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Rodríguez Peña: una obra que se debía terminar en 18 meses y ya lleva 30

La inversión es de 35 millones de pesos y abarca el tramo que va desde calle Venezuela hasta Maza. Los trabajos están cargo de la UTE Green-Ceosa.

Las obras en el carril Rodríguez Peña tenían un plazo de ejecución de 18 meses, es decir que debían estar listas a fines de marzo del 2012. Pero lo cierto es que ya llevan 30 meses y aún quedan aspectos por terminar como la rotonda de calle Gabrielli y la señalización horizontal.

Los trabajos, que comenzaron en octubre del 2010, abarcan el tramo comprendido entre las calles Venezuela (casi acceso Este) y Maza, ya que el tramo que va de Maza a la Ruta 7 fue refuncionalizado entre 2006 y 2008.

La obra tenía un plazo de ejecución de 18 meses, pero no se cumplió.

La financiación de la obra, que implicó una inversión cercana a los 35 millones de pesos, es internacional y se realizó a través del Banco Mundial.  A cargo de la ejecución está la Unión Transitoria de Empresas (UTE) formada por las firmas Green y Ceosa, y la inspección de la misma la realiza la Dirección Provincial de Vialidad (DPV).

Las obras incluyen la mejora de la carpeta asfáltica, la señalización, cordón, cuneta y banquina, vereda, ciclovía e iluminación. Ahora hay dos trochas más de circulación, es decir que en total son cinco.

Las razones de la demora

El inspector de la obra, José María Ortíz, explicó las razones de la demora. La primera está relacionada con modificaciones que se hicieron al proyecto original, y la segunda con la imposibilidad de contar con un asfalto modificado, que sólo se produce en la destilería de YPF ubicada en Ensenada, que se incendió hace unas semanas.

El inspector de la obra, José María Ortíz, explicó las razones de la demora. La primera está relacionada con modificaciones que se hicieron al proyecto original, y la segunda con la imposibilidad de contar con un asfalto modificado, que sólo se produce en la destilería de YPF ubicada en Ensenada, que se incendió hace unas semanas.

En cuanto a las modificaciones al proyecto original, se incluyeron las cunetas y banquinas en calle 9 de Julio al oeste y se realizaron cambios sustanciales en el sistema de iluminación, ya que no se tuvo en cuenta que por el lugar pasaba una línea de media tensión.

La intersección de Rodríguez Peña y calle Gabrielli sigue sin estar terminada.

Ortíz explicó que esta modificación del proyecto implica tiempo, porque todo debe ser girado nuevamente al Banco Mundial para que apruebe los cambios. Este visto bueno se demoró más de seis meses.

Lo que el inspector no pudo contestar, ya que no es de su competencia, es por qué no se tuvo en cuenta la existencia de la línea de alta tensión al momento de hacer el proyecto de obra, una tarea que realizan especialistas de Vialidad Provincial.

La inversión inicial de la obra era de 31 millones de pesos y con las modificaciones se incrementó a 35 millones de pesos.

La inversión inicial de la obra era de 31 millones de pesos y con las modificaciones se incrementó a 35 millones de pesos.

La otra razón del atraso es que en la rotonda ubicada en Rodríguez Peña y Gabrielli está previsto colocar un asfalto especial, más resistente, que no se deformará con la gran cantidad de transporte que gira en el sector.

Ortíz explicó que ese asfalto sólo se fabrica en la destilería de YPF que se incendió. Y si bien, esta volvió a producir combustible, aún no se sabe cuándo comenzará con la elaboración del resto de los productos.

El inspector explicó que hoy la obra está concluida en un 95 por ciento, ya que falta terminar la mencionada rotonda y la señalización horizontal, que sólo se realiza cuando todos los trabajos estén concluidos.

Ortíz prevé que una vez que les llegue el material faltante, podrán terminar los trabajos en unos diez días.

Quejas por los paradores

Una de las críticas que recibe la obra por parte de los automovilistas es la realización de paradores en el centro de los carriles, a los que consideran peligrosos.

Ortíz dijo que los automovilistas se estacionan sobre el carril y está prohibido.

Ortíz explicó que se previó la realización de esos paradores (una especie de triángulos ubicados en el centro de los carriles), para brindar seguridad a los peatones que quieran cruzar el carril.

El inspector dijo que no sólo se debe cuidar la seguridad de los automovilistas, sino también de los peatones. Y explicó que con esos paradores pueden cruzar en dos tramos los cinco carriles que ahora tiene Rodríguez Peña.

Del otro lado, los automovilistas aseguran que son peligrosos, que cortan la circulación y que producen accidentes.

Ortíz resaltó que uno de los problemas a los que se enfrentan es que los automovilistas estacionan en el carril Rodríguez Peña, lo que está prohibido, y además reduce los cinco carriles por los que debe circular.