Diagnóstico: el desorden territorial sigue siendo el mal de los mendocinos
Verónica Gordillo y Jorge Fernández Rojas
Para el rector de la UNCuyo, Arturo Somoza, la clase política debe abandonar la inercia (la lógica de querer permanecer en el poder como fin en sí mismo), lograr una visión de futuro y poner en marcha política de Estado que atiendan, entre otros temas, al ordenamiento territorial. Dijo que se hizo nada para limitar la expansión del oasis norte, pese a la advertencia que hicieron en 2003, y que es necesario frenar la expulsión de los jóvenes del campo.
Somoza habló distendido en su despacho del rectorado con MDZ On Line, pero además de apuntar a las deficiencias del Estado para revertir situaciones críticas para la sociedad mendocina también apuntó a los defectos y virtudes de la propia universidad que él conduce y reconoció que la casa de estudios no ha dado buenas respuestas a las demandas sociales de Mendoza y la región.
El rector dijo que la UNCuyo es un sustento clave para las políticas públicas. |
A la par de los dardos a la dirigencia política al señalar la falta de visión para resolver los problemas de Mendoza, pidió dejar la inercia de lado y buscar esas soluciones, utilizando el soporte técnico y científico de la UNCuyo.
Laureles peligrosos
-¿Cuál es la radiografía que hace de la universidad?
- Creo que esta universidad es prestigiosa, reconocida, pero cuando uno la mira desde adentro le encuentra muchos defectos.
-¿Por ejemplo?
-Uno que es propio de su matriz. Uno no puede seguir teniendo la visión con orejeras, creo que la estructura actual es un limitante para esa visión. Por eso con María Victoria (Gómez de Erice) empezamos a crear institutos multidisciplinarios y han tenido experiencias ricas.
-¿Qué otros defectos tiene la UNCuyo?
- La universidad tiene la ventaja y la desventaja de tener los años que tiene, la desventaja en el sentido que ha hecho un camino, es reconocida nacional e internacionalmente, pero tiene el riesgo de las instituciones que se sientan sobre sus laureles. Hay una figura que dice: ojo que los laureles de hoy no sean los de la tumba del futuro, por eso el riesgo más grande es la anestesia, que se anestesie en sus éxitos y en la creencia de que es una buena universidad y no se dé cuenta que los tiempos cambian y no se adecue a ellos.
Hay una figura que dice: ojo que los laureles de hoy no sean los de la tumba del futuro, por eso el riesgo más grande es la anestesia, que se anestesie en sus éxitos y en la creencia de que es una buena universidad y no se dé cuenta que los tiempos cambian y no se adecue a ellos.
-Es la matriz de la cual también sufren la mayoría de las grandes universidades de Latinoamérica
-Sí, sobre todo las macro universidades. Tienen eso y burocracias, también hay especialistas que dicen que dicen que universidades de más de cien mil alumnos son inmanejables, por eso algunos europeos las partieron. El riesgo es que cada facultad quiera ser la dueña de sí misma, que no quiera trabajar con los otros. Una de las preocupaciones que he tenido en las nuevas ofertas (carreras que se lanzarían en 2014) es la de las demandas sociales de la provincia y de la región. La universidad no ha dado una buena respuesta a estas demandas y esta es la explicación del crecimiento del sistema universitario privado, que en este sentido ha tenido más cintura, para mi gusto sesgada a una visión más comercial de tasa de retorno.
Políticas públicas y universidad
-Casi que le está dando la razón a Bill Gates respecto de las universidades latinoamericanas estatales, porque dijo que los egresados no califican para las exigencias de las tecnologías nuevas.
