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Contrapunto: El hijo de Aliverti sí es Aliverti

Respuesta a Marcelo padilla de la periodista Gabriela Figueroa. La causa contra el hijo del locutor por haber atropellado y matado. La repercusión.

Un hijo suele ser la parte más importante de un ser humano. Prolongación, proyección, razón para vivir, lo que quedará de tu barro…

Disfrutaste sus primeros pasos, sus primeras palabras. Y si tuvo fiebre, el primero en darle la medicina  fuiste vos para curarlo;  si ganase  el Nobel de Química el primero en la fila para aplaudir serías vos y si estuviese encarcelado de por vida estarías visitándolo hasta el último día de tu vida.

Por eso las Madres de Plaza de Mayo siguen buscando a sus hijos. Por eso las abuelas siguen buscando a sus nietos.

Las penas de tu hijo son penas tuyas y sus logros también son tus alegrías.

Lo que le pasó al hijo de Aliverti – y sí, es el hijo de…, su nombre por sí solo no dice nada, pero cuando es un familiar de alguien conocido no es lo mismo – es una tragedia, por donde se lo mire. Muerte, alcohol, familias destrozadas, cárcel, vidas truncadas.

Siempre algo o alguien es responsable de una muerte de estas características.

Hay padres que van a la cárcel por no delatar a sus hijos.

Hay padres que dan la vida por sus hijos.

Aliverti dice que su hijo no es él. Y que ahora hay que debatir sobre ética periodística porque un grupo periodístico al que no pertenece lo “acosa”.

Aliverti no planteó que hay que debatir sobre la ética periodística cuando los “acosaban” a los hijos de Ernestina Noble, o a la hija de Mirtha Legrand, o a Maradona, o a tantos que padecieron a los paparazzis.

Lo hace cuando le pasó a él. En vez de pedir perdón en nombre de su hijo, de sacar la cara por su hijo respecto a la barbaridad que cometió culpa de sus excesos, de sentir que él también es parte de su hijo y , el señor está enojado.

Y salen periodistas como Padilla a decir que el hijo de Aliverti no es Aliverti.

Bueno, quizás los hombres no sean tan valientes como las mujeres. Por eso no hay Padres de Plaza de Mayo, ni Abuelos de Plaza de Mayo.

Yo les aseguro que la madre de Aliverti no debe decir “yo soy otra persona, no soy mi hijo”.

Manga de cagones.