La historia del vino en Mendoza, por Pablo Lacoste

Mendoza es actualmente conocida como una de las capitales internacionales del vino, y eso es, claramente, gracias a la calidad de sus productos. Pero durante mucho tiempo, la provincia era, sin dudas, un centro referencial de producción vitivinícola, pero por su cantidad, no por calidad.
La producción de vinos a gran escala impidió que estos sobresalieran a nivel internacional, hasta que en las últimas décadas esto se revirtió.
Sin embargo, hubo un tiempo en el que Mendoza fue referente por la calidad de sus vinos, y tanto es así, que San Martín le jugó una broma a un par de sus amigos que alababan en exceso los vinos foráneos subestimando a los mendocinos: les hizo tomar vino mendocino haciéndoles creer que se trataba de otro que llegaba de Málaga, y cuando le reveló la verdad, sus compañeros no tuvieron más que aceptar que, en efecto, los vinos que se producían en la región eran de alta calidad.
Esta es una de las tantas anécdotas que constituyen la historia de la vitivinicultura en Mendoza, una industria que se construyó, como lo propone Pablo Lacoste ya desde el título de su nuevo libro, a capa y espada.
La editorial Antucura acaba de publicar Vinos de capa y espada, del historiador Pablo Lacoste, un trabajo que demandó casi una década y en el que el autor recupera la historia de la vitivinicultura en la región desde las primeras cepas hasta el cultivo de varietales de tiempos más recientes.
A lo largo de las páginas de Vinos de capa y espada, antes que el mero paso del tiempo para una bebida, lo que se puede ver es el crecimiento conjunto y paralelo del vino y la sociedad en la que se lo elabora.
La importancia del vino para San Martín (a quien el autor retrata como a un actual wine lover), las disputas familiares, la Iglesia y su intervención en la producción, el cultivo de vides y la producción de vino como base de la movilidad social, entre otros temas, se van alternando con anécdotas que ilustran la estrecha relación que hay entre la sociedad mendocina y el vino desde hace siglos.
Además, Lacoste pone en relieve esa actitud de "capa y espada" que hubo detrás de la elaboración de la bebida mendocina por excelencia, en una época en la hombres y mujeres debieron proteger su trabajo no sólo de los avatares del clima, sino, y especialmente, de la política y la relaciones sociales de cada época.
Vinos de capa y espada es un amplio estudio que pone en relieve la historia de la bebida que nos representa en el mundo y nuestra relación con ella.
Alejandro Frias

