¿Mandó Herodes a asesinar a todos los primogénitos?
La matanza de los Santos Inocentes es otro de los oscuros episodios del Nuevo Testamento que cada Navidad conmemora la Iglesia católica, considerando a aquellos niños como los primeros mártires de Cristo.
Si bien podemos tomar este episodio como un dato revelador sobre el nacimiento de Jesús, que Mateo ubica en época del rey Herodes I el Grande, a efectos históricos, constituye el único argumento en los textos canónicos que corrobora dicha matanza infantil.
De la crueldad de Herodes, sin embargo, sí que dieron fe cronistas de la época como Flavio Josefo, en su obra Antigüedades Judías, donde narra la vida de este rey que además de ejecutar a toda una familia rival, asesinó a parte de la suya, a su suegro y a dos cuñados, a Marianne, una de sus diez mujeres, e incluso a sus propios hijos Alejandro y Aristóbulo y sólo cinco días antes de su muerte cometió su último filicidio con Antipatro. Sin embargo, resulta extraño que este historiador no mencionase en su libro otro capítulo sanguinario de la vida de Herodes I, como el sacrificio de bebés inocentes.
Fuera como fuese, cada 28 de diciembre cobra vida este relato bíblico, en el que el Rey Herodes ordena sacrificar a los niños menores de dos años de la aldea de Belén, al saberse engañado por los sabios del Oriente, quienes habían prometido indicarle el lugar exacto del nacimiento de Jesús.
Llegados a este punto, es oportuno plantearse la verosimilitud de este relato.
Para responder a esta cuestión contamos con la opinión de Antonio Piñero catedrático de la Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo que nos explica su visión de todo aquello.
Este episodio de la vida de Jesús cuando era niño sólo se encuentra en el Evangelio de Mateo, 2,13-23, y no aparece nunca más en el Nuevo Testamento, ni apenas se comenta en la literatura cristiana primitiva, en cuanto se me alcanza.
Hay algunos comentaristas cristianos que sostienen que la historia sucedió tal cual la narra Mateo y que encaja muy bien con la consabida crueldad del rey Herodes. La mayoría de los exegetas, sin embargo, incluidos los católicos, sostienen que la narración de Mateo es una pura fantasía, una tradición popular cristiana, o mejor una “historia teológica”:no narra hechos en verdad acaecidos, sino que transmite un mensaje religioso.
La opinión de Antonio Piñero al respecto, se resume en cuatro cuestiones:
- En primer lugar en que las narraciones posteriores de la vida pública de Jesús no hay memoria alguna de una acontecimiento tan asombroso como extraordinario.
- Más serio aún,es el argumento de que este relato, junto con la huida a Egipto en general es absolutamente inconciliable con lo que afirma otro evangelista, Lucas:
“Así que cuando cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret” (2, 39).
Este pasaje afirma que poco después del nacimiento de Jesús, éste y sus padre regresaron a Nazaret, donde vivían, sin el menor incidente.
- El tercer argumento es la ausencia de este episodio en el relato de los últimos tiempos del rey Herodes ofrecido por Flavio Josefo en su obra las Antigüedades de los judíos, libro XVIII. De ningún personaje secundario de la antigüedad grecorromana tenemos un relato tan detallado de los últimos días de un rey como los que recoge Flavio Josefo. Se opina con razón que si el suceso hubiere sido cierto, el historiador lo habría recogido con seguridad en su Historia
- La última razón de peso es que esta matanza se halla enmarcada en un relato de otro episodio de la infancia de Jesús absolutamente legendario: el de los magos de Oriente, con su historia de la estrella que aparece y desaparece y que finalmente se manifiesta prodigiosamente encima del lugar donde se encontraba el niño Jesús…
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