Los mendocinos, más desconfiados y menos participativos
Cada vez que hablo con un mendocino promedio, escucho lo que viene repitiendo en los últimos años: el Gobierno está mal, la Justicia no sirve, el Congreso tampoco, los piqueteros son unos vagos y los sindicatos son complicados, entre muchas otras cosas que reflejan el pesimismo que recae sobre las instituciones democráticas y las organizaciones que deberían ampararnos.
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Sin embargo, ese mismo mendocino promedio me dice que no realiza actividades políticas, que no se involucra en los sindicatos, que casi nunca participa en actividades solidarias ni en grupos de índole social (uniones vecinales, asociaciones civiles, etcétera). Es decir, este mendocino está fuera de las actividades civiles que son necesarias para el funcionamiento de la sociedad.
Estos argumentos son confirmados por el informe Barómetro de la Deuda Social Argentina: Desajustes en el desarrollo humano y social de la Universidad Católica Argenitna (UCA), en donde se evaluaron, a través de amplias entrevistas y encuestas, distintos aspectos de la sociedad argentina durante los años 2010, 2011 y 2012, y que se difundieron este año.
En el mismo se reveló que, tanto los argentinos en general como los mendocinos en particular, cada vez tienen menos confianza en los tres poderes del Estado y las instituciones políticas, cuyos niveles descienden hasta pisos muy bajos. Distinto es el caso de las instituciones sociales, como la Iglesia y los medios de comunicación, cuyos niveles se mantienen relativamente altos, con ciertos vaivenes que dependen de la zona analizada.
Pero aquí pueden notarse cómo influyeron algunos acontecimientos de relevancia y que se vieron plasmados en las elecciones. En el año 2011, cuando Cristina Kirchner fue reelegida con más del 54% de los votos, se vio una mejoría en la imagen de los tres poderes estatales. Pero los mismos volvieron a retroceder el año pasado.
Similar comportamiento muestran las participaciones en la vida civil donde, con ciertas excepciones, también se observa escasa actividad ciudadana, incluso en aquellas instituciones valoradas positivamente como las parroquias o las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs).
En el caso del Gran Mendoza (que posee más de la mitad de la población provincial), las cifras demuestran en casi todos los puntos que los mendocinos somos más desconfiados y menos participativos con respecto a otros grandes aglomerados del país, y en los últimos tres años la tendencia se ha ido acentuando más.
Ni Gobierno, ni Congreso, ni Justicia
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Confianza en el Gobierno nacional
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Los habitantes del Gran Mendoza (22,6%) son los que menos confianza tienen en el Ejecutivo a nivel nacional junto a los del Gran Córdoba (16,7%). Se puede ver claramente como del 2010 al 2011, la confianza aumentó casi nueve puntos, para luego perder más de diez puntos el año pasado. En la variación trianual, somos los que más perdimos la confianza hacia la gestión de Cristina.
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Confianza en el Congreso
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Al igual que en el caso anterior, el Gran Mendoza (15,6%) también se situó como uno de los aglomerados que tiene menos confianza hacia el Parlamento nacional junto con el Gran Córdoba (11,6%) y el Conurbano Bonaerense (15,1%). Además, es la ciudad donde más cayó en todo el país (5,3 puntos menos).
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Confianza en la Justicia
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Sin embargo, la peor parte se la llevó el Poder Judicial, con un Gran Mendoza mostrando sólo una confianza del 13,8%, apenas debajo del Gran Córdoba (13%). Lo que llama la atención es el fuerte vaivén interanual mendocino: en el bienio 2010-2011, registró la mayor suba (2,8 puntos), mientras que el periodo 2011-2012 sufrió la mayor caída (12,8 puntos menos). Habrá que esperar si las cifras se revirtieron este año tras la pelea entre la Justicia y el Gobierno Nacional.
Carolina Martino, responsable de esta sección del informe, explicó que "los altos niveles de desconfianza política que están presentes en la sociedad argentina, pueden estar indicando la existencia de una democracia débil y la ausencia de calidad gubernamental para resolver los problemas que aquejan a la ciudadanía".
"A su vez, entraña condiciones de desigualdad, porque genera efectos de exclusión o formas adversas de participación en esferas relevantes de actividad", comentó.