-Yo no estoy de acuerdo con un ranking, porque tienen que ver con un modelo de universidad que no es el nuestro, la universidad al servicio de la empresa. Creo que nosotros tenemos que articular con un sistema productivo, pero no sólo con las empresas, sino con las temáticas sociales, con la política. La universidad es un lugar muy importante para las políticas de Estado, para darles rigor técnico y científico. Una de las crisis en Argentina y en el mundo es que ha habido un divorcio muy fuerte donde ser político es ser pragmático y el conocimiento es un contrapeso contra el pragmatismo, pero no es así. Y por parte de los intelectuales ha habido un repudio a la política y un alejamiento desde la teoría a la decisión, pero sin ninguna intención de involucrarse y eso es muy grave. No hay posibilidad de políticas perdurables si no están asentadas en el rigor. En una reunión en la que estuve en Nicaragua habló un ex secretario de Unesco y planteó que la universidad tenía que estar más cerca del poder, no confundirse con el poder, sino estar más cerca del poder. De lo contrario su potencial de conocimiento no se convierte en una transferencia, en el cambio de la realidad, es decir escribo un libro y lo pongo en la biblioteca y no cambio la realidad.
-Esa transferencia no se logra
-Creo que es un defecto de las dos partes y que hay que trabajar en entender que no son los mismos roles: la universidad no puede tener roles políticos de gestión. Lo trabajamos en el armado de la ley (de Ordenamiento territorial y Uso del Suelo). Algunos investigadores querían definir elementos que tenían que ver con los modos de gestión, pero el proyecto debía pasar por la legislatura y darle la validez política, porque son los representantes del pueblo. Ahora, me pregunto si el Estado puede tener una política sistémica, con esta estructura donde la Secretaría de Ambiente es una de no sé cuántos ministerios, porque el tema ambiental tiene que ver con todo.
-¿Está preparado el Estado para esto?
-La estructura del Estado provincial no sirve para la realidad de hoy, esa compartimentación en ministerio, es lo que nosotros vemos acá adentro.
La estructura del Estado provincial no sirve para la realidad de hoy, esa compartimentación en ministerio, es lo que nosotros vemos acá adentro.
-¿Cómo debería ser la organización del Estado?
-Lo primero que hay que hacer es salirse de la inercia y analizar la realidad. Creo que tiene que ver con estructuras más transversales, yo no tengo una fórmula, lo que digo es que hay que revisarla, a lo mejor un buen jefe de gabinete, un ministro coordinador puede tener esta posibilidad de articular.
-¿Esa problemática no se discute en la Provincia?
- Lamentablemente no se discute en la clase política. Creo que hay un déficit de visión política -lo digo con respeto por las personas- de no entender que con la consolidación de las políticas de Estado va a ser más estable el poder. Lo plantean como un problema para los buenos tiempos, ahora tengo que resolver la crisis, en los buenos tiempos voy a hacer políticas de Estado y en realidad creo que es al revés, si hacés buenas políticas de Estado van a venir los buenos tiempos.
-Lo que plantea conspira con el propósito de mantenerse en el poder
-Creo que esa es la lectura más simple.
-¿Por qué?
-Veamos lo que ha pasado con el cambio climático, si abordo el tema del ordenamiento territorial seriamente voy a empezar a resolver problemas aluvionales. Nosotros lo dijimos en el análisis que hicimos en el 2003, este oasis está al límite de su expansión y no hay ninguna política para limitar su expansión, está al límite del uso del agua. La posibilidad de expansión es básicamente el Valle de Uco y el Sur. Cuando tengamos la política va a tardar veinte o treinta años en tener impacto. Creo que si nosotros no tenemos políticas de reversión de la concentración urbana vamos a un muy mal destino. Faltan líderes que empiecen a plantear este tema en serio y lo vean no como un deber moral, sino como una oportunidad política de acercar un modelo sostenible, porque esto no es sostenible ambiental ni socialmente. Estamos haciendo abandonar el campo. El problema hoy es la migración de los jóvenes, no quieren saber nada con el campo, se quieren ir a la ciudad. Nos vamos a quedar sin gente en el medio rural, por qué, porque no hay calidad de vida, tan sencillo como eso. No tiene teléfono, no hay gas natural y yo le tengo que decir que se quede allá, por qué, cómo lo convenzo.

