"Conductor designado": la ley boba
La flamante ley del “conductor designado” sigue generando debate. Desde diferentes espacios, padres, empresarios del rubro diversión nocturna y boliches y jóvenes han manifestado críticas que sobre todo tienen que ver con el descreimiento de una aplicación efectiva de la ley, y con la posibilidad de eludir fácilmente los controles que ella propone.
Recordemos que, en resumidas cuentas, el “conductor designado” deberá ser registrado por personal del boliche en una planilla, mostrar su licencia de conducir, colocarse un brazalete que lo identifique y no beber alcohol en la noche en cuestión. A la salida, sería controlado.
De hecho, las redes sociales fueron el espacio en donde la mayoría de los ciudadanos se expresaron sobre esta medida, muchos haciendo humoradas para sostener que la medida dejaba prácticamente librado al parecer, el criterio y la honestidad de cada persona el cumplimentarla o no. “Yo le contesto al guardia: ‘Me vine en el micro, y listo”, “podés decirle: ‘vivo enfrente, jefe’ y ya fue”, “me vine en taxi”, “me trajo un plato volador”, “me viene a buscar mi papá”, son algunas de las respuestas que varios jóvenes comenzaron a postear en espacios de Facebook que denominan “Qué contestarle al patovica (sic) cuando pregunta quién es el conductor designado”.
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Al respecto, el diputado demócrata Jesús Riesco, uno de sus impulsores, dijo que “toda ley tiene su trampa. Si uno quiere hacer trampa para matarse o matar a todos sus amigos, o matar a otra familia porque viene alcoholizado, ya es un problema de conciencia, por más leyes que hagás siempre hay un desubicado o algún descerebrado que comete esos ilícitos”.
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¿Qué visión tienen los dueños de los boliches?
Cristian Zaina, uno de los dueños de los boliches Jackie O y Black Jagger, habló con MDZ Radio y explicó que “cada uno de los dueños de boliches se ha ido enterando de la sanción de esta norma a través de los medios. Creo que va a ser bastante difícil llevarla a la práctica”.
“Escribirla, expresarla a esta ley es algo que está bien. Pero el problema va a ser ponerla en práctica. Hay muchas preguntas que surgen, por ejemplo: ¿Qué pasa cuando son dos los chicos que salen? ¿Y si uno no maneja? Hay chicos que van solos al boliche. ¿En este caso, qué se hace?”, se pregunta Zaina. “La iniciativa está bárbara, pero es complicada en su puesta en acto”.
Con respecto al brazalete que se le colocará al “conductor designado” y la posibilidad de que el joven haga trampa y se lo saque o se lo cambie, Zaina respondió con dudas: “no sé cómo van a hacer, me imagino que los brazaletes serán inviolables, pero habrá que esperar a ver realmente como se hace esto”.
“Nosotros por supuesto que estamos de acuerdo con ofrecer beneficios para los conductores. Esto es una ley, y tenemos que encontrar la forma de adaptarnos. Pero la verdad, creo que ha habido ideas mejores, como por ejemplo la de los colectivos que llevan y traen chicos a los boliches. Se puede llevar a la práctica más fácil esto: colectivos que hagan circuitos nocturnos por las zonas de boliches”.
“Creo que acá la cuestión está en que el control real debe estar afuera, a la salida del boliche. Que quien se suba a manejar un auto alcoholizado, o es detenido en un control y se constata que tiene índices de alcohol no permitidos para manejar, sea sancionado con una multa fuerte”, opinó Cristian.
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“En los boliches tenemos los aparatos para medir el alcohol en sangre, y también el que detecta objetos metálicos, pero necesitamos que actúe la autoridad. El control debe hacerlo la autoridad, antes de entrar al boliche, y a la salida. Sin embargo, repito: nosotros acataremos todo lo que se disponga”.
Hugo Fiorens, de la ONG Red Voluntarios Mendoza, y miembro de Padres Preventores, detalló a MDZ que la primera impresión que puede dar sobre esta ley es de una norma que “algo suma, pero que no resuelve absolutamente nada. La verdad que le deseo todo el éxito del mundo: el marco teórico me parece bueno, pero en la práctica concreta no sirve para nada. Es una ley que no fue consultada ni siquiera con los dueños de los boliches, ni con nosotros, ni con nadie que entienda sobre el tema”, consideró lapidariamente.
