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"El ser humano recuperará el valor de su propia vida y el de leyes universales"

El experto en gestión de recursos humanos, estuvo en Mendoza para presentar su nuevo libro. En esta charla, profundiza en lo que es la logosofía. ¿Qué futuro le espera a la humanidad? ¿De quién depende? ¿El futuro me espera a mí o yo lo espero a él?

Pablo M. Barassi es estudiante de la Fundación Logosófica en Pro de la Superación Humana y ha participado en diversos cursos y encuentros internacionales de Logosofia, dictando, entre otros, los siguientes seminarios y conferencias: "El éxito en los proyectos y el trabajo en equipo" (Universidad Nacional de Quilmes), "Logosofia y la conducción consciente de la propia vida" (Colegio de Ingenieros de Jujuy), "Logosofia: claves para el desarrollo profesional y el crecimiento individual" (Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca). Experto en Cambio Organizacional, Gestión en Recursos Humanos y Desarrollo Directivo.

Actualmente es Socio Director de las consultoras Integrar Recursos Humanos y HR Wine Recursos Humanos para Bodegas. Es docente universitario, cofundador del Centro de Desarrollo de liderazgo del ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires) y docente del posgrado de la Universidad Torcuato Di Tella de la Argentina, Barassi estuvo el viernes en Mendoza presentando su libro Desarrollando líderes e inaugurando el nuevo domicilio de la Fundación Logosófica de la provincia, de la cual es miembro activo desde hace 24 años.

Aprovechando la oportunidad, dialogamos con él sobre lo que aporta la logosofía a la vida de los hombres y mujeres de estos tiempos.

- ¿Cómo ve el futuro de la humanidad?

- Si uno comprende el momento histórico que atravesamos, o sea, una transición de una civilización a otra de magnitudes inéditas, diría que el futuro es promisorio. Tras esta decadencia universal, que se viene dando y que se agravará aún, ya se avizoran indicadores de lo nuevo que surgirá luego de los "dolores de parto" que observamos mundialmente y que cotidianamente vivimos. El desvío actual es tan grande como grande será oportunamente la recuperación de ese sentido espiritual de la existencia. Más allá de los espejismos que aparentan reinar y que pretenden llevarnos fuera de nosotros mismos, los seres humanos reencontraremos trayectos que nunca deberíamos haber olvidado. Pero no será de un día para otro, ni masivo, será gradual y desde el individuo entrando en estados de conciencia más profundos hacia lo social, no al revés. Siempre que se ha ilusionado con recorrer el trayecto al revés, se han presenciado los nacimientos de los autoritarismos más salvajes, y no será este el caso. Ese tiempo histórico aparentemente lento es parte de un aprendizaje que, para que perdure, necesita ser voluntario y consciente.

- ¿Se están perdiendo los valores y priorizando demasiado la eficiencia, la información, la velocidad...?

- Lo que esencialmente se ha perdido tiene que ver con valores, pero sobre todo con conceptos y conocimientos trascendentes. ¿Para qué estamos los seres humanos sobre la tierra? ¿Cuál es el sentido real de nuestras vidas? ¿Cómo estaremos constituidos más allá de nuestro envase físico-biológico? ¿Cuál es el valor esencial del tiempo? El ser humano del futuro no dejará de tener acceso a la información, incluso veloz o eficientemente... Pero en su escala de valores recuperará el valor de su propia vida y el de principios y leyes universales a las cuales están sujetas tanto esa vida como la de sus semejantes.

- ¿Por qué, a pesar de tanta información, ha decaído el sentimiento humanístico?

- La logosofía propone que, prodigándose a sus semejantes, el hombre se hace humano. Esto no es una frase hecha, sino una realidad innegable para quienes la experimentan. Pero, ¿para qué ser más humanos? Al descubrir las posibilidades de realización de un proceso de evolución consciente y de un proceso de conocimiento de sí mismo efectivo, se abre una perspectiva insospechada, una prerrogativa que tenemos todos los seres humanos, pero a la que no estamos habilitados por desconocimiento. La información no es conocimiento, como la erudición no es saber. Hay más información disponible en los últimos 50 años que en los últimos 500, y más en los últimos 5 que en los últimos 50... Sin embargo, ni los seres individualmente ni las sociedades son más felices. Esa felicidad no la da la información; la da el saber, la da el conocimiento de nuevas realidades, especialmente las internas.

