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Demolieron el edificio más antiguo de Mendoza

Es el edificio de la Orden Jesuita, ubicado sobre calle San Martín. Dejaron la fachada, pero detrás está derrumbado. Era de los pocos edificios del siglo XIX que quedaban. Dicen que restaurarlo era muy caro y que no recibieron ayuda económica para hacerlo. Ahora construirán una nueva residencia.
Lo único que quedó: la fachada. Atrás de las paredes ya no hay nada. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Lo único que quedó: la fachada. Atrás de las paredes ya no hay nada. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

San Martín 746, casi esquina Colón. Una fachada y mucha historia. Detrás; un edificio demolido y la misma historia hecha escombros, casi sin resistencia.

Mendoza perdió el edificio más antiguo que quedaba en pie, luego de que los jesuitas decidieran demolerlo, porque, según explican, era inhabitable. El lugar fue residencia y espacio de oración de esa orden católica desde el año 1878.

Antes del derrumbe, hubo algunas resistencias verbales, pero ningún proyecto concreto de conservación.

El edificio desapareció durante el verano. Sólo quedaron en pie la fachada histórica, donde aún puede leerse la fecha de construcción, y un par de habitaciones que servirán como memoria arquitectónica. El resto, es un enorme solar con algunos adobes mordidos.

“Ahora vamos a comenzar con la construcción de la casa de los jesuitas y la obra apostólica. Se hizo una valoración patrimonial por parte de la provincia y nuestros. De acuerdo a nuestra gente, optamos por esta decisión de preservar un sector. Y hacer un sector nuevo, moderno”, explicó José Luis Ferroni, titular de la orden de los jesuitas en Mendoza.

En una provincia donde pocas construcciones quedan en pie debido a los terremotos, el edificio era una reliquia. Pero no tenía protección patrimonial de la provincia. Antes del cambio de gestión, hubo una polémica entre las autoridades de Patrimonio y los sacerdotes por la protección del lugar. En el fondo, la falta de recursos era el problema. “Nos pidieron conservar todo, pero nadie aportaba recursos. Restaurar el edificio costaba una fortuna, y como estaba no se podía habitar”, explicó Ferroni. El lugar no tenía habilitación municipal para ser habitado. Los integrantes de la orden que vivían allí, se mudaron poco antes de comenzar la demolición.

En medio de la polémica surgió un rumor que sonó fuerte incluso puertas adentro del Gobierno, donde aseguraban que existía la posibilidad que en el enorme terreno donde estaba el edificio iba a instalarse un emprendimiento comercial. Concretamente se hablaba de una importante agencia de autos. Los sacerdotes explican que uno de los planes que se analizó fue vender parte del terreno y con lo recaudado construir las nuevas instalaciones. Pero ese plan, aseguran, fue abortado.

Ahora el Gobierno asegura que no tuvieron ninguna intervención en el tema y que legalmente no podían hacer nada porque no existe ninguna declaración provincial de patrimonio.
Desde que la manzana de los jesuitas fue creada en el siglo XIX se mantuvo intacto por casi un siglo. En la década de 1970 comenzó a perder espacio y dejó de ser una manzana completa.

En la Legislatura presentaron varios proyectos para pedir explicaciones sobre el derrumbe, pero justamente cuando ya era tarde.

Ferroni explicó que ahora buscan recursos para montar el nuevo edificio, para lo cual piden ayuda de la comunidad.