Las instituciones representativas, miradas de reojo
A pesar de que no veamos con buenos ojos el funcionamiento de los tres poderes del Estado, ello no se traduce en una muestra de confianza hacia las agrupaciones que tienen como fin la garantización de nuestros intereses ciudadanos ante el poder público: los partidos políticos, sindicatos y movimientos piqueteros. Acá también los mendocinos estamos entre los más reacios a confiar en ellos.
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Confianza en los partidos políticos
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Claramente, los habitantes del Gran Mendoza son los menos creen en los partidos políticos, cuyo nivel más bajo se registró el año pasado (4,8%), bastante lejos del resto de los aglomerados analizados, y siendo el único que registró saldo negativo en la variación trianual (0,8 puntos menos).
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Confianza en los sindicatos
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Con respecto a los sindicatos, hay una gran paradoja: mientras que en 2010, los ciudadanos del Gran Mendoza eran los que más tenían confianza en ellos (13,2%), el año pasado pasaron a ser los más desconfiados (9,8%) tras el Gran Buenos Aires (8,9%). De todas formas, hubo una magra mejora entre 2011 y 2012, debido a la menor conflictividad y mayor rechazo al Gobierno.
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Confianza en los movimientos piqueteros
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Históricamente los más rechazados, los movimientos piqueteros han logrado mejorar levemente su imagen en casi todo el país en los últimos tres años. ¿Quién es la excepción en el Interior? El Gran Mendoza, con una caída de 1,1 punto menos, aunque se registró un repunte el año pasado de 0,2 puntos.
Iglesia, ONGs y medios de comunicación: mejor valorados
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Confianza en la Iglesia Católica
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La organización eclesiástica es la que mayor valoración tiene en la sociedad del Gran Mendoza (63,6%) y la más alta del país. Además representó la segunda mayor suba trianual (9,8 puntos), tras la Ciudad de Buenos Aires (13,4 puntos). Es importante destacar que estas cifras son previas a la asunción de Jorge Bergoglio como Papa, lo cual podrían ser mayores este año.
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Confianza en las ONGs y Cáritas
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Este tipo de instituciones sociales, a pesar de que poseen altas cifras de confianza, su valoración en la sociedad argentina viene en franca decadencia, y el Gran Mendoza no es la excepción: siete puntos menos entre 2010 y 2012. De todas formas, todavía está entre los aglomerados que mayor confianza brinda a las ONGs (56,7%), tras la Ciudad de Buenos Aires (72%) y el Gran Tucumán (67,5%).
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Confianza en los medios de comunicación
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En el caso de las instituciones que manejan la gráfica, radio y televisión, los mendocinos del Gran Mendoza son los que mayor confianza tienen ante los medios (44,4%), sólo superado por el Resto del Interior (45,6%). Sin embargo, nuestro aglomerado es uno de los que menos crecimiento hubo hacia este rubro (1,9 puntos), sólo delante del Conurbano Bonaerense (0,7 puntos).
Martino indicó que "los acontecimientos económicos y políticos y las características de la población influyen sobre los niveles de confianza en las instituciones de gobierno y en las instituciones de representación de los intereses ciudadanos. Sin embargo, un panorama distinto suele presentarse al analizar los niveles de confianza sobre un grupo de instituciones menos asociadas a las clásicas funciones de regulación y representación políticas de los intereses sectoriales: ONGs, Iglesia y medios de comunicación".
"Este tipo de instituciones presentan, en general, mayores niveles de confianza ciudadana y con mayor estabilidad temporal, y parecen estar menos condicionadas por los cambios contextuales", aseveró.
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Según explica Martino, "el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966y con jerarquía constitucional en Argentina) reconoce el derecho a participar libremente en los asuntos públicos, a la reunión pacífica y a la libre asociación incluyendo el derecho a fundar sindicatos. Por esta razón, la participación es un valor, un compromiso y un derecho que en las democracias actuales debe ser custodiado y promovido como elemento fundamental".
"Asimismo, la importancia de la participación ciudadana radica en los múltiples beneficios que brinda, desarrollando la conciencia cívica de las personas, reforzando los lazos de solidaridad, y permitiendo que los individuos y grupos más activos intervengan en la gestión pública", subrayó.
Sea por cuestiones forzosas o intencionadas, lo cierto es que la gran mayoría de los argentinos no participa en actividades de la vida civil, tanto las que implican acciones políticas como acciones sociales. Con respecto a los citadinos del Gran Mendoza, estamos a la cola de la lista y somos cada vez menos.
