien el 35% priorizó la inseguridad, el 20% mencionó el alcoholismo, el 14% la drogadicción y el 19% habló de “embarazos no queridos”.

En ese contexto, el 83% de los que participaron de la encuesta aseveraron que el 83% de la responsabilidad en la formación de valores es de los padres y solo el 11% habló de la sociedad en su conjunto. Un 3% habló de la potestad de dirigentes políticos y sociales; el 1% de los medios de prensa y otro 1% de las mismas adolescentes.

Más adelante, los encuestados valoraron que la educación de la escuela secundaria les parece mayormente regular (37%). El 24% dijo que es mala y el 22% muy mala. Si se suman los tres conceptos, se llega a un alarmante 83% de padres que no valoran positivamente el colegio.

En sentido similar a esa respuesta, el 95% de los que votaron aseguran que la secundaria debería ser más exigente en cuanto a disciplina y exigencia académica.

Luego, en proporción inversa casi idéntica, el 94% admitió que los chicos no tienen respeto real por la escuela y sus directivos.

El 70% de los mismos votantes, aseguran que las adolescentes de hoy son demasiado superficiales y consumistas y que solo les interesan los chicos, el consumo y la diversión.

Luego aparece un dato tan claro como preocupante: “¿Creés que están tomando demasiado alcohol?”, preguntó MDZ. El 51% de los que votaron admitieron que no puede controlar a sus hijas.

En sentido similar, el 81% de los padres que votaron reconocieron que les preocupa que en los boliches “se zafen mucho” con sus hijas. “Sí, escucho muchos comentarios sobre lo que hacen cuando están borrachas”, admitieron.

El 84% de esos mismos padres se mostraron preocupados porque sus hijas pudieran empezar a consumir drogas.

La última pregunta fue directa y sin anestesia: ¿Cuándo creés que tienen que dejar de ser vírgenes las chicas? Los resultados hablan por sí mismos:

-Después de los 18, cuando son mayores de edad: 27%

-Después de los 16: 11%

-Mientras más tarde mejor: 18%

-Cuando estén enamoradas: 22%

-No importa la edad: 7%

-Cuando se casen: 7%

-Ni idea: 8%.


Concluyendo

Con más de 240 mil millones de fotos publicadas en la actualidad, Facebook es la mayor red social de imágenes de Internet. Ello representa cuestiones tan positivas como negativas.

Por caso, investigadores de la Sony Brook University de Nueva York encontraron que su uso excesivo puede provocar una predisposición a desarrollar un trastorno de ansiedad y depresión en los adolescentes, sobre todo en las mujeres, que tienden a comparar sus realidades con las que ven en este mundo "ideal" de las redes sociales.

Como sea, luego de lo revelado por el presente artículo, los resultados de ese estudio parecieran ser lo menos importante a tener en cuenta. Así y todo, nada debe ser desechado: el espiral patológico que lleva a las adolescentes a mostrarse en situaciones comprometedoras bien puede comenzar por la propia ansiedad que genera el uso abusivo de Facebook.

Es un fenómeno que por ahora se muestra desconocido y esquivo. Aún así no debe dejar de analizarse desde todo costado posible, con la apertura mental que merece la investigación más elemental.

Ya lo dijo Sócrates allá lejos y hace tiempo: “Sólo hay un bien: el conocimiento; y sólo hay un mal: la ignorancia”.