Violencia de género: al fin la Justicia entendió cómo actuar
La semana pasada la Cámara Civil de Mendoza falló a favor de una víctima de violencia de género y sentó un antecedente.
Hasta el momento, la Justicia provincial no había tomado en cuenta las normas y tratados internacionales a los que la Argentina adhirió y a la ley de agresión contra las mujeres, sancionada en el año 2009, que priorizan los tiempos y la respuesta positiva en detrimento de los requisitos que habitualmente suelen exigir los jueces ante el pedido de una medida cautelar. De esta forma, al momento de fallar, lo terminaban haciendo a favor de los victimarios, dejando desprotegidas a las mujeres.
El caso
Una mujer policía fue víctima de violencia doméstica, su esposo la golpeó y le fracturó la mandíbula. Ante el abuso cometido, hizo la denuncia en una fiscalía y en Sanidad Policial, que intervino quitándoles el arma reglamentaria a los dos, ya que su marido también pertenece a las fuerzas públicas, y dándole de baja a ella.
Por denunciar el abuso la mujer quedó sin trabajo, sin sueldo y con una pequeña hija por mantener. Un claro ejemplo de violencia institucional que tomo la abogada Carolina Yacky y que logró frenar, después de apelar la decisión del tribunal, que se había negado a dictaminar una medida cautelar que le restituya el puesto a la víctima hasta que el proceso se resuelva, ante la Cámara Civil, que finalmente la consintió.
Al respecto, Carolina Jacky le explicó el caso en profundidad a MDZ Online:
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“Sanidad policial determina que ella no tiene las capacidades para desempeñarse como policía pese a que su médico dice que si. Sanidad no la trata, directamente le niega el trabajo. Ahí te miran y te diagnostican, a ojo. La persona que tiene un problema de salud va a sanidad y lo mandan a ver un doctor privado. Pero después, cuando ya realizaron el tratamiento por afuera de la institución y vuelven con el certificado de alta no se los aceptan, agotan la licencia y le dan de baja. Ellos deciden quién se queda y quién no, autoritariamente, discrecionalmente".
"Ahí no se cumple con ninguna lógica, sentido común o derechos, eso es una constante y este caso lo demuestra. Su pareja sigue trabajando y a ella le dieron la baja”.
“Pero antes de que esto pasara, ella me vino a ver y como medida cautelar le pedimos a la jueza que la sostenga en su puesto hasta que el conflicto se resuelva, pero esto es rechazado y nosotros apelamos y vamos a Cámara Civil. Se apela porque se entiende que el juez de primera instancia no tuvo en cuenta las normas de procedimiento de los tratados internacionales a los que Argentina suscribió para atender casos de violencia de género. Al fin, la Cámara III hizo lugar al pedido de la mujer policía y mandó a que se la reincorpore de inmediato, y esta resolución marcó otro antecedente fundamental en la materia”.
La abogada destacó la resolución alcanzada, algo novedoso en la provincia y el país: “Esto está marcando una línea de cómo los jueces tienen que interpretar estas demandas, en donde la Cámara Alta resalta que la respuesta de la justicia en casos de violencia de género debe ser eficaz, oportuna y diligente. Abre un camino que va a llevar a repensar y modificar las normas y procedimientos civiles, penales y laborales en todo lo relacionado a medidas cautelares y preventivas en casos de violencia de género”.
Por qué es fundamental que la justicia actúe con rapidez
Carolina Yacky contextualizó la problemática y apuntó a la acción inmediata de la justicia, una justicia lenta que en muchos casos termina reaccionando recién ante desenlaces fatales que pudieron ser evitados.
“La mujer victima se siente sola porque el victimario la aísla, contaminando todo para que su entorno no se acerque. No tienen contención ni donde apoyarse, por eso no denuncian el abuso o se demoran muchos años en hacerlo. En dichos casos el daño psicológico es importante y hay que trabajarlo primero con psicólogos y psiquiatras para brindarle estabilidad, recién después se puede enfrentar el proceso judicial”, argumentó Jacky.
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Por esto, apenas denunciado el hecho, algo que con la prueba de los dichos de la víctima basta, la justicia debe garantizar un accionar que acompañe su proceso hasta la resolución final del conflicto, y en muchos casos se hace necesario imponer una medida cautelar.