“Esta ley habla de situaciones ideales en donde el ‘conductor designado’ va a dar sus datos, se va a dejar puesta la pulserita, no va a hacer trampa dentro del boliche, no le va a pedir a los amigos que le traigan tragos… Una ley nunca va a regular la conciencia de las personas, eso se regula a través de la educación, que es lo primero que el Estado debe hacer, y que no hace”, siguió. “Un chico puede ir a bailar con la novia, hace que le pongan el precinto a ella, y listo”.
“La ley habla de controlar en los boliches, cuando sabemos que muchos de los chicos ya se están alcoholizando en las previas. Además, ¿qué pasa con las cenas de egresados, los cumpleaños de 15 a los cuales llevan alcohol de contrabando, los casamientos, las fiestas privadas, los pubs de la Arístides, los del resto de la ciudad, etc.?” se pregunta el hombre, ofuscado.
“Además, opino que esta ley, de aquí que se regule, pasarán muchos días. Hay un tema candente: pensar en el ahora, en este mes, en el que se vienen megafiestas de fin de año”.
“Hay otro dato a tener en cuenta: los jóvenes fallecidos en accidentes viales (entre 18 y 25 años) solo representan un 30 % de las muertes. ¿Y el resto? Se trata de un 50 % de las muertes de mayores de 25 años que también conducen alcoholizados, pero no desde la salida de un boliche, sino de otros lugares como menciono arriba. No necesariamente las muertes se producen a la salida de los boliches, también de eventos privados”, alerta Hugo.
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“Los padres creemos que esta norma es un parche más del sistema. Una ley no quiebra una conducta. Repito: esto se resuelve con lo único que no se hace, y es educando”.
“Estoy descreído. La legislatura es una fábrica de leyes que no pueden operarse en forma concreta, leyes a las cuáles se les hace la vista gorda, y no hay sanciones. La ley de diversión nocturna es buena: ¿ y qué pasó? Nadie la cumple, nadie controla”, afirma Fiorens.
"¿Nadie se da cuenta, además, que suponiendo que se logra proteger del alcohol al 'conductor designado', se le sigue dando rienda suelta a los demás para emborracharse? ¿Y el problema del alcoholismo, no importa?", cuestiona Hugo.
“Nosotros creemos en una solución inmediata y otra a largo plazo: Esta última consiste en un plan de educación, que se incorpore en las escuela, para que en 10 o 15 años pensemos en una prevención vial. La solución rápida es la colocación de preventores municipales en la salida de los boliches, con alcoholímetros. Que sean controles en la puerta, no a un kilómetro o dos, porque no nos sirven”, cerró Fiorens.
La palabra de los jóvenes
Juan Gabriel sale casi todos los viernes a bailar con un grupo de entre 7 u 8 amigos, todos varones. Es la “salida de los vagos”. “Vamos a varios boliches, no siempre al mismo, y te digo que no existe ley ni medida más inútil para frenar a los conductores borrachos que la del ‘conductor designado’. Es tan fácil de evadir que solo servirá para que no tomen los que ya no tomaban antes por acción de su conciencia. El que se quiere zarpar, lo va a hacer”.
“Quizás alguno de los brillantes legisladores que la sancionaron me explicarán cómo demostrarán en la puerta del boliche cuáles son los chicos que llegaron manejando y cuáles no. ¿Les van a preguntar? Obviamente que si le preguntan a un conductor responsable, este les dirá que si manejaba y se plegará al programa. Un conductor que beba, o que se las tira de vivo, les dirá que vino caminando, en taxi, en micro o que vive a la vuelta. Es absolutamente inaplicable como ley”, considera Juan Gabriel.
“Indudablemente, esta ley fue pensada y llevada a cabo por gente que no conoce a los chicos que salimos a bailar. No saben de sus ideas y de su forma de pensar, por eso la ley no tiene ningún sentido. Si quieren cambiar en serio, empiecen educando a los chicos desde chicos, desde la primaria. Para los grandes, creo que sólo sirven los controles de alcoholemia en los caminos que salen de los boliches y las fuertes multas”.
“Eso es cierto: saber que pueden quitarte el auto si te miden la alcoholemia y no pasás la prueba, o que te pueden multar fuerte y no puede reducirse la multa, es más efectivo que la pulserita”, aporta Gerardo, un amigo que escuchaba a Juan Gabriel hablar con MDZ.
"¿Vos qué te creés? ¿Que el que esté en la taquilla -que está como loco cobrando, viendo que no se le quieran colar, etc- va a estar con la planillita anotándote el nombre y haciéndote firmar la conformidad?", cerró Gerardo.