Presenta:

Los pasajeros, esos "efectos colaterales" del paro del transporte

Muchas personas están varadas en Mendoza con la única ilusión de volver a su casa. Calificaron la medida de injusta. Debieron asistir a una mujer con un embarazo de riesgo y a un abuelo discapacitado de 78 años. La terminal está desierta y todos los que viven de ella esperan el fin del paro.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Los “efectos colaterales” del paro de choferes de colectivos de larga distancia tienen nombre y apellido, son cientos de personas que están lejos de su casa, que dejaron a sus chicos solos, que no tienen dinero para comprar un pasaje de avión, que buscan que alguien les responde una pregunta sencilla: ¿Cuándo puedo volver a casa?

Desde que el sindicato Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció el inicio de la medida de fuerza el jueves en la tarde, cientos de pasajeros se quedaron en la terminal de Mendoza, y en las del resto del país,  esperando la solución del conflicto. A ellos no les importan los tires y aflojes entre los funcionarios, el aumento por decreto, las negativas de los empresarios, ellos sólo quieren volver a casa.

Sabrina con los médicos del centro de salud que controlan su embarazo de riesgo.

Sabrina Rodríguez es uno de los efectos calaterales. La joven peruana de 24 años que trabaja en San Luis llegó a Mendoza el jueves y debía abordar el micro con destino a Lima, pero el paro la dejó varada.

Aunque Sabrina es una de las personas que se alojó en el Polimeni, su situación se complicó porque tiene un embarazo de riesgo de dos meses. Los médicos que la atendieron le recomendaron permanecer internada en el Lagomaggiore, pero ella se negó y lo único que quiere es volver a casa con su esposo.

Aunque Sabrina es una de las personas que se alojó en el Polimeni, su situación se complicó porque tiene un embarazo de riesgo de dos meses. Los médicos que la atendieron le recomendaron permanecer internada en el Lagomaggiore, pero ella se negó y lo único que quiere es volver a casa con su esposo.

Mario Cruz llegó desde Jujuy para cosechar uva y justo cuando debía viajar a Comodoro Rivadavia para sumarse a la construcción de una obra lo sorprendió el paro.

El joven de 28 años dijo que la medida es injusta, que él gana la mitad de lo que percibe un chofer de larga distancia y que si todos los que cobran poco hicieran paro el 70 por ciento de los argentinos estaría en huelga.

Daniel Gómez vino a trabajar por tres meses a Mendoza.

José Luis Pereyra (45) llegó a Mendoza desde Buenos Aires, con la esperanza de que un médico le devolviera la visión que perdió. Pero además de la negativa del doctor se encontró con que no podía volver a casa.

José Luis contó que la primera noche la pasó en un geriátrico, la segunda en una pensión que le pagó una señora y la tercera en un garaje. Recién hoy el hombre llegó al Polimeni y dijo que lo único que quiere es volver a su casa, donde lo espera su hija.

Algunos pasajeros permanecen en la terminal y están indignados por el paro.

Daniel Gómez también es un efecto colaretal del paro. Este cocinero de 39 años oriundo de Buenos Aires llegó a Mendoza para trabajar por tres meses en un restaurante, pero cuando llegó el momento de regresar se encontró con la novedad del paro.

Nicolás Herrera lleva cuatro días durmiendo en la terminal. No quiere trasladarse porque teme no estar en el lugar cuando al fin salga el micro con destino a Catamarca.

Nicolás está desesperado, vive con sus dos pequeños hijos, con quieres no pudo comunicarse y avisarles por qué aún no regresó a casa.

Alojados en el Polimeni

El fin de semana se alojaron en el Polimeni unas 70 personas. El 80 por ciento se trasladó en una  movilidad que contrató el Gobierno, aprovechando que muchos tenían destinos cercanos.

En el Polimeni quedan once personas alojadas, que sólo quieren volver a su casa.

Actualmente, en el lugar están alojadas once personas, que se quedarán ahí hasta que se levante la medida de fuerza.

El director de Emergencia Social, Juan Carlos Villegas, comentó que las situaciones más complicadas fueron la de una familia que debía regresar a Tucumán con su hijo recién operado de la vista, la de un hombre discapacitado de 78 años que alojaron en una casa de admisión de adultos, hasta que pueda regresar a Bariloche y la de la joven que tiene un embarazo de riesgo y se niega a permanecer internada.

La terminal, desierta

El paro modificó la vida de la terminal, por la que habitualmente circulan entre 40 y 50 mil personas por día y de donde salen unas 1.500 unidades cada jornada. Hoy el lugar está casi desierto, los pasajeros buscan respuestas que nadie les da y los comerciantes se quejan de la baja en las ventas.

La terminal está desierta. Sólo salen los micros de corta y media distancia.

Desde el jueves, los únicos micros que salen son los locales, los de media distancia y los que tienen como destino Chile.

Los pasajeros recorren las empresas con sus boletos, pero algunas cerraron sus locales y ni siquiera atienden a los clientes para darles  información.

Algunas personas querían devolver su pasaje, para intentar viajar en avión, pero no encontraron nadie en las empresas para que les informaran si eso era posible. Fue el caso de Ismael Márquez que encontró las puertas cerradas del local donde adquirió el boleto.

Sentados en los bancos de la terminal, los pasajeros están atentos a las noticias que siguen en los televisores de la estación o por radio.

A la angustia de los que no pueden viajar se suma la de todas las personas cuyo sustento está relacionado con la terminal.

Los integrantes de la Cooperativa Mozos del Cordel son unos de los más afectados, ya que no cobran sueldo, sino que viven de las propinas que les dan los pasajeros.

Los integrantes de la Cooperativa Mozos del Cordel son unos de los más afectados, ya que no cobran sueldo, sino que viven de las propinas que les dan los pasajeros.

Sentados sobre un carrito maletero, Guillermo González y Ramón Manchento explicaron que en un día de trabajo pueden reunir unos 150 pesos, pero que desde que se inició el paro no logran sacar ni un 20 por ciento de ese monto.

Los negocios de la estación también fueron afectados por la medida de fuerza. Jésica Fernández, empleada del kiosco Alto Ahí, explicó que hubo una merma importante en las ventas desde que comenzó la huelga.

La voz del gremio

Sergio Díaz de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) dijo que están dispuestos a seguir dialogando y que si los empresarios les otorgan el aumento de 23 por ciento, levantan la medida de fuerza.

En Mendoza el paro incluye a unos 2.500 trabajadores de los servicios de larga distancia, que en promedio cobran 6.500 pesos, según explicó Díaz.

En Mendoza el paro incluye a unos 2.500 trabajadores de los servicios de larga distancia, que en promedio cobran 6.500 pesos, según explicó Díaz.

El gremialista subrayó que lo peor de la huelga son los “efectos no deseados” que genera, por lo que recalcó que colaboraron para brindar ayuda a los pasajeros que quedaron varados.

Justamente, esos efectos indeseados son las personas que están varadas en Mendoza y en distintos puntos del país y que sólo quieren volver a su casa.