Furor de las mujeres argentinas por usar pelucas
Una nueva moda ha despertado el interés de las mujeres argentinas. Se trata de uno de los íconos más populares de las décadas pasadas y que ha retomado impulso estos últimos años: las pelucas.
Según un relevamiento de la casa porteña Pozzi, en lo que va del año se vendieron un 25% más de postizos que durante todo 2012. Separando motivos religiosos y médicos, en la actualidad hay muchas mujeres que las usan para cambiar de look de un día para otro y sin necesidad de usar tijeras, líquidos y demás elementos en los cabellos propios.
Como suele suceder, la tendencia viene del exterior. Lucho Trani, peluquero de famosas, aseguró a Clarín que “en las ciudades de la moda, como Tokio, Londres o Milán las mujeres van a la disco con pelucas. Desde hace un año y medio las argentinas se están animando a lo mismo”, asegura.
Tanto numerosas divas de Hollywood como las locales tienen pelos postizos. Katy Perry, Paris Hilton, Victoria Beckham o Lady Gaga son algunos de los casos más conocidos afuera. Susana Giménez, Moria Casán y Carmen Barbieri son ejemplos de figuras nacionales.
“Las pelucas son un clásico de la cultura pop. Cantantes y actrices de un día para otro pasan, por ejemplo, de tener el pelo corto y negro, a ondulado y rubio. El glamour tienta y es el que hace que las mujeres se animen”, dice Jannine Frend, creadora del blog de moda fashionistarg.
La década de 1960 fue el punto más alto de las pelucas en la moda. Con un lento declive posterior en los años 1990 las extensiones empezaron a marcar la vuelta de los postizos. Desde hace algunos años, colocarse una cortina o una peineta es común.
Diego Larez, dueño de la peluquería Menos es Más, asegura que las argentinas quieren volumen: “Tener una gran cabellera para las mujeres es sinónimo de seguridad”. Diego Impagliazzo, estilista internacional de Tresemmé, asegura que a diferencia de lo que pasa en otras partes del mundo, aquí sus clientas quieren que los postizos queden más naturales.
Los valores de las pelucas son, como la demanda a la que están sometidas, bastante elevados: arranca desde los tres mil pesos si está hecha con fibras sintéticas, y las de pelo natural cuestan el doble o más. El precio aumenta por color y largo.
El rubio es el color que más cotiza. Se hacen artesanalmente, cosiendo los mechones a mano. Para Ariel Sztutwojner, director de Pozzi ,"el mejor pelo es el europeo y especialmente los de países del Este".
El mercado de postizos también mueve accesorios. “Para que duren, a las pelucas hay que cuidarlas igual que al pelo natural”, dice Pablo Tenenbaum, de la marca de champúes Biferdil. Trucos de una moda que acerca a las mujeres a las divas.