El problema es que el Código Procesal Civil es muy estricto respecto a las formalidades que se requieren para que un juez pueda dictar una, hay muchos requisitos por cumplir. Por eso la ley de violencia contra las mujeres, sancionada en el año 2009, y las normas internacionales a las que Argentina adhiere, establecen otras exigencias para garantizar una atención inmediata.
¿Qué se establece? Que el juez ante el pedido de una medida cautelar por un caso de violencia de género tiene que brindar una respuesta positiva, pudiendo modificar el pedido pero nunca diciendo que no, porque esto implica revictimizar a la mujer.
“La persona es una victima que ha sido castigada de la forma que sea, no escuchada. Esta persona no cree en nada y normalmente en todos lados la atienden como si ella fuera la culpable. Ante esa sensación, el complejo de culpa creado por el victimario, las normas internacionales determinan que el juez no puede rechazar su petitorio aunque si modificarlo, ya que deben crear un ámbito de contención”.
“Actuar en positivo, algo que muchos tribunales aún pasan por alto. La Cámara Civil sentó un precedente al dictar una cautelar con rapidez y a favor de la víctima".
Policía de Mendoza: ¿una institución machista?
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Volviendo al caso de la mujer policía y la violencia sufrida en su ámbito laboral, la abogada, quien atiende y lleva los casos de varias uniformadas, señaló: “Es una institución en la que aunque cambien los ministros, abajo van a seguir operando como antes. En la linea de la fuerza es donde uno ve este tipo de situaciones, y hay muchos casos de abuso, acoso, la mujer objeto. Los tribunales tienen que responder con mas rápidez”.
“A nivel institucional la diferencia entre el hombre y la mujer es parte de la institución".
"Hay áreas de trabajo en las que son colocados más hombres que mujeres siendo que ambos pueden realizar la labor. Hasta te podría decir que existe un celo hacia ellas, porque la mayoría trata de capacitarse y seguir creciendo en su carrera y eso le molesta mucho a algunos efectivos masculinos. ¿Y el acoso sexual?, eso también es parte del folclore que existe en esa institución, por ejemplo algún superior que las invita a acercarlas a su casa en el auto y ahí se aprovecha o sino también les dan turnos en determinados horarios para que estén solos”.
El ex ministro de Seguridad, Carlos Aranda, había incluido en su agenda de trabajo y como política de su cartera trabajar en contra de la violencia de género dentro de la institución policial. Ahora, tras la renuncia de Aranda, habrá que esperar a ver anuncios hace el flamante ministro Leonardo Comperatore con respecto a la problemática, si seguirá ahondando o no dejará de ser prioridad.
La violencia de género no es solo física
A partir de los estereotipos, roles y estímulos que nos rodean, vamos internalizando diversas formas de violencia con las que aprendemos a convivir. Así, esta agresividad puede volverse parte de la vida de muchas mujeres que no tienen que ser golpeadas para sufrir o convertirse en víctimas.
Hay violencia doméstica, pero también la hay laboral y a nivel mediático, diversas publicidades que siguen tratando a la mujer como un objeto lo demuestran a diario.
“No veamos la violencia solamente en las lesiones, en los golpes, a veces hace mucho peor el maltrato psicológico, porque se produce un deterioro difícil de percibir y hasta de probar. El marcar diferencia en el trabajo entre el hombre y la mujer, dar de baja a una persona y no a la otra, que fue el victimario, es violencia de género. Y como este te podría contar muchos casos más...”
Por esto es fundamental la labor que se realiza a través de los observatorios de género, porque se puede ir siguiendo los casos y determinando las falencias, para poder ser abordadas.
“Los observatorios van llevando una estadística de todos los casos, y te encontrás que la violencia de género aparece en todos lados, en el trabajo, en las publicidades, en el trato diario que reciben, y en la mayoría de los casos este comportamiento es minimizado por la sociedad y las mismas mujeres. Pero esto va a tener que ir cambiando, porque el menor detalle conduce al gran detalle y después, cuando es tarde, tenemos que lamentarlo, ese es el problema”, concluyó Jacky.



