Una muerte desnudó las malas condiciones laborales en la Capital
Hace más de dos meses que trabajadores municipales de Capital denunciaron ante el Ministerio de Trabajo las pésimas condiciones en las que deben trabajar. Aún no se les brinda una respuesta o solución a las diversas demandas presentadas. La contradicción de la gestión pública, que demanda a privados pero no cumple con sus propios empleados.
El Secretario General del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de la Ciudad de Mendoza, Dugar Eduardo Chappel, fue quién llevó la causa adelante y buscó respuestas en el Ministerio ante la situación que vive el personal de paseos públicos, obras, recolección, limpieza, carpintería y mecánica.
No solo venían sufriendo irregularidades en materia de Seguridad, Higiene y Salubridad en las instalaciones, sino que a causa de esto falleció un trabajador el pasado 16 de septiembre, mientras trabajaba sin iluminación y tuvo un accidente.
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A esto hay que sumar el descuido de los recursos materiales, que no solo perjudica la efectividad del trabajo sino también implica una inversión perdida: 6 camiones prácticamente nuevos que no se pueden arreglar y un taller de carpintería que tardó 50 años en gestarse y hoy quedó a la intemperie, son algunos de los ejemplos más fuertes.
El conflicto comenzó con la venta del predio de Servicios Públicos ubicado en la calle Videla Correa y el traslado del personal al vivero de Las Heras que, como informó MDZ con anterioridad, fue clausurado por la Municipalidad de las Heras porque Fayad habría incumplido con el convenio que le permitía funcionar en el vecino departamento al intentar trasladar a ese predio el área de servicios públicos.
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“Fayad vendió el terreno. Nunca informaron cuando se vendió ni por qué, fue de un día para otro. Desesperados por esto, tuvieron la idea de llevar maquinas, herramientas, baños químicos y a los empleados, al vivero de Las Heras ya que no había otro lugar donde trabajar”, comentó el gremialista a cargo de la denuncia, Chappel.
A partir de la clausura algunos trabajadores fueron trasladados al predio ferial de la UCIM y otros a las inmediaciones de los galpones de la Nave Cultural.
Son aproximadamente 500 personas las que han quedado sin un espacio físico que les brinde condiciones básicas para trabajar.
Ninguno quiere dar su nombre, salvo el secretario del gremio, por temor a ser despedidos, pero una constancia notarial detalla y respalda la denuncia:
- Las trafics que los trasladan no tienen asientos. Los empleados van parados y temen que ocurra algún accidente.
- Al no tener un espacio físico donde reunirse deben trabajar a la intemperie, en pleno invierno y con bajas temperaturas. Hacen fuego para mantener el calor.
- No tienen baños.
- Los camiones utilizados para el servicio público no tienen compuertas.
- Han abandonado los talleres de mecánica y carpintería y no pueden realizar trabajos grandes porque no tienen maquinaria ni espacio donde utilizarlas.
Un dato no menor es que pese a todo el circo de la “clausura” el vivero sigue funcionando y alberga a los trabajadores del sector de obras, mecánicos, carpintería y dirección de obras por administración. El lugar tiene las puertas cerradas y no dejan entrar a los camiones para poder cargar los materiales (ripio, ladrillón, cemento) que se utilizan para las refacciones en Ciudad, lo que obliga a que los empleados deban cargarlos en la única angarilla que poseen y trasladarlos 600 metros hasta la calle, un trabajo tedioso y lento que entorpece el ritmo laboral.
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Por su parte los trabajadores del taller mecánico denunciaron que hay seis camiones relativamente nuevos que pertenecen a la municipalidad que están tirados, y que como no les proveen los repuestos no pueden arreglarlos. Además no poseen más taller y todas las reparaciones tienen que hacerlas en la calle. Desde el área de carpintería señalaron que también tuvieron que abandonar su taller, que quedó con las maquinarias sin resguardo ni uso.
Al respecto Dugar Eduardo Chappel, el secretario del gremio, señaló cómo sigue la situación: “El tema viene desde hace dos meses atrás. Hoy día es como una tribu gitana que va de un lado para otro, ya llevamos 4 desalojos y el vivero sigue funcionando clausurado. Ahora dicen que están arreglando el predio que era del corralón Rocamora, del barrio La Favorita, para trasladar mecánicos y gente de obras. Pero nadie sabe qué hacer todavía y van rumbiando… “
“La gente del personal sigue en el cultural y los de obras municipales se juntan directamente en las obras. En los últimos meses ha habido denuncias por alcantarillas rotas y eso es porque desapareció el taller, ¿dónde van a trabajar los herreros? Están sentados esperando qué hacer, solo pueden trabajar soldaduras menores o en lugares donde pueden montar sus herramientas. Esto ha generado 5 acciones por daños y perjuicios a la municipalidad por gente herida”.
“La gente ha dejado de tener un lugar de trabajo. Pasa el tiempo, pasa el tiempo y nada”.



