Presenta:

Juicio de la katana: “a Vivares no le gustaba trabajar ni soportaba que le fueran infiel”

La frase se desprende de los testimonios aportados por Bernardo Vivares y de uno de sus hijos. El hombre dijo que no recordaba el momento en que hirió a su mujer con el arma casera, pero sí que estaba indignado porque lo engañaba hace mucho tiempo.
El juicio se desarrolla en la Primera Cámara del Crimen. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
El juicio se desarrolla en la Primera Cámara del Crimen. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Ayer comenzó en la Primera Cámara del Crimen el juicio por el asesinato de Mirtha Gladis Barchesi (51), perpetrado en la madrugada del 19 de abril de 2011 por su esposo, Bernardo Luis Vivares (51).

Alrededor de las 9.30, comenzó la primera ronda de las pruebas testimoniales. El primer turno le tocó al acusado, quién dejó en claro que había atacado a su esposa porque no soportaba que ésta le fuera infiel; aunque no ha logrado retener en su memoria los segundos en que la golpeó salvajemente y la hirió con la katana hasta provocarle la muerte.

Como sus hijos se encargaron de demostrar, la pareja convivía dentro de la misma vivienda, pero no compartían una relación conyugal desde hace más de un año. Sin embargo, Vivares – que no se resignaba a la idea-, reaccionó con indignación cuando comenzó a notar que la conducta de Barchesi comenzó a dar signos de que habría otro hombre en su vida.

El segundo eje sobre el que giraron los testimonios, se ubicó en la reducida actividad laboral que ejercía Vivares. Según el relato de uno de sus cuatro hijos, casi no trabajaba o lo hacía eventualmente, razón por la que varias veces su pareja le habría pedido que se fuera de la casa.

No obstante, durante los últimos meses se había concentrado en la confección de una espada curva (similar a una katana), de unos setenta centímetros de longitud, a la que le dedicaba todo su empeño y arte, y lo mantenía ocupado por horas.

Fue justamente esta arma, la que en la madrugada del 19 de abril del año pasado colocó en el asiento del acompañante en su camioneta e hirió repetidamente después de alcanzar a su esposa, a medio camino de su casa y el vivero donde trabajaba.

En la jornada de hoy seguirán los testimonios de los vecinos, quiénes fueron los testigos involuntarios de la fatal escena.