- ¿Por qué dice usted que la logosofía propicia el crecimiento y el desarrollo profesional y personal?

- Vivimos enfocados hacia el crecimiento profesional, pero olvidándonos de nosotros mismos. Al igual que los países, crecer no necesariamente implica desarrollo, que tiene más que ver con una integralidad. Si biológicamente nos crecieran desmedidamente los brazos, las piernas o la cabeza y no todo armónicamente, tendríamos un desequilibrio en lo biológico. La analogía con lo psicoespiritual es exacta: si sólo nos orientamos al crecimiento en lo psicofísico o en un sólo aspecto de nuestra vida, nos desequilibramos y nos empobrecemos. La logosofía viene a equilibrar la vida interna y su desarrollo sin dejar de atender lo externo. Es más, en mi experiencia, podría afirmar que lo externo laboral-profesional se enriquece y brinda otros matices.

- ¿Qué porcentaje de participación le da usted a la logosofía para su éxito profesional e individual? Y cuando habla de desarrollo integral, ¿qué nos quiere decir?

- Éxito es uno de los tantos conceptos que en el futuro cambiarán, seguramente más ligados al equilibrio y no al éxito material puro. ¿Es exitoso quien ha creado, por ejemplo, un bienestar material determinado y ha dejado de lado su familia o el tiempo de reflexión profunda sobre su propia vida? ¿El "exit", la "salida", está por fuera y hacia afuera o hacia adentro? ¿Es más "exitoso" el líder que logra sus objetivos sin evaluar costos humanos? ¿Cuánto ha cuidado y honrado su red de vínculos con otros? La logosofía trae conocimientos para una nueva forma de sentir y concebir la vida, pero no en forma teórica, sino experimental. Incluso, afirma que el problema no está en el "materialismo", sino en el "oscurantismo espiritual", en nuestra ignorancia y nuestra inconsciencia. La dimensión material es más sustentable cuando hay un sentido verificable de los grandes interrogantes que portamos.

- Cuando habla de vida consciente, ¿a qué se refiere?

- La vida consciente es la vida "con-ciencia", "con-conocimientos", con conocimientos que permiten trascender. Trascender nuestras limitaciones, trascender nuestros determinismos aparentes, trascender nuestra propias deficiencias en favor de virtudes y recursos que efectivamente poseemos pero están inexplorados por carecer del método que nos lleva a ese encuentro con nosotros mismos. Somos seres que estamos viviendo sobre una mina de oro mientras nos quejamos de nuestra extrema pobreza. Esa mina de oro es el mundo interno que la vida consciente acerca. Logosofía nos da un mapa para hallar ese tesoro y, casi literalmente, un método que es una linterna para explorar profundidades y pico y una pala para cavar. Lo encontrado nos modifica e influye en nuestro mundo interno en forma permanente, y a la par que ganamos más en felicidad, nos hace ser más humanos y útiles a nuestros semejantes. Todo comienza con la recuperación de la libertad más sagrada, que es la libertad de pensar por sí mismos, dejando de ser arrastrados por corrientes mentales que tienen poco y nada que ver con nosotros.

- ¿Porque la presentan como una ciencia y no como una filosofía?

- La logosofía es presentada como una doctrina ético-filosófica pero ofrece una posibilidad de la que los grandes pensadores del pasado no dispusieron: la de poder verificar experimentalmente sus propuestas y afirmaciones. González Pecotche, su creador, brinda como precepto metodológico ineludible la necesidad de cambiar el creer por el saber, el teorizar por el vivenciar. Esto no sólo es una garantía contra el engaño que tanto abunda, sino que da una base científica de comprobación donde nadie deja, por ejemplo, el concepto que tiene si no es por algo mejor. ¿De qué serviría a un ser hablar de la mente en lugar de verificar su estructura y su funcionalidad? Lo mismo con el sistema sensible o la conciencia... Logosofía, en mi experiencia, no es "un poco más de lo mismo", sino algo que no sólo da respuestas, sino que hace cambiar al ser humano de preguntas. Este es el síntoma más concreto de su evolución interna y espiritual versus todas las ficciones imaginarias, que no modifican ni cambian el mundo, que, ya habrán deducido, no cambia si uno no cambia su propio mundo interno antes.