Caso Prado: un detenido, una moto y muchas sospechas
La muerte del médico Sebastián Prado fue una bisagra que obligó a impulsar puntuales cambios en la política de seguridad de Francisco Pérez.
Fue en ese contexto que aterrizó en la Subsecretaría de Seguridad provincial Sergio Rocamora.
Esto se dio casi al mismo tiempo en el que era detenido Ismael Andrés “Pipi” Merlo, presumible partícipe secundario en el crimen del médico Prado. “Aparentemente fue la persona que esperó y ayudó a escapar al asesino en una moto”, dijo a MDZ el fiscal Daniel Carniello.
Su detención ocurrió ayer por la mañana, tras una serie de allanamientos realizados en la Villa Malargüe de la Ciudad de Mendoza. Había sido señalado por dos testigos que declararon el domingo ante el funcionario judicial.
Esto vuelve a arrojar dudas respecto a la hipótesis del mero robo: ¿Quién iría a sustraer un vehículo acompañado por un compinche que espera en una motocicleta en marcha? ¿Cuántos antecedentes hay al respecto?
Oportunamente, se expusieron los datos que generan suspicacia respecto a esa posibilidad. Por ejemplo, la forma en la que estaba estacionada la camioneta de Prado, en una posición en la cual era más que dificultoso sustraerla.
A eso debe agregarse el hecho de que no le robaron nada y el agravante de que el atacante descerrajó cinco disparos contra su humanidad. ¿En cuántos robos un malviviente hace tal cantidad de disparos?
La detención de “Pipi” Merlo da una luz de esperanza a la investigación judicial. No obstante, aún resta mucho por avanzar.
La esperanza sigue reposando en la recompensa que ofrece hoy la Justicia para lograr dar con el autor material del asesinato. No es poco.
