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Caso Prado: la sombra del "perejil"

Mientras comenzaba la marcha para pedir por el esclarecimiento de la muerte de Sebastián Prado, funcionarios de Seguridad daban a conocer la novedad de que habían detenido a su posible asesino. El escenario del escepticismo y los interrogantes que persisten.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

El temor por la masiva marcha que anoche convocó a casi tres mil personas en el centro mendocino por la muerte del médico Sebastián Prado, hizo reaccionar de inmediato a oportunos funcionarios del Ejecutivo local que presienten que no será este un hecho más de inseguridad provincial.

Rápido de reflejos, por caso, los funcionarios del Ministerio de Seguridad de Mendoza juraron haber detenido el domingo pasado a un hombre que sería el autor del homicidio del galeno, aunque varias dudas quedaron flotando en el aire:

¿Cómo es que el supuesto criminal permanecía con el arma asesina en su poder cuando ya se había puesto precio a su cabeza? ¿Por qué la viuda de Prado habla de un joven de no más de 25 años y el guaymallino detenido aparenta ser una persona mayor?

Tampoco se entiende el hecho de que el malviviente tuviera una herida de bala en su cuerpo, ya que nunca se barajó la posibilidad de que estuviera lesionado.

La detención del malhechor de marras se parece en demasía a lo ocurrido con el abogado Marcos Derpich, cuyos supuestos asesinos terminaron siendo sendos “perejiles” y debieron ser liberados a poco de ser detenidos.

Y otra duda: ¿Por qué los funcionarios de Seguridad insistieron en hablar "off the record" acerca de la supuesta culpabilidad del detenido? Si hay tanta seguridad, ¿por qué no hacerlo abiertamente?

En ese contexto, llama la atención la insistencia de los investigadores en sostener que la muerte de Prado se trató de un intento de robo cuando no hay datos puntuales y concretos que permitan asegurarlo. “Si a mí me hubieran querido robar la camioneta, estando mis hijos presentes, hubiera entregado las llaves de inmediato, es lo que cualquiera hubiera hecho”, sostenía anoche —con gran tino— uno de los manifestantes ante las cámaras de televisión locales.

Carla Santarelli, viuda del médico, asegura no haber visto ningún intento de asalto, aún cuando estuvo en el lugar del hecho. “Para mí el homicida salió de abajo de la camioneta y después nos disparó mientras se iba alejando y salió corriendo”, aseguró ayer.

Su madre Adriana, aseguró algo similar: "No le robaron nada, todavía no entendemos por qué lo mató". 

A la hora de las suspicacias, debe mencionarse que no es común que el criminal haya efectuado más de un disparo —gatilló al menos tres veces—, uno de ellos justamente a la espalda de Prado. No es algo que haría alguien que apenas intenta robar un vehículo.

Tampoco es usual el robo utilizando un revólver, arma mucho más fácil de rastrear que una pistola y que es utilizada usualmente por sicarios.

Quienes conocen el expediente, admitieron a MDZ que era imposible robar el vehículo por la manera en la que estaba estacionado.

"El ladrón tenía que hacer cuatro maniobras al menos para robarlo, obviamente no quería sustraerlo", dijeron a este diario.

En estas horas, el fiscal Daniel Carniello espera los resultados del peritaje que inició ayer Policía Científica. El mismo documento aguarda la fiscal especial Claudia Ríos. En caso de que sea positivo el cotejo, el sospechoso será imputado por homicidio criminis causa.

Un último dato que mueve al escepticismo: el detenido en Guaymallén tiene antecedentes por delitos contra la propiedad y portación de arma de guerra, pero no por homicidio.