¿Y si hubieran usado el título de las novelas en las que se basan?
En muchas ocasiones el título de las películas que provienen de adaptaciones de libros no coinciden con las que se usan en Hollywood, porque no venden o simplemente porque quieren llamar la atención al público de una forma distinta.
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Uno de los casos emblemáticos es el las novelas y relatos del gran Philip K. Dick, autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? que fue la fuente literaria de la película Blade Runner (1982); Podemos recordarlo por usted al por mayor se llamó Total Recall y en español El vengador del futuro (1990); La segunda variedad de 1953 fue Screamers (1995) basada en su relato; El hombre dorado se llevó a la pantalla con el título Next (2007); El informe de la minoría de 1956 se llamó en el cine Minority Report (2002). Los ejemplos son decenas.
Las abejas reinas y sus aspirantes: ayuda a tu hija a sobrevivir a los cotilleos, novios, y otras realidades de las adolescentes, este era el nombre del libro en el que posteriormente se basó la película Chicas malas.
Pozos de ambición, la película se tradujo del libro original Oil, que Upton Sinclair escribió en 1927, como Habrá sangre (There will be blood) y en Latinoamérica como Petróleo sangriento.
Y qué decir de El arca de Schindler, aunque en un primer momento pueda parecer un título extraño, la novela de Thomas Keneally quiso asemejarse al Arca de Noé. Pero el título de la película tanto en inglés como en español descartó esta idea para acabar titulándola La lista de Schindler.
También la película La red social, que cuenta la historia del creador de Facebook, estaba basada en un libro bastante ortodoxo llamado: No puedes hacer 500 millones de amigos sin ganar algún enemigo.
Si a veces resultan ambiguas algunas traducciones del inglés al español, no cabe duda que del libro al cine hay también un gran paso. Hay centenares de ejemplos. Contanos alguno que conozcás.
