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Revelación: hubo 2 mujeres en el crimen de Micaela

Pruebas de ADN y huellas dactilares, determinaron que el único imputado no estuvo solo en el momento del homicidio. ¿Qué pasó esa mañana trágica en pleno centro de Mendoza?
Foto: Facebook.
Foto: Facebook.

Cuando Sebastián Videla de 31 años fue detenido, con las llaves de Micaela Blasco (20) en su poder, tras haberse desecho del celular de la joven, y con sus huellas repartidas por el departamento de la víctima, todo parecía estar resuelto.

Era el desarrollo investigativo perfecto por parte del fiscal especial Santiago Garay y el trabajo de las pesquisas. No obstante, la cruda historia del homicidio en pleno corazón de Mendoza, arrojó abrumadores nuevos detalles que reflotaron el interrogante sobre ¿Qué pasó esa mañana del 18 de Julio de 2012?

El crimen

Tres vueltas al cuello con el cable del teléfono y la presión justa, bastaron para acabar con la vida de Micaela Blasco. Luego de matarla, su cuerpo fue dejado en la bañera y el agua abierta. Un cuchillo de cocina sirvió para amedrentarla y sufrió múltiples cortes en su cuerpo. La necropsia determinó que murió por asfixia.

El imputado, Sebastián Videla.

La víctima fue encontrada por su madre a las 15.15 del 18 de Julio de 2012 en el departamento de calle San Juan 880 de Ciudad, la escena era dantesca, todo se encontraba revuelto y si bien en principio se creyó que no había faltantes de objetos de valor, luego se constató que el robo existió.

El esposo de la prima de Micaela, Sebastián Videla de 31 años, fue detenido días después al conocerse que había tenido en su poder el celular de Blasco, según él lo había encontrado en la plazoleta Pellegrini, y para no ser señalado como sospechoso, lo había roto y arrojado al zanjón de Los Ciruelos. Además, se halló en su habitación el manojo de llaves de la víctima y el cotejo de ADN con la sangre encontrada en la escena del crimen, lo incriminó definitivamente.

¿Cuatro personas en el lugar del crimen?

En diciembre de 2012, el padre de Micaela, Roberto Blasco, decidió constituirse como querellante y pidió junto a su abogado Sergio Vignaud el cambio de caratula, que en ese entonces era homicidio simple y constituye una pena de entre 8 a 25 años, a homicidio criminis causa, que implica perpetua. Esto debido a que existió robo y alevosía.

En el lugar faltaba dinero, la escritura de una propiedad en el barrio Santa Rita, además de electrodomésticos. El Ministerio Público Fiscal dio lugar al pedido y el imputado vio complicar aún más su situación.

No obstante, cuando la querella se empapó de la causa que ya superó las 500 fojas, se encontró con datos reveladores que parecían no haber sido tomados por la Justicia con la dimensión que comprenden.

Según el trabajo de criminalística y policía científica, en las cerca de 20 gasas que el homicida usó para limpiar la escena del crimen, se encontraron además del ADN de Videla, dos ADN más que son femeninos.

A su vez se hallaron dos huellas dactilares más, de carácter reciente y cuyas identidades fueron identificadas, que denotaban la participación directa o indirecta de más individuos en el homicidio. Además de Videla, hubo dos mujeres en el lugar.

Con estos datos, la querella pidió al fiscal la imputación de los identificados por huellas ya que consideraba que existían pruebas suficientes para comprobar su presencia en el momento del asesinato. Pero la fiscalía pensó lo contrario y rechazó el pedido por no encontrar motivos para imputar. Extrañamento sólo Videla es el unico detenido.

Roberto Blasco y Micaela.

Debido a esto el abogado de Roberto Blasco interpuso en estos días una incidencia de nulidad, ya que la fiscalía no dio explicación alguna sobre el motivo por el que rechazaba acusar a dos nuevos sospechosos.

Así la causa pasó al Sexto Juzgado de Garantías a cargo del juez David Mangiafico, quien tiene la tarea de decidir si hace lugar al pedido de la querella para que los identificados por las huellas sean imputados o ratifica la decisión del fiscal Santiago Garay. De darse la segunda opción, la familia Blasco recurriría a la Cámara del Crimen.

Hoy lo concreto es que el asesinato de Micaela, que a fines de 2012 parecía resuelto, lejos está de encontrar todas las piezas de un complejo y macabro rompecabezas.