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Participación en grupos sociales
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En referencia a la participación de la población en grupos sociales (clubes, organizaciones no gubernamentales, entre otras), en el Gran Mendoza se sitúa en torno al 8,8%, apenas por encima del Conurbano Bonaerense (7,1%) y el Resto del Interior (8,3%), pero muy lejos de la Ciudad de Buenos Aires (42,2%). En cuanto a la variación, los mendocinos lideramos la caída trianual con 11,6 puntos menos, cuando en el 2010 era el segundo aglomerado más participativo, con más del 20%.
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Participación en actividades parroquiales
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La elevada confianza que se le brinda a la Iglesia Católica no se traduce en acciones concretas: en el Gran Mendoza sólo el 6,3% participó en actividades eclesiásticas en el año 2012, en el mismo nivel que el Conurbano Bonaerense y apenas por encima del Gran Tucumán (6%). Acá lideramos la caída entre 2010 y 2012, con 7,8 puntos menos y, al igual que en el caso anterior, también perdimos el podio de los más comprometidos.
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Participación en actividades solidarias
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Como si fuera la norma, los habitantes del Gran Mendoza también registraron una escasa participación en actividades solidarias (5,9%), a comparación del año 2010 (15,6%) y superando sólo al Gran Tucumán (5,1%) y al Conurbano Bonaerense (5,3%). También la caída fue la mayor de los aglomerados analizados (9,7 puntos).
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Participación en actividades sindicales
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Los sindicatos tampoco se salvan: la participación activa de los habitantes del Gran Mendoza apenas llega al 2,2%, quedando en penúltimo lugar por encima del Gran Córdoba (2%) y acumulando una caída del 2,5 puntos en dos años.
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Participación en actividades políticas o partidarias
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En este cuadro se puede notar claramente el poquísimo interés en la política, sobre todo de los mendocinos: sólo el 1,6% de los habitantes del Gran Mendoza participa en actividades partidarias, y es la cifra más baja del país. Además, la caída del porcentaje fue de 1,7 puntos menos entre 2010 y 2012.
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Participación en actividades o grupos de protesta
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No hay duda que los pobladores del Gran Mendoza son muy reacios a los piquetes y las protestas callejeras, tanto en su aprobación como en su participación: solamente un magro 0,1% se involucra en este tipo de actividades, representando la cifra más pequeña del país. Incluso, el porcentaje es mucho menor al 2010, cuando lo hacía el 1% de los mendocinos.
Descreimiento y poco compromiso social
En resumen, los habitantes del Gran Mendoza no tienen la suficiente confianza hacia las instituciones democráticas ni las organizaciones civiles vinculadas a ellas, situación que se vio agravada meses después de las elecciones que le dieron la re-elección presidencial a Cristina Fernández de Kirchner y depositaron a Francisco Pérez en la Casa de Gobierno provincial.
Diferente situación viven las organizaciones sociales, quienes gozan altos niveles de confianza por su amplia cercanía con la sociedad y mayor nivel de respeto hacia el ciudadano común. Además, también poseen cierto nivel de oposición al Estado (la Iglesia, algunas ONGs y, en menor medida, varios medios de comunicación) pero que no se traducen en acciones rechazadas por la población, al contrario de los sindicatos y piqueteros.
Sin embargo, cuando ante los bajos niveles de confianza hacia el Estado la población debería tener mayor participación en la vida cívica de la provincia y el país, ello no ocurre e incluso dicha participación disminuye con respecto a años de mayor bonanza económica. Esto se explicaría por la falta de confianza a las instituciones clásicas de defensa de los derechos sociales (sindicatos, partidos políticos y demás).
Excepto una catástrofe natural (como las inundaciones en La Plata o las cenizas volcánicas en la Patagonia) y a pesar de los altos niveles de confianza, los argentinos en general y sobre todo los mendocinos, no tenemos demasiado interés en participar activamente de actividades solidarias, tanto dentro de instituciones eclesiásticas como civiles.
La combinación de todos estos factores hace que el país se mantenga en un estancamiento político y social que lleva a una desmejora progresiva en la calidad de vida y que atenta gravemente contra los valores democráticos, sociales, políticos y económicos de la Nación.

